Rearme y Neocolonización

Geopolítica

Por Manuel Ludueña

Para Prensa Sin Censura

«La guerra es una masacre entre gentes que no se conocen, para provecho de gentes que sí se conocen pero que no se masacran»Paul Valéry

La geopolítica y la economía de guerra protagonizada por EE. UU. -conmocionado por el crecimiento de China y las limitaciones propias para mantener su hegemonía global-, dinamiza un proceso peligroso y alarmante de implicaciones múltiples.

Tanto EE. UU. – Europa como China – Rusia procuran asegurarse cadenas de valor confiables, dominio del flujo de los transportes y acceso a los “recursos” necesarios para sus estrategias de desarrollo. Ello presagia una transición de profundización de las desigualdades, condicionamiento y militarización de las poblaciones de Abya Yala y Africa en particular.

Elaboración propia: en rojo los territorios tributarios y neocolonizados.

Reordenamiento

Es en ese contexto que EE. UU. implica a los países europeos, como integrantes de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), para que destinen parte de sus presupuestos nacionales a militarizarse; para equilibrar los gastos que destina EE. UU. en los territorios de la Unión Europea (UE).

Inicialmente los países de la UE se resistieron, pero finalmente aumentaron los presupuestos anuales destinados a militarizarse -reclutamientos, adiestramientos, armamentos, equipos, etc.- A su vez, el ataque de EE. UU. e Israel a Irán y, los efectos del aumento de los precios del petróleo, el gas y sus derivados aceleró la puesta en funcionamiento del rearme y reconversión de industrias automovilísticas como productoras de armamentos y equipos militares de la UE. En tanto, el incremento del precio de los combustibles se trasladó a los consumidores europeos y se establecieron medidas de racionalización del uso de esas energías.

Una de las estrategias de la geopolítica de guerra actual de la UE seorienta al desgaste de las fuerzas militares rusas mediante el sacrificio del pueblo de Ucrania. La cual requiere préstamos y armamentos, deuda que podría pagarse con minerales críticos ucranianos. En tanto se acelera la preparación de tropas en los distintos países de la UE -2 años según diversas declaraciones-, donde, Alemania aspira a “volver a contar con el ejército más poderoso de Europa” destinando 180 mil millones de euros.

Rivalidades Históricas y Costos

La rivalidad entre Europa y Rusia, tal como los enfrentamientos durante la guerra fría, la expansión de la UE y la OTAN tras la caída del Muro de Berlín, la anexión de Crimea a Rusia y la incertidumbre de los países de la ex URSS limítrofes a Rusia -Polonia, Estonia, Letonia y Lituania-alimentan tensiones incrementadas por la invasión a Ucrania, el bajo efecto de las sanciones a Rusia y el costo de la propia UE a operar económicamente centrados en EE. UU. Asimismo, además de la rivalidad histórica, existe una estrategia por debilitar a Rusia para limitar a China, como contribución a sostener la primacía de EE. UU. -limitado, cada vez más, a la hegemonía militar-. 

El traslado a precios de los consumidores europeos, la disminución de las ventas de bienes de consumo, más ajustes para obtenerfondos destinados a la militarización, la disminución del turismo internacional, el apaciguamiento del desempleo y la reconversión de la mano de obra para la industrialización militar. Un escenario amargo de precarización para las poblaciones de la UE ¿Pero termina allí?

Con anterioridad al inicio del rearme de la UE, varios de sus países proveían de armas, municiones y equipos a Ucrania e Israel, así como a algunas facciones de países africanos (excolonias). 

La aventura del rearme no alcanza con la precarización endógena,requiere de más fondos, de recursos minerales y tierras raras para la militarización de esta. ¿Cómo podría la UE funcionar económicamente en el escenario de guerra? ¿Competirá para obtener esos recursos? ¿Profundizará el extractivismo en su mismo territorio? ¿Quién pagaría?

Como si fuera  ayer

Habrá una segunda colonización del África apelando a las elites europeizadas en sus territorios: con los clásicos endeudamientos, extractivismo para la producción armamentista, compitiendo con Rusia, China y armando a los grupos locales afines para generar desestabilizaciones -método probado reiteradamente por Francia, Bélgica y otros- así como saboteando a los países en proceso de liberación -el G5 del Sahel: Burkina Faso, Chad, Malí, Mauritania y Níger-. De modo convergente EE. UU. busca acceder también a las reservas de cobre, cobalto, litio, tierras raras en Zambia, Kenia, Angola, República Democrática del Congo y otros Estados Africanos a cambio de “asociaciones de salud” con contratos, corredores y coacción. UE y EE. UU. tienen el mismo fin: minerales críticos para fabricar baterías, chips, drones, misiles ylograr cadenas seguras para suministros militares.

De modo igualmente neocolonial se celebraron Acuerdos de Asociación Estratégica entre el Mercosur y la UE, y entre Chile y la UE, para generar un intercambio desigual de provisión de materias primas a la UE y de bienes industrializados de la UE a los países del Mercosur y Chile. Acuerdos similares de “Comercio Recíproco e Inversiones” diseñado por EE. UU. se efectivizaron con países de Abya Yala -Argentina, Ecuador, Honduras, Guatemala, Paraguay, Bolivia, Chile- que tratan sobre la prioridad para inversores de EE. UU. en extracción de minerales críticos, así como disponibilidad de datos y cooperación para la estabilización del mercado mundial de alimentos. Otros acuerdos se realizaron recientemente con Colombia, México, Perú, el “Programa PACC 2030” con República Dominicana, Trinidad y Tobago y territorios neerlandeses, así como, el “Escudo de las Américas” y el “Proyecto Bóveda”; en tanto se reinstala el Comando Sur en antiguas bases militares.

Entre tanto la guerra promovida por EE. UU. e Israel contra Irán se traduce en muertes, destrucción, contaminación, limitaciones alimenticias, así como gastos militares estimados en más de 100 mil millones de dólares, ampliado a costos similares para lareposición de los armamentos perdidos. En tanto, sin inmutarse, los operadores petroleros han ganado, desde febrero de 2026, 30 millones de dólares por hora que, de mantenerse la situación. The Guardian estima que las 100 mayores corporaciones mundiales de petróleo podrían ganar 234 mil millones de dólares durante 2026, en tanto se incrementan significativamente las acciones en la bolsa de EE. UU.  

Modernidad Deshumanizante

Las estrategias de intercambio desigual -con Ucrania, África y Abya Yala-, la recolonización del África y la deshumanización perpetrada por Israel en Gaza y el Líbano, serían para amedrantar a Rusia, desconectar a Rusia de China y mantener la hegemonía militar y dominación del petróleo /petrodólar de EE. UU.Asimismo, el extractivismo minero se complementa con el corredor de petróleo y gas a suministrar por Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita y Jordania a Europa, desde los puertos administrados por Israel (localizados en los “territorios liberados” de Gaza y el Líbano, “el trabajo sucio” para la UE declarado por el canciller alemán); este corredor sería parte del proyecto del Corredor Económico India-Medio Oriente-Europa, concebido como alternativa de provisión segura, a la Iniciativa de la Franja y la Ruta promovida por China.

La guerra, la violencia y el estado de excepción de los Estados de la modernidad avasallan, destruyen ciudades y anulan a los otros, alos pueblos, activados por el economicismo y el cientificismo tecnofascista -autoritario, antidemocrático y anhumano-. La perspectiva de la profundización de las desigualdades, elavasallamiento y la subalternidad de puebles de paz, invita adedicar una profunda reflexión crítica para resistir y no caer en la arrogancia, la despolitización del interés público y quedar a merced del vampirismo del 1% y sus pretores. 

El autor es Integrante de la Asociación Ciudadana por los Derechos Humanos, de Encuentro Verde por Argentina, del Movimiento Ecopolítico por el Buen Vivir y de Abya Yala en Clave de Geopolítica.

 

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