Bad Bunny: ‘sin cojones me tiene’

Editorial de Prensa sin censura

JAIME TORRES TORRES

Luego de la Navidad, Bad Bunny repartió juguetes y se retrató con centenares de niños y adolescentes durante la entrega de regalos organizada por su Fundación Good Bunny en el Coliseo Roberto Clemente.

Una semana después, en la República Dominicana, perdió la tabla y, sin controlar sus emociones, arrebató el teléfono inteligente de una fanática que solo quería tomarse un ‘selfie’ con él y lo tiró, causando estupor entre los presentes y, de facto, bajándose del pedestal donde la jovencita lo tenía encumbrado, como millones de seguidores alrededor del mundo.

Ante la insistencia de la muchacha y por aquello de demostrar, contrario a sus letras, que respeta a la Mujer, con amabilidad pudo exhibir la mejor de sus sonrisas, pero no. El Conejo Malo esta vez optó por la violencia de género, comunicando demasiado de su carácter, como la intolerancia que tan mal lo hizo quedar ante la opinión pública mundial.

Ante las críticas, Bad Bunny ha dicho que “sin cojones le tiene” y que no le acepta a nadie que le pongan celulares en la cara. Aclaró que si alguien se le acerca con respeto a saludarlo o conocerlo, que lo atiende.

Sabemos, sin embargo, que no es así. Para llegar a Bad Bunny primero hay que superar varias murallas y barreras humanas. No es tan accesible como ahora se canta, intentando subsanar el exabrupto del maltrato, la malacrianza y humillación a la que sometió a su fan, documentado en un video que se convirtió viral y que recorre el planeta, lanzando sombras a la imagen algo maltrecha del artista tras conocerse el verdadero contenido de la propuesta “Un verano sin ti”, lo que pudo mitigar posteriormente con su endoso al reportaje documental “Aquí vive gente” de Bianca Graulau desarrollado dentro del marco del éxito “El apagón”.

Pongamos en perspectiva lo que representa un celular para el fan de un artista. Es algo así como la carátula del disco, la hoja de papel o la foto para un autógrafo y tiene la importancia de las instantáneas de las Polaroid o Kodak del pasado. El teléfono inteligente sustituye todo eso y es el recurso para capturar un momento que se atesorará en la posteridad.

Es parte de la cultura y sociología de masas que los políticos, celebridades de Hollywood, reinas de belleza, escritores, deportistas y cantantes se retraten con sus fans.

Bad Bunny no es la primera estrella que sale de un restaurante, posiblemente con sueño, que se tropieza con fanáticas delirantes. Si se quiere evitar una situación de asedio por admiración [jamás acoso ni invasión de la privacidad] pues asegúrese con su personal de seguridad establecer perímetros o abandonar el lugar por una salida alterna.

Arrebatar el teléfono y lanzarlo es como si, al inicio de su gloria, a Daddy Yankee se le hubiera acercado una fanática para que le diera su autógrafo y le arrebatara la hoja de papel y la rompiera.

Conviene recordar que un teléfono inteligente, sea iPhone o Android, es comparable con una universidad u oficina portátil; incluso en ocasiones es una extensión del núcleo familiar porque es el recurso para un contacto continuo con seres queridos.

En ese aparatito aparece la lista de contactos, de seguro el playlist que la chica creó de Bad Bunny en Spotify, contraseñas e historial de compras por Internet. Es una pertenencia personal en la que convergen relaciones familiares, académicas y profesionales.

Prensa sin censura ha conversado con decenas de jóvenes seguidores de Bad Bunny para conocer sus opiniones sobre el incidente. De tantas reacciones, la de Yadiel Andrés es menester citarla en este artículo.

“Pues estuvo mal. Eso no justifica lo que hizo, pero él ya había comentado en varias entrevistas que esas cosas le molestaban y a lo mejor, como todo ser humano, tuvo un mal día y lo pillaron en ese mal día. Quien sabe si la mujer llevaba rato insistiéndole”.

De otro lado, el gesto revela poco autocontrol del artista en situaciones de estrés, ansiedad y cansancio. Se le olvida que sus fans son sus clientes. Escuchan y pagan por sus canciones en Spotify; compran boletos para sus conciertos; patrocinan su memorabilia…

En fin, son el motor financiero que sostiene el negocio de su marca; la marca del “Conejo Malo”, no Benito, sino Bad Bunny, que se ha comportado como su nombre artístico: mal, como un engreído, con prepotencia y como un ‘dios’.

Violentamente, le quitó el celular a la muchacha y lo tiro hacia la izquierda por encima de los presentes, cayendo en el mar, según reportan medios internacionales.

“Ahí, te burlaste”, reaccionó un joven.

“Wao… ¿en serio?”, preguntó una chica.

“Hay que respetar el paso… Respeten el paso… Acabo de comer”, comentó la celebridad ante la reacción airada de sus acompañantes.

“Loco, bendito, te amamos como sea”, argumentó quizás por conveniencia o pura hipocresía el fanático que segundos antes le dijo que se burló.

Ante las críticas, incluso de prominentes figuras públicas, Bad Bunny escribió el siguiente tuit: “La persona que se acerque a mí a saludarme, a decirme algo, o solo conocerme, siempre recibirá mi atención y respeto. Los que vengan a ponerme un cabrón teléfono en la cara, lo considero como lo que es, una falta de respeto y así mismo los trataré yo”, publicó seguido de la etiqueta #SINCOJONESMETIENE

Bad Bunny. Foto/Facebook

6 comentarios en “Bad Bunny: ‘sin cojones me tiene’

  1. Eso es pura violencia.
    Que respeten su espacio???
    Pero es que el Conejo Malo no respeta nuestro espacio cuando lo inunda de palabras soeces y chabacanas. Sus ‘canciones’ reducen a las mujeres en un roto de satisfacción

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  2. Me hizo recordar al Pedro Roselló de fines de los 90, cuando las protestas por la venta de la Telefónica. Pero «te amamos como quiera»: síganle riendo las gracias, porque «salpica» y «pone el nombre de Puerto Rico en alto»… ¿De veras?

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  3. Un artista está para su público que como usted bien dice son sus «clientes» y el celular ciertamente sustituyó todo lo que usábamos en el pasado para captar, tener y guardar por siempre ese momento memorable con el cantante favorito. Que mal! Le auguro que así como creció como «espuma», de la misma manera se desvanecerá por prepotente, altanero y grocero con sus fans.

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  4. A esto hemos llegado. Definitivamente tenemos que dedicar más tiempo a enseñar dominio propio a nuestros niños y jóvenes.

    Nuestros actos NO pueden depender de otra persona, nosotros NO podemos ser controlados por las acciones de otros. Ademas los humanos debemos evolucionar “Ojo por ojo” diente por diente” YA PASO!

    Independiente de lo que la “fan” halla hecho no hay razón para ser maltratada de esa forma y ahora mucho menos estar expuesta a recibir el maltrato emocional, económico y el de las redes sociales. Mucho menos el “bullying” de una frase como -sin cojones me tiene….

    Actitudes como estas lo que demuestran es que como sociedad hemos perdido el norte, nuestra mirada tiene que estar puesta en Cristo y preguntarse qué haría Él en “X” situación.

    Espero que esta situación despierte a muchos, y comiencen a seguir y caminar detrás de aquel que realmente merece nuestro tiempo y admiración. Él único que nos puede dar la salvación.

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