‘Corrupción ambiental’ en la destrucción del humedal

Jaime Torres Torres

Prensa sin censura

El planificador e ingeniero Iván Elías Rodríguez describe como un caso de “corrupción ambiental” la destrucción del humedal de Luquillo que, tras la denuncia inicial de este medio independiente, captura en estos momentos la atención del País.

Rodríguez explicó a Prensa sin censura que por más relleno que la compañía desarrolladora PRISA Group deposite en el lugar de la deforestación y excavaciones inevitablemente se encontrarán con agua.

De esa manera, el proyecto del Hotel Luquillo parece destinado, tarde o temprano, a colapsar, lo que representará una considerable pérdida de dinero para los inversionistas que adquirieron la finca custodiada por la Administración de Terrenos.

“Puerto Rico tiene muy buenos reglamentos para proteger los recursos, tiene reglamentos para guiar las decisiones de planificación que tienen que ver con el uso de recursos naturales, pero en la práctica, sobre todo con las administraciones del Partido Nuevo Progresista, han hecho dos cosas: modificar la reglamentación para quitarle capacidad a las personas de poder cuestionar lo que hacen y quitarle poder de participación”, dijo Elías Rodríguez, quien también es profesor de Economía del Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico.

“Lo otro que sucede es que las personas que están en las agencias como Recursos Naturales, la Junta de Calidad Ambiental, la misma Junta de Planificación y la Oficina de Gerencia de Permisos (OGPE) permiten que destruyan el país en favor de los constructores y de gente con mucho dinero y poder económico que influye en las decisiones de los partidos políticos, porque el Partido Popular Democrático también ha pecado de esto”, añadió.

La militancia, resistencia y desobediencia civil, explicó el también ambientalista de Arecibo, son la única opción que tiene el Pueblo para neutralizar la explotación indiscriminada del patrimonio de recursos naturales.

“Tienen que movilizarse para evitar que esta destrucción ambiental siga ocurriendo. Aunque se puedan hacer gestiones y querellas, en la práctica han limitado los procesos para que queden en nada,como un derecho al pataleo y nada más”.

El profesor Iván Elías Rodríguez explicó en detalles las particularidades del humedal y sus características cuando está a poca distancia del mar, como sucede en Luquillo.

“En el mapa del Plan de Uso de Terrenos, del 2015,aparece como un área para ser conservada, especialmente protegida con un valor ecológico”, dijo al señalar que allí, al sur y por gravedad, llegan las escorrentías de la lluvia y la mantienen húmeda.

El nivel freático de todo humedal es alto. Elías Rodríguez se refiere a que el agua que se acumula en su subsuelo cuando se excava emerge o sale a la superficie.

“Con la cercanía que se tiene a la costa, en que el nivel freático también compite con el agua del mar, que tiende a entrar por el subsuelo también y mantiene el nivel de agua dulce más alto que la norma, cuando el agua de mar está cercana a un humedal tiende a meterse y el agua dulce funciona como si fuera una tapa que se le pone”.

De otra forma, el profesor alude a que dondequiera que se excave o remueva corteza se encontrará agua y el relleno que por toneladas traen de Ceiba no estabilizará el terreno ni mitigará erosión e inundaciones en eventos de precipitación copiosa.

“Aunque no llueva, la cantidad de agua acumulada en el terreno es extraordinaria. El terreno de por sí tendrá inestabilidad. […] Cuando en el futuro venga un terremoto las construcciones en humedales cercanos a la costa son de los candidatos a caerse. En los humedales no se construye. Es para dejarlos en su función de recoger el agua que se acumula”, afirmó.

Cuando se rellena un humedal, como sucede en Luquillo, las comunidades aledañas son mucho más susceptibles a inundaciones.

Se desconoce si los desarrolladores, en conformidad con la ley, hicieron un estudio hidrológico hidráulico. Además, si cumplen con el Reglamento 13 de la Junta de Planificación, que versa sobre la inundabilidad y establece que se debe evitar el relleno.

“Rellenar en áreas inundables, aparte de pasar el problema a otras personas, es ilegal”.

Días atrás el ingeniero y socio gerencial del LuquilloHotel Company, Javier García dijo estar consciente de la vulnerabilidad de los terrenos del humedal, pero aseguró que el diseño de la construcción mitigará inundaciones, con la construcción de charcas y tanques soterrados debajo del estacionamiento.

“Eso es una falacia. El nivel freático es alto. Es el colmo que él diga que hará algo mejor que lo que hace la naturaleza. El agua está ahí y no la podrán sacar. Van a tener muchos problemas en la construcción, aparte de que aumentan el peligro en las comunidades vecinas y afectan el recurso de valor ecológico de conservación”.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s