Bad Bunny: ¿parafernalia vs. talento?

Nota del Editor: Prensa sin censura suscribe absolutamente la siguiente opinión.

Gonzalo Cobo Londoño

Especial para Prensa sin censura

A propósito del «concierto» del tal Bad Bunny y la conmoción nacional que se ha generado ante el evento, no puedo menos que remitirme a conciertos memorables que he presenciado, donde la casi total ausencia de parafernalia, cuyo propósito es disfrazar la falta de talento, y en donde verdaderos artistas y músicos geniales han hecho derroche de musicalidad y calidad lírica.

Silvio Rodríguez con tres gatos acompañándolo y una guitarrita en sus manos, un reflector y tres luces, no necesita absolutamente nada más para deleitar a su auditorio. Igual Serrat, Pablo Milanés o tantos músicos virtuosos de jazz que han pasado por mi retina y mis oídos. Y no hablo de salsa porque ahí sí que los artificios sobran, a pesar de que algunos como Gilberto Santa Rosa o Marc Anthony si puedan recurrir al uso de algunos recursos técnicos en sus espectáculos.

Todo lo contrario ocurre con los exponentes del reguetón o género urbano, trap o todos los anteriores, donde a falta de voces afinadas, líricas con un mínimo de estética, música con algo de armonía y solo basados en un ritmo pegajoso de tumpa tumpa, tienen que recurrir a cuanto recurso artificial puedan, para sobresalir y captar titulares.


Como los valores en nuestra sociedad hace rato están invertidos, la musicalidad y la calidad de las letras o la interpretación no tienen ninguna importancia. Lo que importa es, como dijo Serrat en una de su canciones, -perdonen la expresión- «quién es el que la tiene más grande». En este caso, la producción.


Y entre esos exponentes «del género» hay una verdadera competencia para determinar quien hace algo más grotesco, más ostentoso y más «innovador» en sus conciertos. Al final todo se traduce a quién le invierte más dinero al asunto de la producción.


Por eso llegamos a este concierto en el que se han invertido alegadamente $10 millones en producción.
Y entonces está el asunto de los fanáticos. Pagan sumas impresentables por ir a ver a un «cantante» que ni canta, ni afina, ni siquiera se le entiende lo que «canta» y que tiene unas letras en sus «canciones» dignas del vertedero municipal.


Y son felices siendo estafados y maltratados. Muchos de ellos con esperas de 12-16 horas a sol y agua para ver un show por el que pagaron sumas con las que bien habrían podido ir a un restaurante de lujo a darse la cena de sus vidas y les sobraría dinero. Masoquismo clásico.

Capítulo aparte merecen los que llenaron simultáneamente el Coliseo de Puerto Rico, para ver TELEVISIÓN, en una pantalla gigante, de la transmisión del concierto. Encerrados allí durante la noche completa, ¡esos si que botaron la pelota de la tontería!


¿Qué mérito tiene Bad Bunny?
Pues el mérito de saber llegar a las cabezas de la gente y hacerles creer que es un producto que vale todo lo anterior. Saberse vender a una masa carente de cultura musical y por ende, buen gusto y sentido crítico. Saber vender el cuento del patriotismo barato, que hace que muchos jóvenes digan que sienten orgullo porque va por el mundo representando a su isla. (yo no quiero que a mí como colombiano me «represente» el tal J. Balvin que es otro fenómeno de masas carente de calidad musical alguna).

Si, ya sé que los tiempos cambian y que soy viejo para estas vainas, pero confieso que he vivido y sobre todo, he escuchado demasiada buena música en mi vida como para resignarme y avalar «artistas» cuyo único mérito es saber explotar la pobre capacidad de apreciación musical de sus seguidores.
En fin, para los gustos los colores, la pirotecnia y la parafernalia.

Foto/Metro PR

13 comentarios en “Bad Bunny: ¿parafernalia vs. talento?

  1. Estoy segura que a Benito para nada le interesa o necesita la aprobación del autor de este artículo. Y aunque las letras que siempre se discuten y critican son las vulgares y machistas ( con cero valor poético ), el tono pedante y hasta egocéntrico de este caballero, nos dice mucho también de por qué la mayoría de esos fanáticos que el autor insulta, NO se han acercado a la música que a él sí le gusta. En vez de insultar ofender REFLEXIONEMOS

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    1. Por supuesto que a Benito le va a interesar tanto mi punto de vista como me interesaría a mí el suyo (el de Benito). Lamento que a usted le parezca pedante el tono de mi publicación, pero no me extraña. Hace muchos años cuando llegué a esta maravillosa isla que se convirtió en mi segunda patria, un buen amigo -que dicho sea de paso es más boricua que el coquí- me sentenció lo siguiente «en este país le va bien a los que no toman posiciones. Si quieres tener problemas en Puerto Rico, toma una posición y hazla saber». Algo que he podido corroborar muchas veces, porque soy de los que toma posición.
      No obstante, le aclaro que muy probablemente la razón por la «que la mayoría de esos fanáticos que el autor insulta, NO se han acercado a la música que a él sí le gusta» no es porque haya gente que hable o escriba en «tono pedante» sino porque pertenecen a otra generación y por ende, tienen otras influencias como las tuvo usted o las tuve yo. Pero ese no era el punto de mi escrito. El punto era resaltar que detrás de Bad Bunny y sus pares, los que se mueve es cualquier cosa menos musicalidad, o jugando con el término: música de calidad y hablo desde lo estrictamente musical. Hasta la fecha ninguno de los detractores de mi artículo ha hecho siquiera un acercamiento desde lo estrictamente musical, para demostrar que el producto de Benito es uno que al menos contenga un mínimo de: armonía, virtuosismo, calidad lírica y afinación vocal. No lo hacen porque evidentemente no hay manera de demostrar que el artista de turno cumple con aunque sea uno de esos elementos. Y no digo lo que digo porque sean jóvenes y crea que todo tiempo pasado fue mejor. Me he declarado fan de Residente que a mi modo de ver es un artista de verdad que tiene algo que decir más allá de la parafernalia.
      Esa es mi reflexión.

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  2. Hay que darle a este zafarrancho un crédito incuestionable. En sus aquelarres se funde y confunde la juventud más finoli con el extracto de las cunetas. Paradojas y parajodas de la vida. Se vea como se vea… más allá de su polémico mote de “cantante”, es un sorprendente “integrador social” (aunque desintegre otros valores y conocimientos).

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  3. Respeto su opinión y lamento su poca lírica sobre el comportamiento musical actual. El que no concurran o no me guste este género no impide mi apertura a que otros vivan y gocen de la experiencia. Como escritor deje de seguirlo por su falta de amplitud y digestión de la vida en todas sus áreas. Me parece aburrida su retórica. Una pena, esta generación necesita de escritores con mas «parafernalia»creativa.

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  4. Yo soy joven y no pago por ver a un artista que insulta mi genero. Como denigra a la mujer con sus letras insultantes. Soy puertorriqueña y por eso me moví al movimiento del Kpop donde jamás verás en las letras de las canciones tanta suciedad. De ninguna manera esto pone en alto a nuestra Isla mas bien deja a nuestra isla desmuda de valores.

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  5. Apuesto que sea que si «Silvio Rodríguez con tres gatos acompañándolo y una guitarrita en sus manos» tuviera 10 millones para sus 2 funciones en el estadio más grande de Puerto Rico tiraba uno que otro fuego artificial, y hasta fueguito en la tarima. Chico Jaime Torre, no compares… son cosas bien diferentes, público diferente que paga por ver a un exponente que obviamente no es de tu agrado y no te deja ser objetivo al momento de evaluar y reseñar la calidad de todo este evento Por ejemplo su sorprendente afinación en todas sus canciones, la banda en vivo que estaban en total armonía, el sonido fue buenísimo considerando el espacio abierto donde estábamos, el cuerpo de baile set, el montaje de luces los visuales y la selección de canciones, todo fue positivo, ni se diga la variedad de público que fue a ver su presentación, los papás que ahora son mas fans. En fin, profesionalmente hay que reconocer que es exitoso en todo lo que hace. Probablemente un 10% de los puertorriqueños lo detestan como tu, pero eso está bien, es cool ser diferente.

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    1. Saludos Michelle.
      Te aclaro que quien escribió la nota no fue Jaime sino yo. Lo digo para que el comentario no sea injusto con él, que simplemente tuvo la amabilidad de publicar mi escrito.
      El punto de mi escrito es que precisamente un ARTISTA (en mayúsculas) como Silvio NO NECESITA de esos artificios para poner a gozar a su público y ofrecer un espectáculo con CALIDAD MUSICAL. Bad Bunny, en cambio, sin esos 10 millones en pirotecnia y mercadeo, no pasaría de ser un chamaco «cantando» líricas de dudosa factura y perdería el 99% del «brillo» que le aportan los artificios, más allá de que hables de una «perfecta afinación» que tengo que poner en duda, lamentablemente. Esta gente sin «autotune» no afinan porque no son ni músicos ni cantantes.

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  6. El artículo súper bien escrito! Que pena la gente no acepte otras opiniones y tengan que ofender!
    No soporto a BB porque va de JuanBobo cantando unas líricas bien sucias que me chillan los oídos . Sin embargo un don Omar, Daddy Yankee , Tito y Rawl Alejandro entre otros entretienen y no agreden.!

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