El Cano y un bipartidismo corrupto que es parte de la basura nuestra de cada día…

Lcda. Yolanda Rodríguez Torres

Ex Jueza

Para Prensa sin censura

El caso del hoy, ex alcalde de Cataño, y su renuncia, como consecuencia de declararse culpable por cargos de soborno, conspiración y “kickback” en foro federal es repulsiva y no deja espacio para la imaginación.


Según lo que ha trascendido públicamente uno los dueños de J.R. Asphalt le otorgaba al ex Alcalde de Cataño dinero y regalos lujosos a cambio de que èste favoreciera ilegalmente a dicha compañía con contratos para dar servicio en el recogido de la basura en Municipio de Cataño.

La cronología de este caso pareciera como sacado de una película de gánsters donde la policía atrapa a uno de los implicados en la marejada y el miembro de la banda criminal, como en este caso el ex alcalde de Cataño, para salvarse el pellejo, llega a un acuerdo para cooperar y canta como un pajarito para atrapar a los otrora alcaldes o ex alcaldes implicados en el mismo esquema criminal.

Es que no hay cosa más fantasiosa que la realidad misma.

El ex alcalde de Cataño en su mensaje de renuncia atribuyó su comportamiento criminal al poder que lo cegó. Mucho se ha analizando y difundido públicamente sobre esta respuesta del ex alcalde. Algunos analistas repudian esa respuesta y otros tratan de analizar e interpretar sobre qué llevó a este joven ‘prometedor de la política’ a cometer tales despréciales actos.

Si partimos de la premisa de que el poder desmesurado fue lo que provocó que el ex alcalde de Cataño delinquiera, entonces, éste hoy sufre las consecuencias del mal uso del poder. Y es que ‘ el poder- como el amor – es de doble filo: se ejerce y se padece. Al tiempo que genera un estado de levitación pura, genera también su contrario: la búsqueda de la felicidad irresistible y fugitiva, sólo comparable a la búsqueda un amor idealizado, que se ansía pero se teme, se persigue pero nunca se alcanza’ (Gabriel García Márquez, Noticia de un Secuestro, 1996).

Hoy el ex alcalde padece las consecuencias nefastas de su búsqueda de felicidad a través de dinero obtenido ilegalmente y de costosos regalos como relojes de lujo. Todo a costa de dinero público.

La respuesta del ex alcalde a sus actos criminales está lejos de ser justiciable. El poder ciega, sólo si cae en manos de persona con falta de valores como lo es el respeto, la responsabilidad y el buen común. El ex Alcalde en la búsqueda de su ‘ felicidad’, violentó los más altos principios de la moral y de la ética pública.

De otra parte el manejo de las autoridades federales al aceptar un acuerdo de culpabilidad del ex alcalde con la fiscalía federal de declararse culpable por los cargos de soborno, conspiración y ‘ kikbacks’ a cambio de una pena de cinco años de condena, de una multa de $ 250,000 y el beneficio de sentencia suspendida de hasta très años, podría crear una idea generalizada de cierta impunidad, pues hay quienes han especulado que a consecuencia de la cooperación del ex Alcalde con las autoridades federales para poder implicar a otros funcionarios y ex funcionarios públicos, éste no cumpliría càrcel. Eso está por verse.

El problema que produce el hecho de que el
Alcalde de Cataño no cumpla año en cárcel por su abominables actos, es que en los casos criminales al procesar las actuaciones delictivas, las penas que adjudican, siempre son persuasivas y envían un mensaje a la población en general.
Y es que el acuerdo de fiscalía con el ex Alcalde y su modo particular de manejar el caso, podría producir una reacción en la población de que ya nada nos sorprende en los casos de corrupción gubernamental.

Este acuerdo puede crear la apariencia de que la corrupción responde a una ley natural que bastara con decir que tenemos que vivir con ella porque ya es parte de nuestra cultura política.

El manejo liviano de la corrupción y las respuestas tímidas de los principales líderes políticos son preocupantes.

Las actuaciones del ex Alcaldes y de los contratistas son despreciables e igualmente violentas como si fuese un caso de una organización mafiosa. Esto es así porque la corrupción violenta nuestros más altos principales de sana convivencia, atenta contra la moral pública y transgrede los simientes de la democracia y la gobernanza.

El ex Alcalde de Cataño en su afán de obtener beneficios personales a cambio de lo imaginable dejó desprovisto a un pueblo de la sana administración pública y puso en bandeja de plata a los contratistas el dinero de todos nosotros como si fuera un botín de guerra.

Este caso ejemplariza el deterioro moral y ético de algunos funcionarios públicos que tienen el poder de manejar la cosa pública.
No basta con sorprendernos. Este caso debe tener el efecto y consecuencias a la hora de elegir quién o quienes nos gobiernan.

El caso del ex Alcalde de Cataño bien podría ser un melodrama convertido en película como por ejemplo, Citizen Kane, del director Orson Well, en donde el protagonista resurge desde abajo, donde con sus propios esfuerzos llega hasta a la cumbre, aunque finalmente se acaba corrompiendo. Este filme, una de las obras cinematográficas más importantes de la historia del cine, al igual que el caso de ex Alcalde de Cataño, muestra los valores y sentimientos que han sido sustituidos por bienes materiales y el poder. La diferencia de Citizen Kanen y el ex Alcalde es que en la primera, el protagonista muere añorando, su infancia perdida y en el último, el implicado adolece las consecuencias de su “poder ciego”, de beneficiarse con el recogido de desperdicios en su Municipio, y deja al Pueblo con las consecuencias nefastas de esa ‘basura’ que es la ausencia de moral, ética y de la corrupción en el servicio público

Piénselo.

Félix Delgado. Foto/Metro

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s