La Espiritualidad de Lolita Lebrón

«El que ora en nombre de Cristo y clama por la redención no puede adoptar una actitud conformista ante la opresión»
Paul Tillich

Fray Mario A. Rodríguez León, O.P.

Sacerdote Dominico

Nuestra querida y entrañable Maestra de historia Patria, la Dra. Isabel Gutiérrez del Arroyo, señalaba que: «En la raíz del espíritu Revolucionario de Pedro Albizu Campos alienta una fuerte y decidida motivación religiosa. Albizu es un espíritu religioso, un hombre de fe, y aún más, de un temperamento mistico.»


Lolita Lebrón Soto nacida en la heroica tierra del Grito de Lares, un 19 de noviembre de 1919, como fiel discípula del maestro Pedro Albizu Campos, es una auténtica mujer religiosa de fe católica y de «Temperamento místico.»

Su vida de entrega y sacrificio a la noble causa por la independencia nacional de Puerto Rico no la podríamos entender ni valorar en su amplia dimensión si no nos adentramos en el mundo sublime de su fecunda espiritualidad religiosa.

Durante los años desde 1954 hasta 1979 cuando estuvo recluida en las prisiones del imperio, Lolita Lebrón templó en el acero de la fe cristiana su vocación Revolucionaria.

En su celda tenía su propio oratorio en donde meditaba y hacía sus oraciones, en particular el rezo del Santo Rosario y la lectura de las Sagradas Escrituras. Su espiritualidad se tejía con el hilo transparente de la poesía, pues Lolita, mujer de profundos sentimientos, era también poeta, como lo pone de manifiesto en uno de sus poemas, Al Maestro, de su libro Sandalo en la Celda de 1976.

“Yo sueño en la hora de la rosa cuando prende en su albor la llamarada de la infinita luz… y el Alba es clara. Clara como la lluvia… que derrama diáfana claridad de madrugada.»


Es ese insuperable perfil poético y religioso el que caracteriza la insigne figura de una puertorriqueña hecha de fuego y gran ternura.

Tuve el gran honor de conocerla a partir de su salida de la prisión en 1979, así como también a su distinguido esposo el Dr. Sergio Irrizarry.

Conversar con Lolita Lebrón era atravesar el umbral de lo místico y de lo transcendente. Todos los viernes ayudaba para purificar su espíritu y continuar como Santa Juana de Arco la ardorosa contienda por la libertad de su patria. Lolita Lebrón representa la ascendencia ilustre de la mujer puertorriqueña.


¡Lolita, evocar tu nombre en el cementerio de tu natalicio es remarcar y poner de manifiesto que tu ejemplo de vida no puede quedar infecundo y en el olvido!


¡Lolita evocar tu nombre es entrar en el recinto sagrado de Dios, es hacernos fuego que nos consume y nos impulsa volar como el Ave Fenix..!
¡Lolita, evocar tu nombre es tomar la tela encendida y la espada ética de la acción para poner fin al terrible mal del colonialismo y llenarnos de ti egregio espíritu!


¡Lolita, evocar tu nombre es hacernos fuertes y valientes sin que el miedo eclipse nuestro compromiso en el combate!
¡Lolita, eres cien años de lucha y esperanza, eres la nobleza moral de la Patria irredenta!

Lolita Lebrón y Fray Mario A. Rodríguez León.

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