Las dos caras de YoTeCreo

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Lcda Yolanda Rodríguez Torres

Para Prensa sin censura-Opinión

El aparente suicidio del Sr. José Perez, productor musical, fundador del local nocturno, La Respuesta y su inclusión en una lista de presuntos acosadores y maltratadores de mujeres en la plataforma de Instagram yotecreo.8, ha causado revuelo en la opinión pública por las implicaciones que ha tenido. Además, se ha dividido los que apoyan este tipo de manifestaciones en contra de la violencia machista y los que se oponen por no tener garantías de confiabilidad a la hora de mencionar nombre de alegados acosadores sexuales.

De lo que se desprende, públicamente, la página Yotecreo.8 surge de las plataformas Facebook e Instagram, como consecuencia de la alta incidencia de feminicidios en Puerto Rico y de la indignación por cómo se manejaron los casos de Andrea Ruiz Costas y Keishla Rodríguez por parte de las autoridades de ley y orden en la Isla.

Merece reflexionar y detenernos al examinar las implicaciones que puede tener el hecho de crear una página en alguna plataforma virtual bajo el anonimato y expresar a través de una lista de nombres, las denuncias que alegadamente hacen mujeres del comportamiento de hombres que según, ellas o ellos, han sido objeto de violencia, intimidación o cualquier comportamiento rechazable por parte de un hombre.

Nadie puede poner en duda el terrible problema que atraviesa Puerto Rico de violencia en contra la mujer y de cómo en ocasiones por la falta de diligencia de las autoridades competentes, se pierden vidas de mujeres a manos de sus parejas.

A veces la incompetencia del Gobierno sobre el manejo de este tipo de casos tiene el efecto de que las mujeres maltratadas pasen por el radar de la invisibilidad. Esto tiene como consecuencia que el aparato gubernamental de velar por la seguridad de sus ciudadanos, y en especial, de los más vulnerables, pierdan legitimidad y carezcan de confianza. Ante la insensibilidad del sistema de gobierno en el manejo de estos casos, surgen movimientos colectivos como en este caso, Yotecreo.8.

Pero cuidado, es necesario examinar y preguntarnos si a la hora de denunciar estas conductas reprochables y delictivas, nuestra invisibilidad nos desorienta y nuestra capacidad de defendernos nos puede llevar a anular nuestro pensamiento.

En mis años de trabajo, como investigadora de conductas humanas me enfrenté a querellas que sólo tenía como punto de partida, un anónimo. Tenía la responsabilidad de investigar, pero las garantías de confiabilidad a la hora de corroborar no eran las mismas que una querella basada en una persona que figuraba como querellado y sujeto a la toma de juramento y las implicaciones que ello conlleva.

El surgimiento de plataformas virtuales que se amparan en el anonimato para condenar conductas de otros seres humanos para mí adolecen de confiabilidad pues no tienen el rigor de la ética, objetividad y transparencia que todo aparato de investigación debe contar.

Pienso que no hay ninguna diferencia en la conducta de Donald Trump que gobernó a través de Twitter y en aras de que los partidos políticos no funcionaban, acaparó la atención con odios, miedos y teorías de conspiración y llevó a una turba a atacar el Congreso de los EEUU; y en una plataforma que se nutre de nombres de alegados maltratadores contra mujeres sin corroboración de tales hechos.

Como ejemplo de lo que aludo, está el caso del actor Johnny Depp quien fuera acusado por su ex esposa Amber Heard, por alegado maltrato conyugal. Como consecuencia de tales acusaciones, el periódico británico The Sun reseñó la noticia y describió al actor como agresor de mujeres. El actor presentó una demanda por difamación contra el periódico.
Lo más trágico del caso fue que como parte del proceso judicial, la ex esposa del actor afirmó que había utilizado indebidamente la plataforma #metoo ya que como parte del desfile de prueba, se descubrió que el agredido había sido Depp. Aún así, el actor perdió el caso contra el periódico. Como consecuencia de las alegaciones de maltrato contra Depp, su carrera ha sufrido un descenso estrepitoso, es vetado por las grandes industrias del espectáculo que en un momento se enriquecieron de su carrera y talento. Y Johnny Depp, uno de los grandes actores de su generación, hoy transcurre en el mundo del espectáculo como si tuviera la enfermedad de la pesto.

El problema de maltrato hacia la mujer es uno serio y real, pero la pregunta es: Acaso crear una página Web para denunciar conductas de alegados hombres violentes, previene o ataca el problema?

Nunca es ni será saludable tomarse la justicia en nuestras manos. ¡Acaso la medicina no es peor que la enfermedad! Piénselo.

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