El Alcalde de Cataño vive como rico mientras su Pueblo sufre

Lcda. Yolanda Rodríguez Torres

Para Prensa sin censura-Opinión

El alquiler de una guagua por las cantidades de $4, 500 por parte del alcalde de Cataño, Félix Delgado deja demostrado una vez más la falta de controles que poseen algunos funcionarios públicos a la hora de administrar y disponer de fondos públicos.

Esos beneficios de lujo que se agencian los que administran la cosa pública, nos brindan un panorama vergonzoso de la cultura partidista en Puerto Rico.

Este tipo de transacción por parte del alcalde de Cataño, no va acorde con el problema fiscal y de recesión económica que sufre nuestra Isla.

Lo más que me inquieta es la manera tan tímida que han respondido, los que deben velar para que esto no ocurra.

El Sr. Luis Pérez, Director de Ética Gubernamental, a preguntas de algunos medios sobre dicha compra, respondió que ‘el auditor interno del Municipio de Cataño es la persona llamada a verificar que la transacción sea correcta’.

Pero, ¿qué va a verificar el auditor del Municipio de Cataño, si ese puesto es uno de confianza del Alcalde? El auditor interno no señalará nada, pues responde directamente al Alcalde.

Por otro lado. el Gobernador Pedro Pierluisi, respondió que ‘todos los funcionarios públicos tenemos que ser mesurados en el gasto…’ Despachó el asunto sin mayor preocupación.

Pero, ¿por qué esa timidez a la hora de condenar el mal uso de los fondos públicos? ‘ Los fondos públicos son sagrados y sólo se dispondrá de fondos públicos para fines públicos’. De esta manera lo ha interpretado el Tribunal Supremo de Puerto Rico en múltiples ocasiones. (PPD v Gobernador 139 D.P.R 643. (1995).

En esta tragedia, la única funcionaria que ha reprochado vehementemente la absurda acción del alcalde de Cataño, ha sido la Contralora de Puerto Rico, Yesmín Valdivieso que con su manera particular de responder dijo que al enterarse de esta transacción indicó que se quedó boba y dio instrucciones a sus auditores para que ‘averiguaran más información’ sobre este derroche de lujo del alcalde de Cataño.


El problema sobre este tipo de disposición de fondos públicos, es que la Oficina del Contralor, sólo puede hacer señalamientos y recomendaciones. Esa Oficina no tiene poder de adjudicación.

Este problema de derroche de fondos públicos no lo puede resolver ni la Oficina del Contralor ni la Oficina de Ética Gubernamental pues es básico que el dinero que no es suyo, usted no lo puede malgastar porque pertenece al Pueblo de Puerto Rico.

Ese principio ético debe conocerlo el funcionario público, antes de tomar posesión del cargo. La decencia; la moral y la rectitud se aprenden en nuestro desarrollo como individuos.

Algunos alcaldes al tomar posesión de su cargo administran los municipios como si fueran fincas privadas y hacen y deshacen como les da la gana.

Es una tragedia ver cómo funcionarios públicos administran los recursos públicos sin el mínimo de control.

Creo que en Puerto RIco nunca ha habido una política pública seria para la buena administración de los fondos que le pertenecen al Pueblo y evitar que caigan en manos de buitres con poder de decisión.

A base de mi experiencia, este caso quedará con un señalamiento de la Contralora de Puerto Rico. Lo más trágico: este tipo de acción le da garras a la Junta de Control Fiscal para restarle poderes a los municipios por el mal manejo de los recursos gubernamentales.

Este asunto es el cuento de nunca acabar.

Foto/MetroPR

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