Perdidos en la laguna de Humacao

Jaime Torres Torres

Prensa sin censura-Ambiente

Fotos/Gladys Vélez

Abordamos el kajak como a las 2:40 p.m. sin imaginar que una hora después estaríamos perdidos y encallados en uno de los canales de la laguna de Punta Santiago, en Humacao.

Entre mangles, palmeras, flamboyanes y pinos, remamos desde la rampa de la Reserva Natural Efraín Archilla Diez hacia el deslumbrante escenario de laguna y cielo.

Acepté la invitación de la apreciadísima amiga artesana Gladys Vélez, vecina a pasos de la reserva.

Iniciamos la travesía con dos remos, aunque en pocos minutos comprendí que la encomienda de remar recaería en mí, por abordar en la parte posterior de la embarcación y por su poca experiencia en estas lides.

Fotos y vídeos espectaculares documentan en esta crónica, al menos para mí, la divertida y fascinante experiencia ambiental, espiritual, ecológica y recreativa en la Reserva Natural de Punta Santiago.

Me entregaron un mapa de la laguna, con delimitaciones precisas de su entorno para orientar la navegación y facilitar el retorno a la rampa de salida.

Cualquiera se distrae en la entraña de paraíso tan deslumbrante, en cuyas aguas oscuras de poca profundidad el sol refleja como una pintura en acrílico la vegetación circundante.

Y mientras la Compa usaba su Android como cámara, este que ta’ aquí entró en un estado de trance al conectar con las maravillas de la Pachamama, de manera que perdí la orientación de regreso.

– ¿Crees que sea por aquí?, le pregunté.

– Parece que sí, respondió.

Embelesado ante la majestuosidad del paisaje di paso a la intuición y navegamos por uno de los pasillos de este laberíntico escenario de laguna y mangle.

Cada vez que aparecía un ave exótica, endémica del lugar, como la Gallareta, el Pato Chorizo y el Pájaro Carpintero, la distracción era mayor. Sudaba la gota gorda desplazando el remo a la izquierda, a la derecha y viceversa, cuando de repente el canal llegó a su fin.

– Coño, nos perdimos Gladys.

– Llamaré a Cristina, dijo en alusión a la amiga de Water Sports and EcoTours que nos alquiló el kajak.

Le envío una foto del lugar donde estábamos y Cristina facilitó un enlace de retorno. Justo cuando comencé a remar para salir del canal, el kajak se encalló en un tronco a poca profundidad. Remo a la izquierda, remo a la derecha y permanecía inmóvil.

– Bueno, aquí nos jodimos. Aunque no moriremos hoy, puede ser que a medida que oscurezca los mosquitos hagan fiesta, le dije sin estrés.

Y por aquello de manejar la situación con humor, pues percibí a Gladys ansiosa y algo aprehensiva, le dije:

– Lo peor que pudiera pasar es que le avisen a Nino Correa y mañana salgamos en la primera plana con el titular: ‘Dos jíbaros se pierden en la Laguna de Punta Santiago’.

Intenté una y otra vez desencallar pero lo que hacíamos era circular en el mismo lugar. Casi a las 6 p.m. se nos ocurrió la brillante idea de hundir los remos y hacer presión para impulsar la canoa a la dirección opuesta.

– Coño, ¡lo logramos!

Bromeamos con llamar al amigo rescatista Niño Correa.

Lo que no anticipamos es que corrientes submarinas en los canales, aparte de en ocasiones un ‘kayakeo’ errático, nos estrelló y atrapó varias veces en el manglar.

Casi oscurecía, cuando contactamos nuevamente a Cristina Vázquez, quien con suma amabilidad dijo que su esposo Benny González saldría a buscarnos.

Cuando Benny nos interceptó ya navegábamos de regreso.

– Ustedes se metieron en un canal profundo, donde nadie va. Así que han vivido tremenda experiencia, nos dijo.

La travesía de regreso, después de la aventura de la perdida en una laguna enorme, desde donde se observa erguido El Yunque, fue igualmente placentera.

Esta reserva, con jurisdicción incluso en Naguabo con zonas identificadas con los nombres Mandri, Santa Teresa y Pantano de Pterocarpus, tiene una extensión de 3, 186 cuerdas de manglares, humedales y laguna.

Desde 1984 la administra el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales y en 1986 se designó como reserva con fines de conservación, preservación y restauración.

Casi de salida se desencadenó un fuerte aguacero que por poco nos sorprende en la entraña de la laguna de la Reserva Natural Efraín Archilla Diez en Humacao.

Acá entre nos, la próxima vez le avisaremos a Nino Correa para que sea noticia y muchas más personas en Puerto Rico conozcan de la existencia de este edénico aposento natural que grandes y chicos deben visitar.

(Para reservaciones de un recorrido en kajak llame a Water Sports and EcoTours al 787-852-6058)

Benny González, de Water Sports and EcoTours.

Galería de fotos

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