Los peligros del sectarismo

Lcda Yolanda Rodríguez Torres

Para Prensa sin censura-Opinión

El diccionario de la Real Academia Española define sectarismo como: Fanatismo e intransigencia en la defensa de una idea o ideología. Partiendo de esa definición, debemos hacer una reflexión de cómo el sectarismo ha tomado nuevas formas en el tiempo moderno.
Y es que el sectarismo hoy día, arropa la política en los países modernos y qué decir en las religiones.

El caso más patético lo tiene los Estados Unidos con la incorporación del detestable presidente Donald Trump que con su discurso de odio, ganó las elecciones de 2015 y creó una fractura en la sociedad norteamericana y se apoderó del partido republicano y aún lo sigue haciendo. Con su discurso de xenofobia, dividió al país nuevamente entre blancos y negros. En ese mismo contexto, escuché una entrevista que le hiciera el respetado de CNN, Anderson Cooper al ex présidente Barack Obama. Éste, haciendo una interpretación del daño que causó el innombrable presidente, dijo: “los americanos están tan divididos que ya no tenemos nada en común”.
Pero en la misma entrevista, Obama dijo, …los amigos blancos de mis hijas”. Quedé absorta. Por qué no dijo los amigos de mis hijas, punto. Ese es un lenguaje antagónico y divisionista. Ni siquiera el gran orador por excelencia se libra del sectarismo.

Y es que el sectarismo destruye, divide y no unifica. Esa idea del maniqueísmo de la realidad nos enajena. Ya no hay oponentes políticos, sino, enemigos políticos.

El sectarismo está en todas partes. Veamos el caso de Colombia, que con los intentos del presidente Iván Duque de imponer una reforma de mayor impuestos ha polarizado al pueblo colombiano. Esto sumado a la pandemia del Coronavirus que ha empobrecido más al País y es por esa razón que los marginados han salido a la calle con buenas y malas intenciones. El problema es inmanejable para el oficialismo ya que que con los discurso de odio y desinformación del ex presidente Álvaro Uribe, el país se ha polarizado más que nunca.

Europa no es la excepción. España vive la peor crisis política en tiempos modernos. La extrema derecha se ha apoderado del Parlamento y han vuelto los que apoyan el fascismo y quienes extrañan la época del Francisco Franco. De otra parte, la izquierda española tiene personajes populistas como Polo Iglesias que también se sumó al discurso es de odio y de secta.

Recientemente en Francia donde el gobierno de Emmanuel Macron se tambalea por lo dividido que está con Marine Le Pen, la mujer de ultraderecha que sacude a Francia. Recientemente en una visita que hiciera Macron a una provincia francesa, fue atacado por un detractor. Sí, el país, en el que la mayoría de las constituciones democráticas del mundo toman como referencia La Revolución Francesa como marco de referencia, adolece de políticas de odio y separatismo.

En fin, el sectarismo parece que llegó para quedarse.

Puerto Rico no es la excepción. Tomemos como ejemplo el intento de ex gobernador Ricardo Roselló de incursionar a la política puertorriqueña con el embeleco de los cabilderos por la estadidad. Esto no hubiera ocurrido si no fuera por que el ex gobernador cuenta con una clientela electoral que le perdona todo y se olvida de su famoso chat lleno de odio, de burlas hasta de de su propio partido.

Puerto Rico está más polarizado que nunca. Con la incursión de la empresa LUMA para administrar el servicio de electricidad nos ha convertido en una sociedad dividida donde se escucha las palabras, enemigos, dictador, entre otras. Esto, sumado al empobrecimiento de la Isla por la falta de desarrollo económico del ELA.

Y que decir del sectarismo en de nuestra legislatura, gústenos o no, el hecho de ser un cuerpo que con un solo interés de entorpecer la nueva administración de gobierno, al no confirmar algunos jefes de gabinete, nos convierte en un país abocado a la ingobernabilidad.

No avanzamos con políticas sin doctrinas, donde lo intereses de unos pocos no permiten el desarrollo ni el crecimiento de un país.

La desinformación de los medios electrónicos y los convencionales, también, el negacionismo, las teorías conspiradoras tienden a demostrar que estamos fracasando y que el mundo no está funcionando.

“La naturaleza humana nunca puede ser poseedora exclusiva de la verdad absoluta” Ortega y Gasset.

Quisiera pensar pensar que nuestra realidad va a mejorar, pero las nuevas corrientes políticas y sociales, dejan mucho que desear.

Es mi anhelo que las nuevas generaciones piensen y actúen por un bien común y como dijo el escritor Herman Hesse en su libro Siddhartha, “Calquier idea contraria a la verdad, es igualmente cierta” sea nuestro referente, siempre.

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