El cultivo de tu espiritualidad

Jaime Torres Torres

Neurocoaching/Prensa sin censura

Cultivar la espiritualidad es una necesidad existencial que trasciende la cuaresma y la Semana Santa.

Como ser integral, ¿atiendes tu vida espiritual como suples tus necesidades fisiológicas e intelectuales?

Un ser holístico, en buen equilibrio, no descuida su relación con el Espíritu Supremo del Universo, que muchos identifican Dios y que en la tradición judeocristiana se conoce como Jesús, segunda persona de la Santa Trinidad.

Meses atrás opté por un paréntesis personal y me fui de autoretiro un fin de semana al monasterio San Benito Abad en Humacao.

Allí, frente a frente al Ser Supremo, no importaron los títulos ni los roles y gestas temporales.

Llegué a rezar con monjes de carne y hueso, en su mayor parte sacerdotes ancianos ya retirados y aquejados por problemas de salud.

Fue una pausa para el silencio y la soledad en mi desierto interior, dejando a un lado distracciones como el celular y el acceso a Internet y las redes sociales.

¿Cuándo fue la última vez que reservaste un fin de semana contigo mismo y el Espíritu Supremo? ¿Qué te impide hacerlo, ahora que se acercan los días de recogimiento de la Semana Santa, la segunda en tiempos de la pandemia de Covid-19? ¿Puedes imaginar cómo te sentirías si te retiras a tu desierto?

Pronto repetiré la experiencia, así como periódicamente me repito laboratorios para asegurarme que estoy en absoluto control del colesterol y la glucosa en sangre.

Las enfermedades del espíritu son peores que las del cuerpo y si no se atienden como corresponden eclipsan las emociones. Eres una persona, a pesar de lo difícil y complicada que pudiera ser tu cotidianidad, para vivir en equilibrio y óptima inteligencia emocional, con la capacidad intrínseca de controlar cómo te afectan los eventos del día a día.

La primera noche en el monasterio no pude dormir pues me distrajo un sublime concierto de himnos entonados por una coral.

Durante el desayuno pregunté quiénes eran y por qué no me invitaron. Los monjes se miraron entre sí y uno me dijo que eso no había ocurrido, pero que algunas personas escuchaban esa música angelical, que atribuyen a una gracia actual de Dios porque en la finca donde ubica la abadía en el barrio Tejas de Humacao hay un cementerio donde sepultaron monjes y monjas que murieron con olor de santidad.

Curioso, después de ayudar en las faenas de limpieza del monasterio, la tarde del sábado caminé la finca y encontré el camposanto. Hay experiencias que la razón no entiende y que sólo el espíritu las puede escrutar.

Allí, monjes de carne y hueso, vivos y difuntos, convergen en una oración comunitaria por Puerto Rico y su gente, en una muestra sencilla e inequívoca de la eficacia del apostolado de la oración.

¿Te regalarías una experiencia espiritual? ¿Te olvidarías de la comodidad durante un fin de semana? ¿Apagarías el celular para activar tu espiritualidad? ¿Olvidarías las distracciones cotidianas para intimar con el Espíritu Supremo mediante una convivencia con semejantes matizada por la oración, la contemplación, la escucha de la Palabra y la introspección? ¿Qué te lo impide?

La pandemia, no porque como creen los fundamentalistas entrañe una señal apocalíptica, podría ser oportuna para hacer una pausa para nutrir tu vida espiritual.

Recuerda, como ser integral, tu cuerpo necesita agua y alimentos. Tu mente e intelecto se nutren con el pan de la lectura y tu espíritu con el manantial de la contemplación de la Divinidad, accesible 24/7 sin mascarillas ni distanciamiento físico.

Un comentario en “El cultivo de tu espiritualidad

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