¡Vieques sin viequenses!

Gentrificación

Por Yary Osorio Acevedo

Para Prensa Sin Censura

Y lamentablemente, hacia eso parece que vamos encaminados. En mi calle en Monte Santo y en la siguiente, cada vez son más las propiedades que están siendo compradas por personas de afuera.

Mientras tanto, los viequenses seguimos viendo cómo se reducen nuestras oportunidades de tener una vivienda digna en nuestra propia tierra.

Y aquí viene la gran contradicción…
Muchos de los mismos que se llenan la boca diciendo que no quieren a los «gringos» son los primeros en vender sus terrenos y propiedades por dinero, por vanidad o porque les ofrecieron una cantidad que jamás imaginaron recibir. ¡Ah, pero para recibir los dólares sí son buenos, ¿verdad?!

Que quede claro: no estoy en contra de que personas de otros lugares vengan a vivir, invertir o disfrutar de Vieques. Tampoco estoy diciendo que todos sean iguales. Hay personas maravillosas que respetan nuestra isla, nuestra cultura y nuestra gente. Pero también hay quienes llegan con actitudes de superioridad, prejuicios y racismo, pretendiendo imponer sus reglas y decidir hasta qué árboles se deben podar. Y eso sí que NO, porque una cosa es comprar una propiedad y otra muy distinta es creer que con ella compraron el derecho a mandar sobre una comunidad y sus costumbres.

Lo más triste es que estamos contribuyendo a perder lo que tanto decimos amar. Después, cuando nuestros hijos y nietos no puedan comprar una casa en Vieques, cuando nuestras comunidades pierdan su identidad y cuando los viequenses seamos una minoría en nuestra propia isla, NO SE QUEJEN, porque una isla no es solamente sus playas, sus paisajes ni sus propiedades millonarias.

VIEQUES ES SU GENTE, SU HISTORIA, SUS RAÍCES Y SU IDENTIDAD.

Y de nada vale presumir de amar a Vieques si no hacemos nada para que las próximas generaciones de viequenses puedan seguir viviendo aquí.

¿De qué nos sirve conservar el paraíso si estamos perdiendo el derecho de habitarlo?

Al parecer mi opinión en ciertos asuntos concuerda con el pensar y sentir de la gente. Pero el culpable es el de aquí mismo que por recibir más dinero es capaz de vender su patria y cada vez nos desplazan el mismo de aquí. Compran viviendas, las convierten en Airbnb y cada vez menos oportunidades tenemos para comprar y alquilar, y los mismos que las convierten en Airbnb contratan mujeres viequenses para la limpieza pagándoles un sueldo mediocre que no ofrece un sueldo digno e igualdad, sin beneficios alguno. Es tratarnos como esclavas.

Foto/Prensa Sin Censura

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