Cultura
Por Tekina Tai Pelli y Kasike R. Múkaro Borrero
Miembros del Comité Ejecutivo
Confederación Unida del Pueblo Taíno
(16 de septiembre de 2026, Exclusivo para Prensa Sin Censura) – La Confederación Unida del Pueblo Taíno (UCTP, por sus siglas en inglés) agradece a Prensa sin Censura por informarnos sobre la controversia en torno a Borinquen, una escultura del fenecido artista y escultor barranquiteño Rafael López Del Campo, así como sobre la posición asumida por la Junta de Síndicos del Museo de Arte de Puerto Rico.
La historia y el arte del archipiélago de Borikén, conocido colonialmente como Puerto Rico, no comenzaron en 1493 con la llegada de los europeos a nuestras tierras. El registro histórico y arqueológico confirma que estas tierras fueron el hogar de antiguos Pueblos Indígenas y culturas con sistemas sociales, económicos, culturales y políticos desarrollados, entre ellos nuestro propio Pueblo. La doctrina jurídica colonial de terra nullius («tierra de nadie») fue utilizada por los europeos para justificar el despojo de tierras que no estaban vacías ni carecían de pueblos soberanos.
Hacemos un llamado a la Junta de Síndicos del Museo de Arte de Puerto Rico para que cumpla los compromisos del Programa de Arte Comisionado e instale Borinquen en el lugar de honor originalmente diseñado para ella.
Confederación Unida del Pueblo Taíno
Borinquen es una escultura de aproximadamente ocho pies de altura que representa a una joven taína sentada en un dujo y escuchando el sonido del mar a través de un guamo. La obra representa esos orígenes, esa historia y ese legado, que continúan vivos en la vida de millones de puertorriqueños. La continua falta de instalación de la escultura en el lugar para el cual fue diseñada, tras más de 25 años de demora, perpetúa el borrado de la herencia y el legado histórico de nuestro Pueblo. Constituye otro acto de marginación e invisibilización cultural de nuestra historia indígena.
Nos preocupa profundamente que la Junta de Síndicos del Museo no haya tomado las medidas necesarias para cumplir con los requisitos del Proyecto de Arte Comisionado. Borinquen, de López Del Campo, formaba parte integral de ese proyecto, junto con las obras de otros 30 artistas. En la actualidad, 30 de esas obras están debidamente exhibidas en el museo. Sin embargo, la obra principal, destinada desde los primeros planos al zaguán del museo, continúa excluida. El área fue diseñada y preparada específicamente para soportar el peso de la escultura y disponer de la iluminación necesaria; incluso las puertas de entrada del museo fueron concebidas teniendo en cuenta su instalación.
Resulta profundamente paradójico que una estatua colosal de Cristóbal Colón, creada por un artista ruso procedente de fuera de Puerto Rico, haya sido acogida e instalada de manera prominente en nuestra amada Borikén, aun cuando, para muchos de los nuestros, Colón representa despojo, violencia, discriminación y muerte. Mientras tanto, Borinquen, una hermosa obra reconocida internacionalmente que representa los orígenes indígenas de nuestro archipiélago y que fue creada por el destacado artista y escultor puertorriqueño Rafael López Del Campo, ha permanecido relegada por más de 25 años y privada del lugar para el cual fue comisionada y diseñada. Este marcado contraste nos obliga a preguntar: ¿Por qué Puerto Rico ha encontrado espacio para monumentalizar a una figura colonial mediante la obra de un artista extranjero, mientras se le niega espacio al homenaje de un artista puertorriqueño a los primeros pueblos de Borikén?


Por lo tanto, hacemos un llamado a la Junta de Síndicos del Museo de Arte de Puerto Rico para que cumpla los compromisos del Programa de Arte Comisionado e instale Borinquen en el lugar de honor originalmente diseñado para ella.
Asimismo, solicitamos a la Junta que presente al público un calendario transparente para su instalación y que dialogue respetuosamente con la Dra. Adlín Ríos Rigau y representantes de la comunidad taína, a fin de alcanzar una resolución justa.

Como afirma el preámbulo de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas:
«Afirmando además que todas las doctrinas, políticas y prácticas basadas en la superioridad de determinados pueblos o individuos o que la propugnan aduciendo razones de origen nacional o diferencias raciales, religiosas, étnicas o culturales son racistas, científicamente falsas, jurídicamente inválidas, moralmente condenables y socialmente injustas, …»
Los museos hacen más que preservar objetos: configuran la memoria pública y ayudan a determinar qué historias decide honrar una sociedad.
Instalar Borinquen en el lugar previsto corregiría una falla institucional de décadas. También afirmaría que la historia indígena de Borikén no es periférica ni está confinada al pasado. Esa historia es fundamental para la identidad de nuestro archipiélago y continúa viva en nuestro pueblo hoy.
La UCTP mantiene su disposición a participar en un diálogo respetuoso encaminado a lograr una resolución oportuna y digna.
Instamos al liderato del Museo a actuar ante esta situación con transparencia e integridad y a garantizar que Borinquen reciba finalmente el reconocimiento y el lugar de honor que merece.

