Geopolítica
Hay un nuevo tiempo histórico en Venezuela luego de la derrota militar del 3 de enero con consecuencias trágicas y muy nefastas para el futuro del país y del mundo.
Después de la decisión de entregar hace apenas unos días el 20 por ciento de las reservas de petróleo venezolano durante 100 años al imperio estadounidense, cosa que no han hecho ni siquiera las monarquías petroleras del Golfo Pérsico más entreguistas al imperialismo, la pregunta es la siguiente: Si lo entregas todo, ¿qué queda del chavismo? Porque la lucha de Chávez fue fundamentalmente por la soberanía.
Este liderato ha comprometido el futuro de los venezolanos por los siguientes 100 años y más todavía, porque el saqueo se acumula generacionalmente. Venezuela es hoy de facto un protectorado colonial de los Estados Unidos. No controla ni la venta de sus recursos ni la cuenta de banco donde depositan las migajas que les dejan.
El liderato se ha transformado en la nueva élite neocolonial que administra la colonia al servicio del imperio. Dicen “Si, Señor” a todo lo que les ordenan Trump y Rubio. Están entregando todo y pasándose todas las líneas rojas.
Al pueblo venezolano se le hará insoportable vivir sin los ingresos del 100 por ciento de sus exportaciones. Si el pueblo venezolano del 2026 no reacciona ahora, tenemos la esperanza que lo hará en el futuro porque hay una memoria que circula en sus entrañas. No olvidemos que el pueblo venezolano viene de una larga tradición de lucha bolivariana por la soberanía, y Chavez la hizo despertar, la cultivó y tarde o temprano volverá a emerger. Hay que aprender de los errores militares del 3 de enero y prepararse para las futuras batallas porque este saqueo imperial no se va a revertir pacíficamente.
Preparándose para las batallas es la única esperanza de recuperar la soberanía perdida. No hacerlo es quedar a la merced de la voluntad del imperio. Apostarle a la estrategia de “destruir la relación del pueblo norteamericano con su nefasto gobierno mediante influencia ideológica” o “a una victoria demócrata en las elecciones congresionales de noviembre” para ver si milagrosamente se posibilita algún cambio del imperio que permita a Venezuela recuperar la soberanía perdida es una ilusión que no llevará muy lejos.
No olvidemos que demócratas y republicanos son dos caras del mismo imperio y los demócratas no interrumpirán lo avanzado por los republicanos, continuarán el trabajo de saqueo e intervención porque ambos responden al mismo capital imperial.
El imperio necesita todos los recursos de Venezuela y no van a soltar pacíficamente su control colonial del país. Tengamos en cuenta de que esta entrega está envalentonando al imperialismo para intentar hacer lo mismo en otras partes del mundo.
Ahí tenemos la guerra en Irán, la amenaza contra Cuba y el avasallamiento de la extrema derecha en toda América Latina.
Katya Colmenares y Ramón Grosfoguel

