Coalición interisleña contra el desarrollo de lujo

Gentrificación

Campañas de Seychelles, Puerto Rico, Bahamas y Jamaica se unen para mostrar un patrón repetido de destrucción en las costas insulares

Comunicado para Prensa Sin Censura

Cuatro campañas de base de la territorios insulares del Caribe y del océano Índico acaban de anunciar el lanzamiento de una Coalición de Pequeñas Islas, que demuestra que los desarrollos de lujo y las políticas gubernamentales de despojo que amenazan sus costas no son casos aislados, sino un único patrón que se repite. En tres de los cuatro casos, ese patrón conduce a la misma marca hotelera multinacional: Rosewood.

En estos territorios, los inversionistas están adquiriendo tierras costeras insulares a un ritmo que dejará poco para las poblaciones locales, arrasando ecosistemas que tardaron siglos en formarse y presentando el resultado como ambientalmente responsable, con varios de los desarrollos promocionados públicamente como «ecoresorts».

Los resultados son consistentes de una isla a otra: comunidades desplazadas de tierras que han ocupado durante generaciones, playas que fueron públicas durante décadas ahora cercadas tras desarrollos privados, y hábitats de fauna de importancia internacional perdidos, mientras que las ganancias generadas se acumulan en gran medida en manos de inversionistas que nunca vivirán con las consecuencias.

La estructura se repite: capital interno y externo adquiere terrenos ecológicamente frágiles, se obtienen permisos e incentivos fiscales a cambio de promesas de empleo, se aplaza o se evade la evaluación ambiental, y las poblaciones más afectadas quedan excluidas de las decisiones sobre sus propias costas.

Friends of Aldabra (Seychelles): Se está construyendo un hotel de lujo en la isla de Assomption, a 27 km del atolón de Aldabra, Patrimonio Mundial de la UNESCO con más de 400 especies que no existen en ningún otro lugar del mundo. Tras prometer que pausaría la construcción a la espera de una evaluación de biodiversidad, el gobierno permitió discretamente que continuará la construcción de más de 30 estructuras desde febrero, sin anunciarlo. La campaña ha logrado una Comisión Nacional de Investigación, ha impulsado a la UICN a señalar formalmente el desarrollo y ha llevado el tema al centro de unas elecciones nacionales.

Coalición Defiende a Cabo Rojo (Puerto Rico): Una ciudad privada de lujo de $2 mil millones, con $500 millones en exenciones e incentivos contributivos, cubriría aproximadamente 2,000 cuerdas de terreno de alto valor ecológico junto a la Bahía de Boquerón, de las cuales un 40% está legalmente protegido de la urbanización. El asentamiento residencial y turístico amenaza especies endémicas y en peligro de extinción, ecosistemas que protegen a las comunidades humanas de los efectos del cambio climático, más de 100 sitios arqueológicos en los predios y un suministro de agua ya precario del que dependen las familias locales.

La coalición ha llevado a miles de personas a las calles, ha reunido más de 108,000 firmas y ha recibido el respaldo público de cientos de científicos y figuras públicas, pero el proceso administrativo local sigue avanzando hacia la aprobación de permisos.

Save Exuma Alliance (Bahamas): Un resort propuesto de $200 millones en Sampson Cay, en los Exumas, dragaría zonas sensibles de arrecifes de coral y praderas marinas e introduciría tráfico comercial de embarcaciones en aguas que los bahameños han disfrutado y pescado durante generaciones. La alianza ha movilizado a miembros de la comunidad en todo el país, y algunos de sus integrantes están impugnando judicialmente la aprobación ambiental del proyecto. Miembros de la comunidad han recibido cartas legales amenazantes de los abogados del promotor.

JaBBEM (Jamaica): Los jamaiquinos no tienen ningún derecho legal garantizado de acceso a sus propias playas ni al uso del mar. Cada año más costas desaparecen tras las verjas de los resorts, y las comunidades han tenido que luchar por el acceso playa por playa.

Las campañas en territorios insulares pequeños rara vez logran la atención internacional disponible para países más grandes, y la coordinación dentro de la coalición otorga a cada una visibilidad global a la vez que expone el patrón que comparten.

«Me gusta pensar que lo que más atrae a muchos de nuestros visitantes es la belleza natural de nuestras islas. Quieren ver estas aguas azules cristalinas, las playas blancas y hermosas, los preciosos bancos de arena. Todo eso invita intrínsecamente a la gente a venir y apoyar a los negocios locales. No estamos en contra del desarrollo. Solo queremos asegurarnos de que todo el que venga quiera proteger y preservar estos lugares para que otros también puedan venir y disfrutarlos”, señala Kieran Miller, miembro de Save Exuma Alliance.

«Estamos profundamente agradecidos de formar parte de esta alianza internacional que visibiliza la agresión contra nuestras comunidades insulares, nuestros recursos vitales y nuestros ecosistemas por parte de intereses multimillonarios en todo el mundo. Como colonia (o ‘territorio’) de Estados Unidos, Puerto Rico rara vez recibe la atención internacional que necesita para que la gente se una y proteja este hermoso archipiélago para las generaciones venideras”, señaló, por su parte, Beatriz Llenín Figueroa, miembro de la Coalición Defiende a Cabo Rojo.

«Nuestras islas no son simples telones de fondo para vacaciones tropicales de lujo. Son nuestro hogar y sostienen nuestra forma de vida. Esta coalición nació de la necesidad. Estamos viendo ese hogar cambiar en tiempo real, y si no se detiene esta tendencia de desarrollo destructivo a gran escala, pronto no quedará nada por lo que luchar: la naturaleza y los espacios salvajes que nos hicieron quienes somos habrán desaparecido para siempre”, sostuvo Victoria Duthil, Gerente de Campaña, Friends of Aldabra.

La coalición hace un llamado a los gobiernos de cada territorio para que detengan la concesión de nuevos permisos hasta que se complete y se publique una evaluación ambiental independiente; a las marcas hoteleras, incluida Rosewood, para que retiren su nombre de estos proyectos en lugar de prestarlo a la destrucción de estos lugares; y a los organismos internacionales, incluida la UNESCO, para que actúen donde sus propios mandatos así lo exigen.

Foto/suministrada

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