Opinión
Será un obispado arquidiocesano de transición porque en diciembre de 2027 Monseñor Eusebio Ramos Morales cumplirá 75 años y según el Derecho Canónico deberá presentar su renuncia al Sumo Pontífice, como en meses recientes lo hicieron Roberto González Nieves y Rubén González Medina a los tronos episcopales de San Juan y Ponce, respectivamente.
Si el hoy difunto Papa Francisco no hubiera retirado de sus funciones al entonces obispo de Arecibo Daniel Fernández Torres, quien fue obispo auxiliar de San Juan, obispo de Arecibo y el prelado más joven de la Conferencia Episcopal Puertorriqueña (CEP) de seguro León XIV lo hubiera considerado.
En 16 meses, antes de que cumpla los 75 años [es prerrogativa del Papa aceptar o no de inmediato la carta de renuncia], el reto de Monseñor Eusebio en la Arquidiócesis es enorme, no solo en términos pastorales en tiempos de relativización y trivialización de la Fe, sino en asuntos administrativos inherentes al manejo de las finanzas de la Arquidiócesis y sus activos.
Siguen cerrando colegios católicos y, como consta en el récord, Monseñor Roberto tuvo que vender patrimonio de la Iglesia y de Puerto Rico, como el inmueble del antiguo Seminario Conciliar y el Palacio Arzobispal, reliquias arquitectónicas de la arquidiócesis, localizadas en la Calle del Cristo esquina con la San Sebastián.
También persiste malestar sobre los escándalos de abuso sexual y sobre la compulsoriedad de la vacuna COVID que destruyó la salud de miles en Puerto Rico y el mundo.
Ya veremos cómo maneja la presente gentrificación; el culto a la IA [la primera encíclica de León XIV es poderosamente reveladora] y sobre todo la escandalosa corruptela del PNP y las pesadillas de LUMA y la AAA. Se espera que sea valiente porque la Doctrina Social de la Iglesia es rica en magisterio.
Cabe recordar que conocimos muy bien a Eusebio Ramos Morales desde 2008 en que Benedicto XVI lo nombró obispo de la nueva Diócesis Fajardo-Humacao.
Fui testigo de su humildad y celo apostólico durante los dos viajes a Haití, tras el terremoto que destruyó Puerto Príncipe.
También conocí su carácter los cuatro años y medio en que dirigimos el semanario católico El Visitante.
Como laico en la Diócesis del Yunque, aún la más pobre de la Provincia Eclesiástica de Puerto Rico, simpatizamos con iniciativas pastorales como el Camino de Santiago, aunque no con la idea de la venta de adoquines y menos con la sugerencia de un diezmo diocesano, como las denominaciones evangélicas y protestantes del Este.
Diplomático; buen conversador; amable; justo, sagaz y ecuánime, el hoy presidente de la CEP y sucesor de Roberto en la Arquidiócesis tiene el perfil y el aura para ser creado Cardenal por León XIV y podría contribuir significativamente a la CEP. [De ocurrir, después de Luis Aponte Martínez, sería el segundo en la historia de la Iglesia que peregrina en Borinquen]
Con el nombramiento de Monseñor Eusebio se añade un nuevo capítulo a la historia de la diócesis de San Juan, que se remonta a los tiempos de Alonso Manso, y que en el siglo XVIII tuvo como primer obispo boricua a don Juan Alejo de Arizmendi.
Tras la Guerra Hispanoamericana de 1898 la Conferencia de Obispos de Estados Unidos se encargó de la administración de la Iglesia en la colonia. Después de Jaime P. Davis como arzobispo de San Juan [porque ya tenía como diócesis sufragánea a Ponce], el escándalo del Partido Acción Cristiana (PAC) y sus antagonismos con el gobernador popular Luis Muñoz Marín propician que la Santa Sede remueva a Davis de San Juan y a James E. McManus en Ponce, nombrando a Luis Aponte arzobispo y a Juan Fremiot Torres Oliver obispo de Ponce.
Que el Espíritu Santo asista durante su misión en la Arquidiócesis de San Juan a Monseñor Eusebio Ramos Morales.
Jaime Torres Torres
Prensa Sin Censura

