Tribunales
Prensa Sin Censura
Yadira Díaz Serrano, hermana y pariente de los jinetes asesinados en Loíza por una conductora borracha, se siente defraudada con la sentencia del juez porque considera que a su entender no es justa.
Esto publicó en sus redes, respaldada por decenas de personas que conocieron a los familiares fallecidos trágicamente.
“Sé que es confuso, intentaré ser breve: a Ruthy Trenche Chávez, responsable de las muertes de mi hermano y su compadre se le encontró culpable de los artículos 7.02 y 5.07C de la ley de tránsito por ocasionar dos muertes conduciendo un vehículo de motor negligentemente, de forma temeraria y bajo los efectos de bebidas embriagantes. No obstante, y pese a haberla encontrado culpable de lo anterior, [el juez] la encontró no culpable del artículo 7.06 cuya pena es de 15 años por provocar dos muertes bajo los efectos de bebidas embriagantes.
Se lee contradictorio, PORQUE LO ES. Es imposible describir con palabras la tristeza y la frustración de saber que nuevamente el Sistema de Justicia le falló a las VÍCTIMAS. Pero hoy, pese a todo esto, quisiera con el corazón en la mano AGRADECER. La magnitud del apoyo que hemos recibido durante todo este proceso es sólo el reflejo de los seres tan especiales que fueron José J. Díaz y Titito Eduardo en las vidas de todos los que tuvieron el honor de conocerlos. Jamás existirá pena lo suficiente alta para compensar sus ausencias. Gordito, sólo tú sabes cómo di la pelea por ti».
José Jaime Díaz y Eduardo Álvarez Sosa murieron la noche del 23 de marzo de 2024 mientras cabalgaban con chalecos reflectores por la PR188 en dirección a Loíza, en un hecho que tiñó de luto varias familias.
Trascendió que sobre Trenche Chavez pesaban 7 cargos, incluidos los correspondientes a la ley de tránsito y a la de maltrato de animales porque los caballos también murieron tras el impacto.
José Jaime Díaz y Eduardo Álvarez Sosa murieron la noche del 23 de marzo de 2024 mientras cabalgaban con chalecos reflectores por la PR188 en dirección a Loíza, en un hecho que tiñó de luto varias familias.
Hoy el magistrado Edgar S. Figueroa del Tribunal de Primera Instancia en Carolina, encontró culpable a Trenche Chávez de tres cargos de la Ley 22, incluidos temeridad al manejar borracha.
La familia y amistades de los difuntos sufren que Trenche Chávez prácticamente saliera ilesa del art 7.06 por manejar en estado de embriaguez y causar muerte a dos ciudadanos que según el Código Penal conllevarían 15 años de prisión por cada uno. La pena a cumplir sería entre tres 3 y 8 años, que la podrían privilegiar con una probatoria.
Reacciona el director de la Comisión para la Seguridad en el Tránsito: Expresiones autorizadas del director ejecutivo José «Memo» González, sobre la determinación de culpabilidad en el caso de la muerte de dos jinetes en Loíza
«La determinación de culpabilidad contra Ruthy Trenche Chávez por la muerte de José J. Díaz Serrano y Eduardo E. Álvarez Sosa constituye un doloroso recordatorio de las consecuencias que puede tener conducir bajo los efectos del alcohol.
Según la prueba presentada durante el proceso judicial, la acusada manejaba con un nivel de alcohol de 0.15% en su organismo cuando ocurrió el choque que cobró la vida de ambos jinetes en la carretera PR-188 de Loíza.
Esta tragedia, que además ocurrió aun cuando las víctimas utilizaban chalecos reflectores para aumentar su visibilidad, demuestra que una sola decisión irresponsable puede cambiar vidas para siempre.
Respetamos la facultad del tribunal para aplicar la ley vigente al momento de los hechos y ejercer la discreción que esta le confería al momento de imponer sentencia.
No obstante, desde la Comisión para la Seguridad en el Tránsito no compartimos el resultado alcanzado en este caso, particularmente cuando la prueba presentada estableció que la conducta negligente que provocó la muerte de dos personas estuvo directamente relacionada con la conducción bajo los efectos del alcohol.
Precisamente situaciones como esta impulsaron cambios en nuestra legislación para establecer penalidades más severas cuando una persona conduce intoxicada y causa la muerte o lesiones graves a otra.
Como sociedad, hemos reconocido que estas conductas requieren consecuencias proporcionales al daño irreparable que ocasionan.
Nuestro mensaje sigue siendo que conducir bajo los efectos del alcohol tiene consecuencias devastadoras y puede costar vidas inocentes.
Desde la Comisión para la Seguridad en el Tránsito hacemos un llamado a nunca combinar el consumo de alcohol con la conducción de un vehículo. Ninguna persona debería perder la vida por una situación que pudo prevenirse».

