Política
Comunicado del Movimiento Independentista Nacional Hostosiano (MINH)
En el día de ayer, 25 de julio, el pueblo puertorriqueño tuvo que escuchar dos grandes tergiversaciones de nuestra historia.
En las redes sociales de la gobernadora Jenniffer González se expuso una versión apócrifa de aquel 25 de julio de 1898.
Se pinta una “llegada” de las tropas estadounidenses, como quien arriba pacíficamente a algún lugar, carente de perversas intenciones.
La realidad es que lo ocurrido aquel 25 de julio fue una invasión, un acto bélico contra nuestra nación, como parte de la Guerra Hispano-cubano-estadounidense.
Ese fue el inicio de nuestra subordinación política ante un país cuyos líderes decidieron afianzar su crecimiento sobre bases imperialistas. Hoy padecemos las consecuencias directas de aquella agresión y del colonialismo que nos niega el derecho colectivo de tomar nuestras propias decisiones.
El otro disparate histórico lo pronunció el alcalde de Cayey, Rolando Ortiz, al tratar de establecer una vinculación inexistente entre el glorioso Grito de Lares y la lavada de cara que le dio Estados Unidos a la colonia, con el aplauso de sus acólitos colonialistas en Puerto Rico, al rebautizarla como Estado Libre Asociado.
El 23 de septiembre de 1868 personas representativas de todos los sectores de la sociedad puertorriqueña llevaron a cabo un acto revolucionario al tomar el pueblo de Lares y proclamar la República de Puerto Rico. Este levantamiento tenía como objetivo lograr la Independencia de Puerto Rico y eliminar las más injustas manifestaciones del colonialismo español, como la esclavitud y el sistema de la libreta de jornalero, que sometía a una situación de máxima opresión laboral a las personas no-propietarias.
No hay relación o vinculación histórica posible entre el reclamo valiente de libertad y el intento de perpetuar nuestra situación colonial que representó la mal llamada constitución del ELA. El Grito de Lares es antecedente de la Revolución Nacionalista de 1950 y de todos los valientes actos que el pueblo de Puerto Rico en lucha ha realizado y realiza por lograr la liberación nacional. El ELA se limita a un puñado de reformas administrativas que no alteraron en nada nuestra situación colonial.
Hoy, cuando los pequeños poderes del gobierno colonial casi han desaparecido bajo el yugo de la dictatorial Junta de Control, cualquier intento de legitimar al ELA, como los realizados por Rolando Ortiz y su jefe político, el presidente del Partido Popular Democrático, Pablo José Hernández Rivera, son un insulto a la inteligencia del pueblo.
Lo peor es que la gobernadora sabe que el poder de Estados Unidos sobre Puerto Rico se impuso a tiros a partir de la invasión de 1898 y se ha mantenido mediante el uso de la fuerza y la represión.
El alcalde de Cayey, por su parte, sabe que en nada se relaciona el levantamiento armado de 1868 con la humillación del ELA. Se trata de expresiones politiqueras y negacionistas de nuestra verdadera historia.
Dirección Nacional del MINH
Carlos Vega: Copresidente
Ángel Rodríguez León: Copresidente

