Derechos Humanos
Artículo de Fernando Marti
(EL SALVADOR, 23 de julio de 2026) – Al discernir el caso Ruth López, abogada defensora de derechos humanos, encarcelada y enferma, me da una tremenda tristeza y frustración escribir esto, pero la verdad es que, a estas alturas, creo que el régimen de Bukele está convencido que lo que más le conviene es que Ruth muera en prisión.
Ellos saben que no tienen pruebas que sostengan la acusación que le inventaron. Por eso el juicio está en reserva. No pueden emitir una sentencia sin que quede en evidencia el sinsentido jurídico del caso.
El problema es que este ya no es un caso cualquiera. Hay demasiados ojos internacionales puestos sobre él, y cualquier sentencia será revisada con lupa por abogados y organismos internacionales. El relato que puede convencer a sus seguidores difícilmente convencerá a instancias internacionales.
Condenarla podría reforzar de manera sólida los señalamientos internacionales de que el sistema de justicia está siendo instrumentalizado con fines políticos. Pero dejarla libre también sería una derrota política enorme: tendrían que retractarse, exhibir las fallas del sistema de justicia y enfrentar el testimonio de Ruth sobre todo lo vivido en prisión.
Es una situación similar a la de Alejandro o Ernesto Muyshondt: tanto mantenerlos presos como liberarlos tiene costos.
Por eso creo que una muerte en prisión resolvería, desde la lógica del régimen, gran parte del problema político que hoy representa Ruth.
Pero la manera en cómo el régimen mata en la cárcel a sus cabos sueltos es mucho más sádica, y todo por siempre cuidar con algodones su imagen. No los matan apretando un gatillo; básicamente los dejan morir al no brindarles el cuidado médico que requieren, al descuidar su alimentación o al no suministrarles los medicamentos que necesitan.
Pareciera que, en la mente de esa gente retorcida, vive la idea de que si un prisionero muere por negligencia médica, no es lo mismo que matarlo disparándole una bala.
Dejar morir no es igual a matar.
Cientos ya han muerto justamente así en las cárceles. Ya no parece una coincidencia. Ya hay suficientes patrones como para empezar a entender que esto más bien parece ser una política carcelaria sistemática.
No sé si matan así por cobardes o por su obsesión de siempre intentar cubrir todos sus crímenes con una capa de legalidad.
¿Quién es Ruth López?
Una abogada, notaria, docente universitaria, investigadora social y analista salvadoreña, destacada por su compromiso con la defensa de los derechos humanos, la lucha contra la corrupción y la promoción de la transparencia institucional en El Salvador.
En diciembre de 2024 fue reconocida por la BBC como una de las 100 mujeres más inspiradoras e influyentes del mundo.
En mayo de 2025 fue acusada de «peculado» o apropiación indebida de fondos del Estado, acusación que luego cambiaron a enriquecimiento ilícito.
Ruth López ha sido una crítica acérrima de la dictadura de derecha de Nayib Bukele y los que saben aseguran que le fabricaron un caso por motivaciones políticas.
Lleva más de un año privada de su libertad; su salud se deteriora y no pocos temen por su vida.

