Geopolítica
Nota del editor: primero de varios artículos.
“No nos gusta que nos amenacen… No nos gusta que traten de intimidarnos. No nos gusta… Además, nuestro pueblo hace tiempo que ha perdido ya la idea de lo que es el miedo”.
Fidel Castro Ruz, 20/12/1980
Por Felipe de J. Pérez Cruz
Para Prensa Sin Censura
La Constitución cubana prohíbe la agresión armada a otro país. Esta es la elección de autodefensa, internacionalismo y paz que abona la voluntad de tránsito pacífico de la Revolución Cubana. Pero nuestra voluntad ha sido constantemente atacada. Hoy la vida, la paz, la seguridad, la economía y la gobernanza del país están bajo fuerte y constante asedio.
Cuba resiste una guerra no convencional. La política genocida estadounidense combina el recrudecimiento del bloqueo comercial, financiero, tecnológico, y desde hace seis meses energético, con una secuencia de operaciones subversivas, de guerra psicológica, cognitiva e ideológico cultural.
Tras la victoria del 1ro. de enero de 1959, en certera aplicación del principio leninista de que una revolución vale tanto cuanto sea capaz de defenderse, el Gobierno Revolucionario cubano consolidó las fuerzas armadas populares.
Todos los días aparece en los medios el tema de la agresión militar, se inundan las redes llamadas sociales con la amenaza militar directa. Lo hace el presidente Donald Trump, el Secretario de Estado Marco Rubio, generales y funcionarios “de seguridad nacional”.
Los imperialistas subestiman la historia del surgimiento y permanencia de una nación como la nuestra, venida en sí y para sí, en enfrentamientos constantes desde 1510 a la fecha, en luchas contra invasiones, ocupaciones y agresiones de poderosos imperios.
Somos un pueblo de paz, que sabe defender esa paz. Pueblo que ha peleado su derecho a existir como nación en independencia y soberanía.
Que se ha comprometido con la paz, la independencia, la soberanía y la felicidad de otras naciones hermanas.
La historia inmediata
Treinta años peleó la nación cubana por su independencia en el siglo XIX. En las academias militares más serias del mundo, no se puede estudiar ese siglo XIX, sin asombrarse de las campañas del Generalísimo Máximo Gómez Báez y su Lugarteniente, el Mayor General Antonio Maceo y Grajales. ¡Vencimos a la mayor agrupación de fuerzas y medios que el colonialismo español colocó contra las independencias de toda América!
En la Guerra de Liberación, a partir de doce hombres y siete fusiles, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, fundó y organizó el Ejército Rebelde como la vanguardia combativa, que reeditó las hazañas de Gómez y Maceo, y movilizó al combate en campos y ciudades a una poderosa red de resistencia y lucha clandestina, de milicias armadas, activistas sindicales y campesinos. Derrotamos a un bien entrenado y armado ejército de 30 mil efectivos, con suministros de armas y asesoría de terreno de la misión militar del gobierno de los Estados Unidos.
Derrotamos a un entramado represivo de cuerpos policiales y grupos de asesinos paramilitares, creado bajo asesoría directa del Buró Federal de Investigaciones (FBI ), en coordinación con la estación local de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en La Habana, y en México, Venezuela y otros países de la región, donde se movía la solidaridad y ayuda material para la causa revolucionaria cubana.
Tras la victoria del 1ro. de enero de 1959, en certera aplicación del principio leninista de que una revolución vale tanto cuanto sea capaz de defenderse, el Gobierno Revolucionario cubano consolidó las fuerzas armadas populares. El 16 de octubre de 1959 el Consejo de Ministros, a solicitud de Fidel, aprobó la Ley 600, mediante la cual se creó el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (Minfar).
El entonces comandante Raúl Castro Ruz fue designado ministro. El Minfar asumió, como primera gran misión, la organización y preparación de las Milicias Nacionales Revolucionarias (MNR), constituidas el 26 de octubre de 1959. Forjamos a partir del victorioso Ejército Rebelde, un ejército nacional, con un fuerte sustrato de voluntariado y servicio patriótico de masas.
La victoria contra la poderosa brigada invasora que desembarcó en abril de 1961 por Playa Girón y Playa Larga, consolidó en heroísmo de masas a los veteranos guerrilleros de la Sierra y el Llano con la nueva hornada miliciana, nacida después del 1ro. de enero de 1959 al calor del enfrentamiento contra terrorismo de Estado del país del Norte.
No olvidemos nunca que el 16 de abril de 1961, en el entierro de las víctimas en La Habana de los ataques a nuestras bases aéreas en el occidente y en el aeropuerto de Santiago de Cuba, por aviones mercenarios usando las insignias de la Fuerza Aérea cubana, a horas del asalto a nuestra patria, con las armas milicianas en alto, Fidel proclamó el carácter socialista de la Revolución. No olvidemos nunca que los héroes que se inmolaron en Girón y Playa Larga, lo hicieron por el socialismo.
En ese abril de 1961, por el socialismo estaban vigilantes soldados y milicianos a lo largo de todo el país. En ese abril, por el socialismo, a pecho limpio, nuestros combatientes de los nacientes órganos de la Seguridad del Estado, con el apoyo decidido del pueblo revolucionario, fueron casa a casa, finca a finca, y detuvieron y aseguraron a buen recaudo a los elementos de la contrarrevolución interna. En 62 horas derrotamos al enemigo. Y no se detuvo la Campaña Nacional de Alfabetización como aspiraban a lograr los contrarrevolucionarios.
Internacionalistas españoles, que pelearon en el Ejército Rojo, y calificados oficiales soviéticos veteranos también de la II Guerra Mundial, nos aportaron su experiencia y saber.
Nunca olvidaremos a los internacionalistas soviéticos que permanecieron junto a nosotros en la Crisis de Octubre en 1962, dispuestos a inmolarse junto a nuestro pueblo. Para ellos la orden de Fidel fue clara, y después que el Comandante en Jefe lo anunció, derribaron al primer avión enemigo que se aventuró a violar nuestro espacio aéreo. ¡Sabemos de la ira de estos hermanos de armas–dicha con las más gruesas palabras que existen en ruso!-, cuando en sus trincheras se enteraron que la dirección de su país había decidido negociar y retirar los cohetes a espaldas de los cubanos.
Nuestro ejército popular de soldados y milicianos y los órganos de la Seguridad del Estado llevaron a cabo la “limpia” del Escambray, y de otras regiones en las que la CIA nos sembró bandas armadas de asesinos. Los jóvenes alfabetizadores torturados y asesinados en 1961, dan la medida de la crueldad de aquellos apátridas. Esta guerra interna “de baja intensidad” la ganamos sobre 1965 con la derrota de los últimos grupos de criminales.
Decenas de cubanos y cubanas ofrendaron sus vidas hermosas en esa batalla armada y en las que le siguieron.
El Estado cubano tiene documentada y probada judicialmente, la sistemática agresión terrorista, contra ciudadanos y propiedades cubanas dentro y fuera del territorio nacional.
Tres mil 478 personas han muerto y dos mil 99 quedaron afectadas como consecuencia de los planes violentos de Washington y sus secuaces de la mafia terrorista cubanoamericana creada y financiada por la CIA.
El Autor es historiador y profesor universitario en La Habana, Cuba.

