Solidaridad
Prensa Sin Censura
En la vida de un fotoperiodista los lentes son extensiones de su alma.
Sus cámaras son su oxígeno.
El arte de la imagen no pocas veces es su medio de sustento.
Cuando un experimentado maestro como Ricardo Alcaraz pierde su equipo el dolor es inimaginable.
Amigos de lo ajeno entraron a su casa y le robaron sus cámaras y lentes.
En las fotos se detallan por si alguno se tropieza en los mercados de las redes con promociones de ventas, etcétera.
Se divulga la información para que la gente sepa cuáles son las cámaras y los lentes que le robaron.
“Para que estén pendientes, por si se enteran de alguna venta sospechosa en las redes o en casas de empeño o donde sea. El equipo que me robaron en casa hoy [este pasado viernes 3 de julio] cerca del mediodía: tres cámaras Nikon (D750, D800, D850), y tres lentes; (lente 80-200mm f2.8, lente 50mm f 2.0, lente 28mm f2. Agradecido de cualquier ayuda y cualquier apoyo. Abrazos, y seguimos vivo y siempre conspirando”, publicó en sus redes.

Durante las últimas cinco décadas, Ricardo Alcaraz ha dirigido su lente hacia la música, la danza, la política, los movimientos sociales y los pequeños momentos de la vida cotidiana en Puerto Rico.
Comenzó su carrera en el recinto de Río Piedras, donde la Universidad le dio su primera plataforma y lo formó política y fotográficamente, primero en Poder Estudiantil y luego en Claridad y Diálogo, siempre con una intimidad cuidadosa que resiste la naturaleza extractiva de la fotografía, versa la semblanza de su pasada exhibición “Cazador de Milagros” en el Museo de Arte Contemporáneo.
“El título de esta exhibición, tomado de una frase del escritor Christian Ibarra, nombra algo central en la práctica de Ricardo Alcaraz: no es producto de la suerte de estar meramente presente, sino la disciplina de aparecer, día tras día, hasta que el momento cede lo que guarda en secreto”, leemos en el mural documentado para la posteridad.
La policía investiga.

