Gentrificación
Líderes y grupos comunitarios denuncian que el Proyecto Sustitutivo del Senado PS 1173 y PS1183 debilitará más de 40 leyes, destruirá el patrimonio natural y arqueológico, además de que se pretende aprobar sin la participación del pueblo.
(Puerto Rico, 26 de junio de 2026) – La Coalición Apuchi y decenas de organizaciones comunitarias, ambientales, científicas y culturales de todo Puerto Rico exigimos la paralización inmediata del proceso legislativo y reclamamos un debate público amplio antes de considerar cualquier cambio al sistema de permisos.
El Proyecto Sustitutivo del Senado PS 1173 y PS 1183, que pretende crear un Código de Planificación y Permisos, constituye uno de los mayores retrocesos en la protección ambiental, patrimonial y participación democrática de las últimas décadas.
«La reforma atenta contra lo más profundo de nuestra verdadera esencia e intenta arrancar de raíz nuestra identidad Isleña Caribeña al hacer política pública la destrucción masiva de nuestro nuestros hogares, playas, bosques y yacimientos”, expresó la arqueóloga ambiental y líder de la coalición, Mariela Declet Pérez.
“Al desproteger estas áreas biodiversas, para beneficiar a la élite y ciertas entidades con un “desarrollo económico” incongruente con la realidad del país y sus comunidades; facilitarán el desplazamiento de nosotros como puertorriqueños», añadió la también bióloga marina.
Nos oponemos a la reforma de permisos que tanto el Senado como la Cámara de Representantes pretenden aprobar por descargue, autoritariamente, sin vistas públicas y ante la contundente oposición contra el proyecto. De aprobarse, los legisladores pasarían “bajo la mesa” una medida que perjudica al pueblo de Puerto Rico, mientras que favorecerían al sector minoritario que ostenta el poder.
“Enmendar las leyes que protegen los recursos naturales y el acceso a los mismos deja patente el desprecio y la falta de conocimiento ambiental-cultural y hasta cierto punto el desprecio de nuestros gobernantes hacia lo que por derecho es nuestro”, comenta la líder de campo del Grupo Dunas, Maria E. del Río.
“Los eventos atmosféricos que vivimos y los efectos climáticos que estamos experimentando son un llamado a proteger, no a destruir”, dijo.
Este proyecto, propuesto por el presidente del Senado, Thomas Rivera Schatz, y la gobernadora Jennifer González Colón; busca reformar el sistema de permisos amenazando derogar 14 leyes y enmendar otras 29 sin análisis, que de por sí se ven afectadas por recortes presupuestarios y de personal a las agencias que se supone las hagan valer.
Entre las leyes que se afectarán están las siguientes: Ley de Bosques, Ley de Aguas, Ley de Cuevas, Ley de la Junta de Planificación, Ley de Arqueología Terrestre, Ley de Arqueología Subacuática, Ley de Bosques Urbanos, Ley de Vida Silvestre, Ley de Extracción de Arenas, Ley de Uso público de fajas verde en ríos y quebradas, Ley de Política Pública Ambiental, Ley del Parque Nacional del Río Tanamá, Ley de Contaminación Lumínica, Ley de Facilidades vecinales en urbanizaciones, Ley de Mitigación, Adaptación y Resiliencia al Cambio Climático y la Ley de Muelles y Puertos para redefinir la Zona Marítimo Terrestre.
Se enmendarán también las Leyes 112 y 111, que protegen nuestro patrimonio cultural y ponen en jaque los sitios arqueológicos y al mismo Instituto de Cultura, que es la entidad a cargo de hacer valer estas leyes.
“Como puertorriqueños de ascendencia indígena exigimos, un alto inmediato a este proceso antidemocrático con turbia y deliberada estrategia de descargue, que pretende entregar los bienes culturales del pueblo a un sector minoritario privilegiado en un ridículo y aligerado tiempo. Es inconcebible cómo ponen en riesgo la vida, seguridad, el bienestar natural de la isla y de sus habitantes por un pensamiento de desarrollo pasajero y voraz que va en contra de lo que debe ser un verdadero progreso socioeconómico y natural”, denunciaron el preservador de los legados originarios y gestor cultural y la antropóloga Nanakewei, una familia tradicionalista.
“La isla y su naturaleza es sagrada para nosotros, ella está viva, es nuestro templo, es donde moran nuestros ancestros en esta tierra. Ella merece nuestro mayor respeto, cuidado y preservación para nosotros sus habitantes y todas las futuras generaciones”.
La medida intenta anular todas las luchas ambientales y culturales del archipiélago puertorriqueño que posibilitaron muchas leyes de protección, reservas o celebraciones culturales.
‘Defender nuestras costas es defender nuestra historia, nuestra identidad y el futuro de Puerto Rico’.
Alvin Ramos
Este proyecto se presentó al pueblo como una manera de acelerar los trámites de permisología en nombre del “progreso económico”.
Nosotros, como Apuchi, cuestionamos el mal llamado desarrollo que alega la legislatura y a la gobernadora cuando las necesidades básicas alimentarias, de salud, infraestructura, energía y sostenibilidad del archipiélago no están cubiertas.

“Si esta medida se aprueba, estaremos en una situación crítica. De por sí nuestras comunidades costeras locales se ven afectadas con la contínua erosión costera, el aumento del nivel del mar y la gentrificación”, expuso la arqueóloga ambiental Declet Pérez.
“Cómo se atreven a llamar “desarrollo económico” a la destrucción de las cuevas y el karso, que son los elementos esenciales de abastecimiento de agua y contienen parte de nuestra historia. Cada día nuestra flora y fauna se ven en peligro de desaparecer por el aumento desmedido del cemento”, dijo.
“Nuestras comunidades pesqueras han sobrevivido gracias a la protección que, durante siglos, nos han brindado los arrecifes, manglares y bahías naturales. Hoy, el gobierno pretende destruir esas defensas para favorecer desarrollos que, con el próximo evento extremo, podrían convertirse en escombros en el mar”, dijo el integrante de Murciélago Beach Defenders. Alvin Ramos.
“Mientras se destinan millones [de dólares] a reconstruir propiedades privadas, nuestros pescadores siguen levantando sus muelles con sus propias manos y esperan años para recibir la ayuda que merecen. Defender nuestras costas es defender nuestra historia, nuestra identidad y el futuro de Puerto Rico», añadió.
Hacemos un llamado al pueblo a defender lo que nuestros predecesores han logrado a través de años de lucha. Preservamos sus legados para el disfrute de las futuras generaciones.
