Salsa
Primero de varios artículos basados en una extensa entrevista con Roberto Blades en la coyuntura del lanzamiento de ‘Narco Salsa’, su primer disco en 25 años
JAIME TORRES TORRES
PRENSA SIN CENSURA
Hubo amigos que le recomendaron que no titulara “Narco Salsa” el primer disco que lanza en 25 años.
Que podía ser contraproducente y comprometedor; que podía interpretarse como la intención de eclipsar la imagen del género insinuando –como se sabe que ocurrió con sectores de la música urbana- que es financiado por los carteles.
Sin embargo, el cantautor panameño Roberto Blades se enfocó en su trabajo y tras cuatro años de producción en distintos estudios de grabación ya lanzó el disco en versión digital mientras coordina una edición especial en vinilo.
“Narco Salsa” es una recopilación de nuevas versiones de éxitos de Héctor Lavoe, Héctor Tricoche con Tommy Olivencia, Angel Canales y Chamaco Ramírez con La Primerísima, como “Soñando despierto”, “Juanito Alimaña”, “Calle Luna, Calle Sol”, “Perico Pin Pin”, “Perico Macoña” y “Trucutú”, entre otras que aluden al maleanteo, la criminalidad y el trasiego de drogas.
“Esto es una cosa a través de años. Fui organizando temas que tienen que ver con gánsters, drogas y maleantes, que marca una era entre 1968 y 1985. La avenida 42 en Nueva York era muy diferente a lo que es hoy día. Me dijeron que no nombrara el disco ‘Narco Salsa’. Decidí nombrar el disco así, pero todo el mundo me decía que no lo hiciera, cuando justamente describe un sentir y un latir musical de lo que predominaba en esa era”, explicó a Prensa Sin Censura.
Para Roberto Blades es asimismo la oportunidad de honrar su compromiso como cantautor, presentando un concepto de denuncia social en un momento en que la salsa se distingue por la superficialidad de su narrativa.
“Hay una hipocresía muy grande. Mientras más viejo, mis convicciones se han vuelto más firmes sobre decir la verdad y abandonar la hipocresía. Hay trabajos de mis colegas que escuché que me molestaban y me molestan hoy día porque todo el mundo se fue por el caminito o la vía segura. Y nuestra música salsa fue perdiendo el alma y dirección. No hay nada malo, ojo, pues soy pionero creador del concepto de la salsa romántica […] No hay nada malo en que se le cante al amor, pero llegó un momento en que se puso tan cursi, tonto y pendejo que le quitaron el alma a este género”.
A los que pudieran especular o tal vez inferir que se trata de una exaltación del narcotráfico, Roberto Blades les aclara que no es así.
“Eso lo puede decir cualquiera. Nosotros hicimos un show en Perú que no nos fue bien. Y digo nosotros porque lo produjo mi equipo. Algunos medios de comunicación tuvieron el atrevimiento de decir que esto lo habíamos hecho para lavar dinero porque no ganamos ni un dólar. La gente puede especular y decir siempre lo que quiera. En el reguetón, la bachata y el vallenato en algunas ocasiones acusaron a personas por ser parte del patrocinio o auspicio [del narcotráfico].
“Narco Salsa” es, incluso, un reconocimiento a la influencia que Willie Colón y Héctor Lavoe aun ejercen en su carrera. “Definitivamente, toda la vida. Antes de que Rubén fuera Rubén, nosotros siempre escuchábamos a Willie y a Héctor. Crecí escuchando sus canciones y es parte de mi constitución musical”.
Narco Salsa ya está disponible Apple, Spotify y otras plataformas de música digital.

