Imperialismo–Opinión
Dr. Ramón Nenadich
Presidente del Estado Nacional Soberano de Borinken
Nuevamente el gobierno imperialista de los Estados Unidos de Norte América se empeña en embarcarse en otra aventura guerrerista más en contra de un país de nuestra región caribeña.
Al parecer, los preparativos para invadir a la hermana República Bolivariana de Venezuela están bastante avanzados y, para ello, los presuntos invasores han preparado otro libreto lleno de mentiras y falacias como las que presentó el entonces secretario de Estado Colin Powell ante el Consejo de Seguridad de la ONU, de que Sadam Hussein tenía armas de destrucción masiva. Este tipo de historieta sirvió como excusa para que el entonces presidente George H. Busch lanzara una invasión masiva contra Iraq. Todos sabemos los resultados de esa agresión, más de 1 millón de civiles muertos y la destrucción de casi toda la infraestructura de ese país.
Ahora, con otro cuento de caminos, ese gobierno genocida quiere desatar la furia del Imperio contra nuestros hermanos y hermanas venezolanos. Y para ello se está utilizando a nuestro país como terreno de prácticas militares a toda escala, desde donde se planea lanzar esa andanada de ataques contra un pueblo que nada le ha hecho a los estadounidenses. Esto implica otra afrenta más a nuestro pueblo debido a la condición colonial que padecemos desde hace más de 126 años a manos de los Estados Unidos.
La excusa de que el gobierno de Venezuela trafica drogas para ese país es otra mentira más a las que ya el Imperio nos tiene acostumbrados. Es obvio que quienes aquí defienden esa ofensiva militar no saben en lo que se están metiendo. Prácticamente, todos los medios corporativos de comunicación social se han convertido en fotutos al servicio de los agresores yanquis, entre estos el señor Ferdinand Pérez en su programa Jugando Pelota Dura.
Por tales motivos, el gobierno del Estado Nacional Soberano de Borinken hace el siguiente pronunciamiento:
1. Condenamos el uso del nuestro territorio nacional como medio de preparación y base de lanzamiento de esa agresión contra el pueblo venezolano.
2. Condenamos a los tartufos que desde los medios de comunicación social corporativos y las redes sociales, se prestan para promover la invasión a la hermana República Bolivariana de Venezuela.
3. Igualmente, condenamos al gobierno de los Estados Unidos y a sus acólitos del patio por llevar a cabo esos maléficos y diabólicos planes agresivos contra un pueblo que no les ha hecho nada, así como por mantener a nuestro pueblo sometido a un régimen colonial que es un crimen contra la humanidad.
4. Le advertimos a quienes aplauden esas acciones guerreristas agresivas que, de llevarse a cabo esa invasión, la misma traerá graves desgracias para nuestro pueblo, tal y como pasó durante la guerra de Vietnam, cuando empiecen a llegar los cadáveres de jóvenes boricuas provenientes de Venezuela.
A nuestro pueblo le pedimos que hagamos todo lo posible por evitar esa invasión que es totalmente injustificada. Y a los colonizados que están promoviendo esa nueva guerra del Imperialismo yanqui, desde aquí, les advertimos que ellos serán responsables de las desgracias que atraviesen las familias boricuas por la pérdida de las vidas de sus hijos.
A la juventud boricua le pedimos encarecidamente, que no vayan a pelear a esa guerra, en caso de que la misma ocurra. Le solicitamos que no se enlisten en el ejército genocida y asesino yanqui, para que no tengan que cargar de por vida con los asesinatos que lleven a cabo en ese hermano país. Si los yanquis realmente quieren detener el ingreso de drogas a su territorio, entonces los barcos de la marina de ese país deberían de ser ubicados en las costas de Texas, Luisiana, Florida y California, entre otras y no en las de Venezuela. Esto es un contrasentido que no guarda proporción con el porcentaje de drogas que viajan por el mar Caribe, que es sólo el 5% de las que toman esa ruta hacia los Estados Unidos. El 8% sale desde Colombia por las aguas colindantes con Centro América y el 87% navegan por el Océano Pacifico, siendo los puertos de embarque los de Ecuador y Perú, según el informe de la Oficina Antidrogas de la ONU.
La amenaza de guerra contra Venezuela no tiene nada que ver con el tráfico de drogas ilícitas, pues ni el Cartel de los Soles ni el Tren de Aragua existen. El primero fue un invento de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), por sus siglas en inglés, en la década de 1990 y el segundo fue totalmente desmantelado y destruido por el gobierno venezolano hace años.
Entonces, ¿a qué se debe esta amenaza de guerra y esta campaña militar contra Venezuela? Pues, sencillamente a que a los Estados Unidos les queda petróleo para los próximos 15 años, mientras, que las reservas de la República Bolivariana son las mayores probadas del mundo. El estimado de duración de éstas es de 300 años.
Otra de las razones por las que los Estados Unidos quieren atacar a Venezuela es debido a que este heroico país ha resistido todas las medidas punitivas unilaterales que el imperialismo les ha impuesto. Y en lugar de colapsar, como era la esperanza del gobierno de Washington, D.C., el gobierno de ese hermano país ha logrado superar todos esos atropellos y sanciones impuestas desde la capital federal.
La resistencia de Venezuela ha sido, hasta el presente, tan sobresaliente, que la misma ha estimulado a otros países a hacer lo mismo y a salirse del dominio estadounidense para buscar liberarse de los controles imperiales. Éste ha sido el caso de los países que forman la Alianza del Sahel: Burkina Faso, Mali y Níger, quienes han expulsado al imperialismo francés de sus respectivos territorios. Muchos otros países pequeños han iniciado su proceso de liberarse del dominio europeo y estadounidense, por lo que se avecina es el fin de esos imperios.
Ante esta realidad futura, Venezuela es el faro que alumbra el camino a seguir para promover la unión de toda América Latina y el Caribe en un proyecto que nos libere del dominio hegemónico yanqui.

