Kelvin aún duerme en la parada de guaguas

Editorial de Prensa sin censura

JAIME TORRES TORRES

El alcalde Ángel ‘Bori’ González se supone que pasa casi todos los días por la parada donde duerme el joven Kelvin Dávila Idelfonso.

La ‘casa’ de Kelvin, de 38 años, está localizada en la PR-3, a la derecha al bajar de la Ruta 66, justo después del semáforo de la intercesión con la PR-186 que conduce a El Verde.

También el gobernador Pedro Pierluisi de seguro ha observado algo raro cuando sus ayudantes lo dirigen a la casa de playa de la Finca El Convento en Fajardo.

Ni hablar de los legisladores del distrito, Marisita Jiménez, Ángel Bulerín, Javier Aponte Dalmau y Johnny Méndez, quienes si en realidad visitan a los constituyentes de Río Grande, Luquillo y Fajardo que votaron por ellos deben observar que algo extraño sucede en la parada.

El pasado 28 de noviembre Prensa sin censura reveló el caso de Kelvin, que duerme en el lugar, donde se observan colchas, ropa en bolsas plásticas y la mueca de la pobreza.

¿Dónde están la Administración de Servicios de Salud Mental y Contra la Adicción (AMSCA) y el Departamento de la Familia? ¿Dónde están el alcalde y los legisladores del distrito? ¿Dónde están las iglesias que recientemente concluyeron otra jornada de 40 días de ayuno y oración en Río Grande?

Posiblemente, como fariseos del Siglo XXI, desconocen lo que se profetiza en Isaías 58; 6: “El ayuno que a mí me agrada consiste en romper las cadenas de la injusticia; desatar los nudos que aprietan el yugo; liberar a los oprimidos; compartir el pan con el hambriento; recibir en tu casa al pobre sin techo; vestir al que no tiene ropa y socorrer a los semejantes”.

Esa Palabra interpela a todos los que pasan por allí y cambian la vista o aceleran para no ver a Kelvin, cuya dignidad de hijo de Dios, como la de toda persona creada a su imagen y semejanza, es sagrada e inviolable, irrespectivo de su historia personal.

Este sábado 14 de enero Prensa sin censura lo visitó en la parada y mientras se documentaba la inacción de las autoridades llegó una pareja en su carro.

Los esposos Maritza Báez y Héctor Esquilín le llevan desayuno cada mañana. Reconocen que el muchacho necesita urgentemente participar de un programa de rehabilitación para comenzar a reordenar su vida y lograr acceso a su pequeña hija.

Hoy nuevamente regresaron junto a su yerno, coincidiendo en la parada con otro matrimonio de Río Grande que también le lleva comida.

La información extraoficial que obtuvo Prensa sin censura es que Kelvin es viudo, además de que trabajó como cocinero en un restaurante de un hotel en Río Grande. El hotel cerró; en el ínterin murió su joven esposa y él se desorientó.

Este medio independiente, los esposos Esquilín-Báez y otras personas aunarán esfuerzos para rescatar a Kelvin de la parada de guaguas, donde literalmente vive invisibilizado por las agencias que lo pudieran ayudar.

Si lo visita, se recomienda que le lleve alimentos preparados, agua, vitaminas, ropa y compañía por varios minutos. Nada de dinero.

Se sugiere precaución porque el lugar es peligroso por la velocidad de los vehículos que descienden de la Ruta 66 y por su pobre iluminación durante las noches.

Compartamos.

Kelvin Dávila Idelfonso. Foto/Prensa sin censura

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