El hotel sobre el humedal de Luquillo está destinado al fracaso: provocará inundaciones catastróficas

JAIME TORRES TORRES

Visualice el humedal de Luquillo como una enorme esponja que, en un diseño perfecto de la Naturaleza, consiste de varios canales que liberan al mar el agua que absorbe de los aguaceros y las marejadas.

Imagine que eleva el centro de la esponja con más de 15 pies de relleno y comprenderá que en la próxima tormenta el agua se acumulará en los bordes y eventualmente buscará salir provocando un caos en la PR-3 frente a los quioscos, inundando el acceso a Solimar, Brisas del Mar, Fortuna Playa y Cerro y el casco del pueblo.

Como el nivel freático del humedal es muy bajo, no más de cuatro o cinco pies por su cercanía al mar, las inundaciones serán sin precedentes. Sin la alteración de la topografía del lugar, durante las emergencias de Hugo, Hortensia, Georges, Irma y María los quioscos de Luquillo se inundaron.

Mientras, continúa a todo vapor la destrucción de esta área protegida por leyes ambientales federales y estatales.

Prensa Sin Censura recorrió desde la parte posterior de los quioscos de Luquillo, pasando por el Balneario La Monserrate, cruzando Punta Bandera hasta llegar a Playa Azul y culminar en La Pared.

Se enumeraron y retrataron al menos ocho canales que desembocan en el mar que serán precisamente los que provocarán el caos de las inundaciones.

De esos, al menos tres descargan en la playa La Monserrate. Si la finca se rellena y deforesta, las inundaciones serán caóticas, según advirtió el científico ambiental Dr. Neftalí García a Prensa sin censura.

“Si rellenas los terrenos bajos, reduces la capacidad de almacenaje de agua, va a ver problemas de inundaciones porque una de las funciones de los humedales es el almacenaje de agua en épocas de lluvias intensas”.

Para construir el Hotel Luquillo destruyeron ciénagas, mangles y pantanos que provocarán serios problemas de inundaciones que se agravarán por las toneladas de relleno depositadas en el lugar.

“El humedal cumple la función de almacenaje de agua en periodos de lluvia que saldría por canales hacia el mar. En la medida que se tape el humedal se reduce la capacidad de retención de agua en periodos de lluvia intensa. Si hubiese marejada ciclónica en algún momento por el paso de un huracán, este tipo de humedal podría cumplir la función de almacenaje de agua de mar también. Lo que están haciendo es alterar la hidrología del lugar, alterando las funciones de un humedal, que se caracteriza por tener alta productividad biológica y alterando la capacidad hidrológica de almacenar agua”.

El Hotel Fairfield Inn & Suites, de PRISA Group y Federico Stubbe, cuenta con el respaldo absoluto del alcalde popular Jesús Jerry Márquez, quien recientemente celebró el bicentenario del ayuntamiento, cuya actividad conmemorativa fue financiada, entre otros auspiciadores, por la aludida hospedería.

El alcalde, que se había comprometido con sus constituyentes a no permitir el desarrollo en el humedal, ha terminado sin credibilidad y como una marioneta del capital de PRISA Group.

En diciembre se cumplirá un año del inicio de la destrucción del humedal y la construcción del hotel, que se ha visto interrumpida por las inclemencias del tiempo.

En el ínterin la organización Ciudadanos por un Luquillo Resiliente radicó un interdicto en los tribunales para paralizar la destrucción, pero tras varios meses de espera la jueza Irmarie Colón Masso falló a favor de los desarrolladores.

Uno de los canales que emerge del humedal.
Vista de la construcción en el humedal y de la elevación de la superficie del terreno con toneladas de relleno.

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