Hay que crearle una crisis al Imperio

(Nota del Editor: Primero de dos artículos de opinión.)

Por Antonio Camacho

“Nosotros no tenemos armas para echar a pique sus fuerzas navales, pero sí tenemos el arma para echar a pique su prestigio en el mundo.» Dr. Pedro Albizu Campos

Comienzo este artículo con unas palabras de reverencia al Maestro, Don Pedro Albizu Campos.

Es muy fácil ganarse las simpatías de un pueblo con halagos, caricias, haciéndole falsas promesas, vendiéndole sueños, fomentando sus fantasías e intensificando sus miedos y sin siquiera imaginar el efecto dañino de este proceder, sumergirlo todavía más en la impotencia.

Lo difícil es sacarlo de sus fantasías, abrirle los ojos a su realidad existencial, ayudarle a crecer tanto intelectual como emocionalmente, enseñarle a superar sus miedos y a creer en si mismo.

Mucho más difícil aún es inducirlo a rescatar su dignidad mancillada por la opresión colonial y a que descubra que posee la capacidad para convertirse en un ser verdaderamente libre con la audacia para sacudirse el yugo imperial.

Cualquier ser llano y mezquino puede ser político, no así el revolucionario como el Maestro, Don Pedro, que buscaba transformar por todos los medios a su alcance la conciencia de un pueblo sometido al denigrante yugo colonial impuesto por el imperialismo norteamericano.

Ningún imperio en la historia de la Humanidad le ha reconocido los derechos al pueblo sometido como un acto de bondad y desprendimiento; los pueblos han tenido que enfrascarse en arduas luchas para lograrlo. “Los hombres que ceden no son los que hacen a los pueblos, sino los que se rebelan. El déspota cede ante quien se le encara, con su única manera de ceder que es desaparecer, no cede jamás a quien se le humilla.” José Martí, 24 de febrero de 1894

Ante la inmovilidad del Congreso de Estados Unidos de hacer el más mínimo cambio en el estatus colonial de Puerto Rico –inmovilidad afín con la naturaleza imperialista misma–, se levantan voces anexionistas e independentistas a pregonar la necesidad de crearle una crisis al imperio para que se vea obligado a responder ante los reclamos de los sectores que representan.

Uno de los primeros en anunciar que llevaría a Washington una crisis para lograr la estadidad para Puerto Rico fue el exgobernador, caído en desgracia, Ricky Rosselló, con su imitación burda del Plan Tennessee. “Elegiremos 2 senadores y 5 representantes y los llevaremos a la capital federal a cabildear y hacer ruido por la anexión,” dijo.(Énfasis nuestro.)

En su pensamiento distorsionado por sus delirios de transmutarse en el otro, Ricky nunca pudo entender que los territorios que recurrieron al Plan Tennessee para hacerse estados, eran territorios incorporados que reclamaban la estadidad en condiciones de igualdad, no de desigualdad como es el caso de los anexionistas puertorriqueños con el territorio no incorporado.

Aquellos territorios eran parte de la geografía continental, no una isla separada por más de 1,500 kilómetros de mar. Aquéllos exigían trato igual como blancos anglosajones; éstos, como mestizos puertorriqueños que sueñan con metamorfosearse para convertirse en gringos, pero balbucean el inglés y promueven la estadidad del mantengo. Aquéllos siempre habían sido parte de la metrópolis y exigían en condiciones de igualdad étnica convertirse en estados a sabiendas que se lo concederían. Éstos quieren que nuestra nación, diferenciada por su historia, composición racial, idioma, costumbres y cohesión social, se le conceda la estadidad en condiciones de una igualdad inexistente, ignorando que jamás se la concederán. Habrá quien diga, ¿Por qué no, si a Hawaii se la concedieron? En Hawaii no fueron los pueblos originarios divididos en tribus dispersas quienes pedían la estadidad, fueron los blancos invasores estadounidenses acaparadores de la tierra y represores de los nativos, quienes la impulsaron.

Unos años después la Comisionada Residente en Washington, Jenniffer González, corrió a plagiar a Ricky: “¡Iremos a Washington a crear una crisis política!” expresó. Y allá se fue perseguida por un enjambre de chupadores de los fondos públicos, entre ellos el mismo Ricky Rosselló, a crearle la gran crisis al imperio.

Con un enchape de ciudadanía americana corroída, se fueron a hacer el ridículo enarbolando unos vulgares letreros y a dar vueltas dentro del corral metálico que le plantó la policía.

Mañana ampliaremos.

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