El infierno de Hannah, una joven mujer sorda

Nota del Editor: Varias veces ha pensado suicidarse, pero desiste por la esperanza de que cambie la realidad de las personas sordas que en Puerto Rico se estiman entre 150 y 200 mil. Prensa sin censura presenta la historia de Hannah Elizabeth Marrero del Valle, joven sorda profunda.

Hannah Elizabeth Marrero del Valle

De verdad no sé por dónde empezar a relatar mi testimonio e historia. Muchos que me conocen dicen que es algo salido de una película de terror. Que debo escribir un libro y un guión basado todo en mi vida real.

Mi vida es una pesadilla constantemente y la revivo cada vez que trato de buscar un simple servicio que quizás usted como lector o lectora de estas líneas considera que no tiene importancia.

Me preguntan cuántas veces he solicitado servicios por un servi-carro. Los empleados se quedan en shock y entran en pánico. No saben qué hacer o decir; buscan ayuda y nadie sabe cómo atenderme. Me escriben: ‘entra al lugar porque no te podemos atender porque eres sorda’. Intento no perder la paciencia y calmadamente escribo: ‘de aquí no me muevo porque la ley federal ADA me protege y ustedes tienen que demostrar que me pueden atender como cliente sordo a pesar de que no hay protocolo para mí”.

Hay lugares donde los empleados y administradores se enojan y tengo evidencia de eso. Y no me quito: hasta les he dicho que llamen a la policía porque así puedo hacer una querella adecuadamente. Otras veces no ocurre nada y me regreso llorando sin comer. Ocasionalmente caen en cuenta y me ayudan por escrito. Y sigo mi camino.

Amiga y amigo lector te invito a que hagas la prueba: escribe en un papel que eres sordo(a) y pon lo que quieres ordenar. Verás que a veces cooperan y a veces no. Y mira intensamente el shock en ellos y cómo se mueven al no tener las herramientas ni equipos para comunicarse con sordos.

Los cines y teatros

A nosotros los sordos nos fascinan también. Pero tampoco hay igualdad. Cuántas veces he salido llorando del cine porque escribí que era importante que la película tuviera subtítulos porque soy sorda y necesito entender.

A veces salgo y hablo con supervisores que me conocen y tratan de devolverme el dinero o venderme otra película porque la que quise ver es en español y no tiene subtitulado.

Desde que nací he luchado una vida entera de desigualdad. A pesar de nacer en una de las familias con más dinero en Puerto Rico y ser descendiente de una familia de ingenieros que fue pionera en el establecimiento de la primera emisora de radio en Mayagüez, también soy testigo de cómo a pesar de tanto avance no se han podido utilizar los equipos y herramientas de comunicación de nuestro siglo para que tanto yo, como sorda, me pueda comunicar con oyentes al igual que estos puedan hacerlo conmigo como sorda.

Ni la policía ni los bomberos están adiestrados para atender a los sordos. Todavía sigo luchando sin éxito para que tengan las herramientas y el equipo que necesitan para poder comunicarse con la comunidad sorda. Nos están fallando.

Educación

Sacaron F. Tanto oyentes como sordos somos un fracaso. Pero es peor para el sordo. No hay igualdad de derechos para aprender. Si yo quisiera ser abogada laboral en Puerto Rico sería imposible.

Si quiero aprender algo más sencillo, como bienes raíces o tazador de propiedad, también es imposible. Todos me escriben lo mismo: no tenemos acomodo para sordos. Y así violan mis derechos al amparo de la ley federal ADA. Cómo se supone que los sordos seamos independientes si ni para estudiar y aprender no hay igualdad.

Empleos

Tienen F. No hay igualdad de salario y tampoco consideran la posibilidad de que un sordo pueda hacer el mismo trabajo que un oyente.

Claro sin los equipos y herramientas que necesitamos es imposible. Los sordos no podemos demandar donde trabajamos porque no hay abogado que sepan el lenguaje de señas. Hasta dónde sé solo hay uno. El Lcdo. Troche. No hay juez ni juezas que sepan señas. Y ¿cómo lucharemos por igualdad en el trabajo sin representación legal?

Hospitales, seguros y sistema de salud

Otra F. No hay igualdad de trato. Ni con una carta de un abogado federal. Sólo dicen vez tras vez que no saben de señas y no tienen personal adiestrado. ¿Qué hacen las asociaciones de hospitales? ¡Un carajo! Ni demandando a los hospitales los seguros de salud cambian para servir a la comunidad sorda como corresponde.

Hasta le dije a mi abogado que no estamos haciendo bien el trabajo de demandar porque $250,000.00 no son nada para hospitales como Pavía, el de la UPR y los municipales y privados.

Durante una emergencia en que mi vida estuvo en peligro llegué al hospital pero no me hospitalizaron. Hoy entiendo que sucedió porque no tienen intérpretes y ni siquiera letreros.

Dudaba que funcionara ya que desde los huracanes el sistema 911 falla mucho. Y no lo pude creer. ¡Funcionó! Envié un texto informando que me quería quitar la vida si ese hospital no me hospitalizada. En menos de 15 minutos llegaron una ambulancia sin intérpretes, policías estatales y municipales sin intérpretes y me escoltaron hasta el Hospital Pavía de Hato Rey. Tampoco me querían admitir. La directora de salud mental quedó perpleja porque sabía que si no me internaban me suicidaría. Después de un día me hicieron firmar relevos, incluso que me quitaran a Luna, mi perrita de servicio a quien no le pude comunicar con señas lo que estaba pasando y a dónde se la llevarían.

Me hospitalizan por fin y aquí es donde empieza otra pesadilla. Por el Covid nadie se quitaba las mascarillas. Nunca apareció un intérprete de lenguaje de señas. No sabía nada de mis medicamentos; qué era lo que me daban y si tenía opciones o no. Me quitaron casi toda la ropa y cualquier cosa puesta que pudiera ayudarme a quitarme la vida. Quedé casi desnuda sin poderme comunicar con el mundo exterior para que alguien me llevara ropa porque el frío era insoportable.

Después de una semana pude lograr que me dejaron usar mi celular con la supervisión del personal. Logré hablar con Carmen, una amiga que es intérprete en Rehabilitación Vocacional. Me trajo ropa y cosas de higiene personal. Eso ayudó un poco. Pero no pude recibir servicios de salud mental porque nunca solicitaron intérpretes.

Salí peor que cuando entré. Tuve la intención de quitarme la vida, pero me escribió un abogado de Estados Unidos que solo me dijo: ‘si te matas no podré ayudarte’.

Y ese texto me dio la fuerza y el valor que no tenía para descubrir una partícula de esperanza en la arena del mar.

La banca y las instituciones financieras

Otra F. No puedo demandar al banco más popular de Puerto Rico por falta de representación legal civil. Ellos tiene un letrero que anuncia que ofrecen servicios para la comunidad sorda como VRI, VRS, TTY e intérprete de señas. Eso antes estaba disponible al momento.

Hoy preguntas al staff y ni saben de esos servicios para sordos. Te escriben y te dicen que se tienen que coordinar citas, de entre dos y un mes de distancia.

¿Por qué yo tengo que esperar dos semanas para resolver algo que necesito hoy? No siempre se puede esperar tanto. Si a los clientes que escuchan le dicen eso, forman un yeyo de seguro y tremendo escándalo. Yo bajo la cabeza de vergüenza y llorando me retiro para intentar en otro banco en otro día.

Agencias gubernamentales

Muchas F. ACAA, CFSE, Departamento de la Familia, Vivienda, Ayuda Ciudadanos, Fortaleza, Alcaldía de San juan y otras. No señas ni intérpretes, contrario a como se supone nos traten: con igualdad y justicia, como merecemos.

El año pasado caí en ACAA en Carolina y también en San Juan y ambas experiencias fueron un desastre. Nunca proveyeron un intérprete de señas en ningún momento. A los especialistas que me asignaban se les informaba que soy sorda profunda y mucho menos coordinaban intérprete de señas para ninguna de las citas. Fueron experiencias humillantes y de mucha vergüenza. Por más que insistí y reclamé mis derechos no me atendían porque soy sorda y no me entienden.

Todos los días me niegan servicios básicos como mandan las leyes estatales, municipales y federales. Son infinitos los lugares donde recibo irrespeto y falta de empatía, aunque en otros me tratan con dignidad.

La sordera no está en el oído, sino en la mente…

Hannah Marrero.

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