Jerry Ferrao y su ‘Desafío’ de excelencia para el mundo salsero

JAIME TORRES TORRES

Cuando se menciona el nombre de Jerry Ferrao se alude a uno de los talentos más increíbles del Caribe.

Su hoja de servicios es magistral: desde Los Relámpagos de la Plena hasta el concepto “Tiempo al tiempo” con sus Rebuleadores de San Juan, sin olvidar por supuesto el polémico “De Guerreros y batallas”, que estremeció el ambiente de la plena y la bomba a finales de 2021, mereciendo la distinción de este medio independiente a Mejor Disco del Año producido en Puerto Rico.

Ahora Ferrao presenta otro concepto de gran valía e impacto: “Desafío”, su primer disco de salsa y que el pasado 29 de abril estrenó en La Respuesta en Santurce.

Llevo alrededor de tres décadas y media documentando y reseñando el acontecer salsero de Puerto Rico y el mundo. Y “Desafío” es un disco 100% recomendable, de un promedio de Mil, muy bien concebido y logrado de principio a fin.

Hay quien pudiera disentir del carácter de Jerry, pero las diferencias jamás deben justificar silenciar o pretender invisibilizar un álbum de cinco estrellas como el que nos ocupa, en el que no hay rellenos ni temas livianos.

Pienso que los medios que al presente se resisten a divulgar la obra o publicar al menos una línea lo pudieran reconsiderar por respeto a sus audiencias.

Transcurrido casi seis meses, sospecho que en diciembre, a fin de año, “Desafío” se alzará con la distinción de lo mejor de 2022.

La última vez que hablamos, poco antes del lanzamiento de “De Guerreros y Batallas”, Jerry me dijo que se retiraría de la plena para incursionar en la salsa.

Sabía que Tommy Olivencia Jr. y Pedro Bermúdez habían grabado sus composiciones, pero pensaba que su incursión como exponente de la salsa sería un tanto forzada. Reconozco que lo subestimé y esta reseña amerita afirmar que me equivoqué.

Según la literatura del cd, “Desafío” fue grabado entre 2018 y 2020, es decir lo grabó antes de “De Guerreros y Batallas”, realizado entre 2020 y 2021. Es decir, terminó “Desafío” para concentrarse en su ópera plenera o durante 2020 trabajó simultáneamente en ambos proyectos.

Lo que sí resulta evidente es que el artista no es un novato de la salsa. Siempre la escuchó. Es parte de su bagaje. También estudió la sociología de la calle, los fundamentos de la clave, el abecedario de la composición salsera y definitivamente durante años escuchó a los grandes como Maelo y Chamaco Ramírez, a quien honra en la grabación con una imagen tomada al lado de su mural y con espiritualidades que trascienden la palabra y la misma música a nivel consciente.

“Desafío” es un disco de letras de actualidad que revelan el carácter y el perfil intelectual y académico de su intérprete, cuyos conocimientos de la historia de Puerto Rico son obvios tras una carrera dedicada al magisterio.

Otro elemento a favor que hace de “Desafío” una propuesta sui generis es su sensibilidad, que no se compra en la tienda de la esquina. Se nace con sensibilidad o no se nace. Y cuando se recibe por herencia en casa, se desarrolla un tercer ojo que ve lo que otros pasan inadvertidos.

Con la orquestación grande, pesada y configurada con mucho swing por el pianista Pedro Bermúdez, el concepto musical tiene a veces su trasunto de Tito Puente y La Panamericana de Lito Peña.

La audición comienza con “Contra el viento y la marea”, respuesta contundente a la envidia y la maldad. Es bien calle, un guaguancó arrollador, donde el cantante aborda letra y soneos con naturalidad.

En sus compases iniciales, con los guajeos del saxofonista Beny Marín, “Nuestro secreto” es un mambo explosivo que enmarca el relato de una separación amorosa, con un sonero entrenado y sin trucos, y el complemento de un solo de tumbadoras de Pedro Dueño.

Un son montuno es ideal para la historia de “Mi mejor amigo”, dedicada a su perro fiel, que perdió y apareció, colmando su vida de felicidad.

La melodía más hermosa la escuchamos en “Me olvidé de la tristeza”, texto que es pura poesía romántica, complementado con las trompetas de Piro Rodríguez y Angie Machado, en un montuno caliente y un mambo oportuno para la declamación de unos versos.

Con un discurso de conciencia ambiental, “Son del Pueblo” recuerda que las playas son de los ciudadanos de Borinquen. El solo de bajo de Efraín Hernández y los vocales de Jerry al unísono dan paso a un solo de Piro, logrando otro de los grandes aciertos de “Desafío”.

En “La lección” el cantautor aborda con humor el tema de la belleza exterior en contraste con la interior y cómo a veces faltamos a la lealtad engañados por las apariencias, como la obesidad en una mujer que no es menos dama por su sobrepeso.

“Despierta Taíno” es una clase salsera sobre la historia de la colonización de Puerto Rico y evoca el genocidio de nuestros aborígenes perpetrado en nombre de Cristo por los colonizadores enviados por la corona española dejando a su paso una estela de terror, sangre y muerte. La oración en lengua taína y el solo de timbales de Pedro Dueño elevan la interpretación a un nivel de excelencia insospechado.

“Caminando” es un son montuno a la perseverancia y resistencia. En uno de sus soneos Jerry alude a don Pedro Albizu Campos mientras en el mambo recita unas líneas de Antonio Machado seguido de un solo de sax de Beny Marín.

“Los grandes timbaleros” es un saludo a la memoria de los grandes maestros de este instrumento. El arreglo, en particular los guajeos de Marín, evocan a Tito Puente y los solos de la dinastía Dueño (Endel, Pedro y Papo) es un cierre de ensueño.

En “Por las calles va penando” es inevitable recordar la composición “Triste y vacía” que Tite Curet Alonso compuso para Héctor Lavoe. Es una crónica fatal de una mujer hermosa que, tras perder su empleo y su casa, se prostituye a cambio de un trabajo mientras la corrupción y el desgobierno agravan y complican la situación.

Ya casi al final “Linda” es un piropo romántico a una chica bonita, en un arreglo bailable -como toda la secuencia- en el que se escucha un solo de piano de Pedro Bermúdez.

La producción “Desafío” concluye con “De vuelta a la libertad”, con solos de Pedro Dueño en el bongó y Angie Machado en la trompeta. Es la historia de una mujer víctima de violencia doméstica que se emancipa del patrón de maltrato y se empodera.

Aunque lo compramos digital cuando salió, es menester agradecer al hermano y amigo Luis Raúl Sáez Ríos por el ejemplar de “Desafío” que gentilmente compartió y que, tras un mes de atenta escucha, utilizamos para esta reseña.

La gesta de Jerry Ferrao trasciende y los melómanos de Nueva York, Colombia, Perú, Cuba y España ya gestionan el disco “Desafío”, que bien valdría la pena reproducir en vinilo y que debe ser su pasaporte de acceso con sobrada autoridad al movimiento salsero y a los escenarios de los festivales de La Z y SalSoul.

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