El abortado aborto

Lcda. Yolanda Rodríguez Torres

Ex Jueza y Abogada de la Oficina de Ética Gubernamental

Mucho se ha dicho y escrito sobre el alcance del proyecto 693 promulgado por la Senadora Joanne Rodríguez Veve, que intenta la regulación o restricción del derecho al aborto en Puerto Rico.

Sumado a ésto, la filtración de un borrador de una opinión escrita por el juez conservador Samuel Alito del Tribunal Supremo de los Estados Unidos donde se revoca la constitucionalidad del derecho que hasta ahora tienen las mujeres a practicarse un aborto, convierte el tema en uno sin precedentes en la historia de los derechos de las mujeres en los Estados Unidos y por supuesto, en sus territorios.


Abordar el del aborto siempre es controversial, complejo y tiene el poder de dividir la opinión pública en cualquier sociedad moderna, ya sea a favor o en contra.

Sobre el aludido proyecto del Senado impulsado por la senadora Rodríguez Veve en el que se prohíbe el aborto pasadas las 22 semanas del feto, ya de acuerdo a tal proyecto, el feto es viable, entiendo que adolece de data científica para determinar cuándo un feto es viable y dejarlo a la interpretación del legislador de lo que la viabilidad del feto, limita arbitrariamente el derecho a la intimidad de las mujeres garantizadas por la Constitución.

Algunos países que han regulado el derecho a las mujeres al aborto lo han hecho acompañados por una intensa campaña de promover la adopción por parte del Estado, elemento que no existe en Puerto Rico. El efecto podría generar el nacimiento de niños y niñas no deseados y dejar desprovistos a sus padres biológicos de herramientas para la crianza de esa criatura que el Estado obligaría a tener. No sé si la medicina es peor que la enfermedad.

De otra parte, la filtración del proyecto sobre la Opinión del juez del Supremo Federal, Samuel Alito para revocar el derecho constitucional de las mujeres al aborto pone de manifiesto el deseo que tienen los jueces conservadores de limitar los derechos a la intimidad de las mujeres.

Como abogada y como mujer entiendo y favorezco que se limite en casos particulares el derecho al aborto si tal decisión responde a cambios sociales, económicos o políticos de una sociedad.

Sin embargo, qué tal restricción al derecho a abortar responda a promesas de campaña política, en particular de un Presidente misógino como Donald Trump que se encargó de llenar las vacantes de jueces de republicanos de ultraderecha para lograr su cometido, es altamente reprobable.

El panorama en Puerto Rico no es muy civilizado en este tema pues llamar asesinas a mujeres que deciden abortar, como lo hizo el Presidente del Senado, José Luis Dalmau demuestra total insensibilidad criminalizando a las mujeres como sucedía en épocas medievales.

Finalmente si la opinión del Juez Samuel Alito logra convencer a la mayoría de los jueces federales y se revoca el derecho constitucional de las mujeres a terminar su embarazo hasta el proyecto del Senado 693 quedará abortado.

Piénselo.

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