Feligreses de Arecibo se solidarizan con su Obispo tras ser despedido por el Papa

Contenido para Prensa sin censura

Carta Abierta a Su Excelencia Monseñor Daniel Fernández Torres, Obispo de Arecibo

Gracias, Su Excelencia Monseñor Daniel Fernández Torres:

Por predicar no sólo con palabras sino con ejemplo de fe, valentía e integridad.

Por recordarnos que es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres (Hch 5, 29).

Por marchar con nosotros en defensa de los bebés no nacidos.

Por no hacerse cómplice de las ideologías del momento—la ideología de género, el matrimonio “igualitario,” la “muerte digna” (eutanasia) y tantas otras—sino por combatirlas con claro intelecto y voz firme.

Por ayudarnos a distinguir entre los dogmas de la fe y el adoctrinamiento por parte del estado y los falsos profetas.

Y al desembarcar, vio mucha gente, sintió compasión de ellos, pues estaban como ovejas que no tienen pastor, y se puso a enseñarles muchas cosas (Mc 6: 34).

Por su compasión. Por enseñarnos el verdadero significado de la caridad cristiana y la misericordia.

Por recordarnos nuestra humanidad, creada a imagen y semejanza de Dios. Por recordarnos que no somos sólo materia, sino que tenemos una conciencia, un intelecto, un libre albedrío.

Por enseñarnos el Catecismo. Nos recordó que “En lo más profundo de su conciencia el hombre descubre una ley que él no se da a sí mismo, sino a la que debe obedecer y cuya voz resuena, cuando es necesario, en los oídos de su corazón, llamándole siempre a amar y a hacer el bien y a evitar el mal […]. El hombre tiene una ley inscrita por Dios en su corazón […]” (Catecismo, n. 1776). Nos recordó que tenemos el derecho a actuar según la recta conciencia y en libertad (n. 1782).

Por alumbrarnos el camino hacia el fin superior.

Mientras otros “pastores” cerraban los templos, exigían carné de entrada, o segregaban a los feligreses, Ud. ha sido siervo de todos.

Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme (Mt 25: 35-36).

¡Gracias, Monseñor Daniel Fernández Torres! Pastor con olor a oveja y sonrisa de padre. Ha utilizado la vara y el cayado no para doblegar o descarriar a sus ovejas, sino para protegerlas y guiarlas a lugar seguro. ¡Gracias, buen pastor!

Fieles a la Verdad

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s