¿Vivir del periodismo o Vivir para el Periodismo?

Jaime Torres Torres

Prensa sin censura

Uno de los escándalos que en tiempos recientes han sacudido la institución del Periodismo es el del New York Times y el reportero Jason Blair que plagió e inventó decenas de historias que publicó en las páginas del prestigioso diario.

Cuando se destapó la madeja de mentiras, renunciaron varios editores y la dirección se vio en la necesidad de disculparse con sus miles de lectores con un editorial.

Jason vivía del periodismo y no para el Periodismo, profesión conocida como El Cuarto Poder que bien ejercida es capaz de estremecer cimientos, como en el caso de la investigación de The Boston Globe sobre el escándalo de abuso sexual de niños perpetrados por sacerdotes católicos en Boston, que le mereció el Pulitzer.

En México, Javier Valdez, galardonado con varios premios internacionales y asesinado por sicarios poco después de publicar en 2017 el libro “Narco Periodismo”, orientó parte de su carrera a la investigación del narcotráfico.

No es lo mismo, pues, vivir del periodismo que Vivir para el Periodismo. Lo primero es fácil: no se cuestionan las líneas editoriales, no se le pregunta a los editores porqué cambiaron o modificaron contenidos o simplemente se deja de cubrir determinada información para no indisponer al medio con donantes, contribuyentes o los grandes intereses que lo sostienen con las pautas de publicidad.

En Puerto Rico la institución del Periodismo atraviesa por una de sus etapas más oscuras. Recuerdo un reportero muy sagaz que investigó sobre los permisos del gobierno a desarrolladores y la reveladora historia fue engavetada porque uno de los empresarios era el suegro del dueño del periódico.

El periodista, aunque molesto y desconcertado, no renunció porque necesitaba trabajar.

Así, en las salas de redacción, se le da ‘delete’ a reportajes para proteger a anunciantes, funcionarios públicos y empresarios de la empresa privada. El modus operandi es invisibilizar hechos y si acaso se cubren se hace de manera superficial.

Durante la pandemia los medios corporativos se han alineado con el discurso oficialista a favor de la vacunación experimental contra el Covid, desaprovechando la oportunidad de robustecer su credibilidad.

Deliberadamente y a conveniencia olvidan que el Periodismo se distingue por valores como la veracidad, la precisión, la profundidad y el balance. Si una fuente emite unas declaraciones es responsabilidad confirmar la información y gestionar reacciones para garantizarle equilibrio en la información al lector, radioescucha, televidente o cibernauta que se toma la molestia de, entre tantos medios, seguir, leer, ver y escuchar el suyo.

¿Qué cuesta un debate entre los médicos y salubristas que favorecen la inyección y los que se oponen, incluso que se administre a los niños?

Aún el periodismo, a pesar de la decadencia en el mercado de empleos y el glamour perdido en la era de los ‘fake news’, las medias verdades y las mentiras maquilladas como ciertas, atrae a jóvenes que sueñan con ser anclas de telenoticiarios o reporteros estrellas de medios de gran audiencia.

Sospecho que la mayor parte de mis colegas viven del periodismo en lugar de Vivir para el Periodismo. No tienen otra opción por lo escasas que son las oportunidades en los medios, aunque con el establecimiento del Internet y la explosión de las redes sociales hoy sobra taller en cantidad que es realizado por unos pocos, en algunos escenarios con remuneración que no supera poco más del salario mínimo federal.

En Puerto Rico hay sobre un centenar de periodistas desempleados. En resistencia a la censura, conceptualicé y creé mis propios medios alternativos. En la aplicación Mixlr manejo la emisora digital Radio sin censura PR y en WordPress el medio de prensa digital prensasincensura.com

En el ínterin me reinventé profesionalmente con una certificación en Neurocoaching y Programación Neurolingüística, que ejerzo mientras curso otra en Tanatología Clínica.

No vivo del periodismo pero vivo para el Periodismo porque mantengo mis medios al margen de la publicidad y parte de lo que gano lo invierto en la renovación anual de las licencias de las aplicaciones que me permiten publicar y transmitir y en el pago de los dominios, etcétera.

En Prensa sin censura revelamos el desarrollo en el humedal de Luquillo, la venta de cuerdas de El Yunque en jurisdicción de Naguabo y denunciamos el desastre ambiental de John Paulson en la Reserva Natural del Río Espíritu Santo en Río Grande, entre otras informaciones.

Nuestros lemas son: Información y Facturación son como agua y aceite: no ligan y Publicando y divulgando lo que los medios corporativos te ocultan.

Con mis medios imparto voz a los amordazados de la sociedad y visibilizo los atropellos e injusticias del poder político y corporativo hacia los pobres.

Desde entonces, como se puede esperar en un país de mucha intolerancia en el que hay gente que se cree intocable, he sumado varios enemigos a mi lista, me han insultado y he sido incluido en demandas, otros de los precios que pagan aquellas y aquellos, que no son muchos, que optan por no vivir del periodismo, sino Vivir para el Periodismo.

Imagen/Stock Photo

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