Covid-19: ¿pandemia del capital?

Editorial

Jaime Torres Torres

Prensa sin censura

Tras un año de propaganda a favor de la vacunación contra el Covid-19, campaña en la que aún se incentivan a las personas que optan por la inyección experimental de Pfizer y otros emporios farmacéuticos, en Puerto Rico la tasa de contagio amenaza con ascender a un 30% mientras expertos aseguran que los casos se multiplicarán durante las primeras semanas de Año Nuevo.

Alrededor de dos mil ciudadanos, en su mayor parte jóvenes, se infectaron en los conciertos del trapero Bad Bunny y ellos a su vez propagaron el virus en sus núcleos familiares, vecindarios y centros de estudio y trabajo.

El gobierno de Pedro Pierluisi, su Secretario de Salud, Dr. Carlos Mellado, el presidente del Colegio de Médicos Cirujanos, Dr. Víctor Ramos y el asesor científico Dr. Daniel Colón Ramos son los grandes perdedores de la guerra contra el Covid-19.

Órdenes ejecutivas con medidas laxas y flexibilizadoras, como la del verano de 2021 que aseguraba que los vacunados podían prescindir de las mascarillas y asistir a restaurantes, teatros y salas de conciertos, incidieron en nuevas olas y repuntes de contagios.

El discurso de la administración pública de la colonia originalmente fue a favor de la vacunación en masa, so pretexto de la prevención de la infección. Luego cambiaron a que la gente se puede contagiar, pero el pinchazo supuestamente garantiza que no se enfermen de gravedad y mueran.

Ese discurso oficialista ha terminado siendo un mito, una falacia y una soberana mentira. Ya van por tres vacunas con refuerzos y Puerto Rico se pinta de rojo. La incidencia de contagios es elevadísima. Muere gente repentinamente y las estadísticas se manipulan a favor del gobierno que documenta la presunta cifra de poco más de 3, 288 muertes desde que comenzó la peste, con la salvedad de que el Dr. Mellado ha establecido una mordaza al personal del Departamento de Salud.

En medio de la encerrona de la Verdad, el discurso cambió: a pesar de que un individuo esté vacunado tendrá que presentar un laboratorio negativo de 24 a 48 horas si quiere asistir a eventos masivos. Es decir, los vacunados también se contagian entre sí porque a los no vacunados no se les permite acceso a sus lugares de entretenimiento.

Y es que el andamiaje financiero en torno al Covid-19 revela que se trata de un negocio de insospechadas ganancias multimillonarias. Pfizer proyecta finalizar 2021 con una ganancia de $33, 500 millones. Desde pruebas de laboratorio, como las PCR, que arrojan falsos positivos, hasta caseras a su alcance en las cadenas de farmacias estadounidense, seguros de vida, píldoras preventivas y un largo etcétera.

El discurso oficialista demonizó la ivermectina y el dióxido de cloro como remedios al alcance del bolsillo promedio, cuando en países como India y la vecina República Dominicana lograron salvar vidas y neutralizar la ola de contagios. El gobierno de Pierluisi tampoco educó sobre la importancia de los estilos de vida, como el ejercicio al aire libre, los suplementos como la Vitamina C, el Zinc y el NAC, una nutrición saludable alta en frutas y vegetales, libre de azúcar y otros productos oxidantes e inflamatorios, como la ‘Coke’ que literalmente se ingiere por galones y es una de las causas de la epidemia de obesidad y diabetes en Puerto Rico.

En el ínterin, los medios de comunicación corporativos han orientado sus líneas editoriales al discurso de la vacunación, evadiendo el clamor de la ciudadanía a debates entre los salubristas que la favorecen y los que se oponen. Triste por demás, aparte de una ofensa a la institución del Periodismo, es que la propia Asociación de Periodistas de Puerto Rico (ASPPRO) se alineara con el discurso oficialista, promoviendo por consiguiente la segregación tipo ‘apartheid’ de los no vacunados.

Lamentable e inexplicable, incluso, es que los medios corporativos no se hayan tomado la molestia de leer el informe confidencial sobre los efectos adversos de la vacuna que Pfizer tuvo que revelar luego de que un grupo de médicos acudiera a los tribunales amparados en el Free Freedom Information Act.

Tampoco que cubrieran la visita a Puerto Rico del Dr. Robert Malone, creador de la técnica de ARNm usada por Pfizer y otras farmacéuticas en sus inyecciones experimentales, pero quien ha advertido de su peligrosidad en los niños y de las etapas que se obviaron en la carrera por un antídoto contra el Sars-Cov-2.

Mucho menos la prensa corporativa ha publicado sobre los miles de casos documentados en VAERS acerca de los efectos adversos de la vacuna.

Los medios independientes, como Prensa sin censura, que sí han publicado las informaciones aludidas, irónicamente han pagado el precio de la censura de la poderosa red social Facebook, que mantiene una campaña pro vacunación y que fría e indiscriminadamente cierra las páginas [como nos sucedió después de la divulgación del video de la entrevista de la veterana periodista Luz Nereida Vélez al Dr. Malone] que presentan otra perspectiva de lo que a todas luces, en nuestra opinión, es una ‘Plandemia inventada por el capital’.

A esta hora, víspera de Año Nuevo, se han suspendido decenas de actividades y eventos multitudinarios en Puerto Rico. Escasean vacunas de refuerzo y también pruebas. El virus se propaga en megatiendas como Walmart, a cuyos clientes -contrario a los conciertos- no le piden evidencia de vacunación porque sabido es que importan más las ganancias que la salud de la gente.

Como días atrás informó un reconocido inmunólogo, “1, 2, 3 y 4 dosis y ya vamos por la quinta variante con cada repunte y 90% de vacunación. Al final, lo que terminará la pandemia es una inmunización robusta y duradera”.

Y con una tasa de contagios ascendente a casi un 30%, vacunados y no vacunados se infectan con la cepa Ómicron; miles -en una hipérbole los CDC y el presidente Joe Biden- se alega que podrían morir y otros ni se enterarán que tuvieron el virus. El efecto de Ómicron, dicho por el amigo inmunólogo, será comparable con el de una vacuna natural.

Si de algo sí se tiene certeza es que las mascarillas, el desinfectante de manos y el distanciamiento físico serán la norma durante el 2022.

Mientras, Puerto Rico despide el 2021 con largas filas en los laboratorios clínicos porque pulula el miedo a contagiarse y a perder lo más preciado se supone de cada persona: la Vida.

3 comentarios en “Covid-19: ¿pandemia del capital?

  1. Bendecido sean los que continúan denunciando lo que más obvio no puede ser apesta a dinero corrupto sin importarle hacerle daño a la población cada vez el crimen gubernamental aumenta en severidad sumándose cada vez más sobre los crímenes anteriores que han hecho

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  2. Mejor resumido no se puede. Quedó tan claro como el agua. Gracias por tu trabajo de comunicar objetivamente y de informarnos con lo q es correcto y no falacias. Gracias a periodistas como usted podemos mantener la coherencia, paz mental. No nos dejemos engañar más.

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