‘Ellas: Mujeres en la música’: no son todas las que están ni están todas las que son…

Jaime Torres Torres

Prensa sin censura

El especial del Banco Popular de Puerto Rico, “Ellas: Mujeres en la Música” perdió la gran oportunidad de honrar a las grandes compositoras e intérpretes boricuas, limitándose en su mayor parte a versiones femeninas de un repertorio identificado con el género masculino.

De entrada, con la interpretación de iLe del éxito de La Lupe, “Fever”, de John Davenport y Eddie Cooley, es evidente la falta de profundidad en la investigación y, por consiguiente, en el libreto del especial distribuido en formatos de DVD y cd a beneficio de la Fundación Banco Popular.

Es obvio que hace mucho tiempo el especial dista de ser una propuesta navideña y se comprende que la intención pudiera ser mercadearlo más allá de diciembre y enero.

Mas, pretender honrar a la mujer puertorriqueña en la música no es posible sin recordar la obra de autoras como Puchi Balseiro y Kethy Cabán y de exponentes del folclor como Ernestina Reyes ‘La Calandria’ y Luz Celenia Tirado.

El concepto, delegado por ejemplo en el maestro Cucco Peña, no hubiera pasado inadvertidas a estas compositoras, incluso a intérpretes como Lucy Fabery, Virginia López, Sophy, Carmen Delia Dipiní y otras, que de manera ingeniosa hubiera recordado hilvanando una cronología musical hasta aterrizar en el presente.

Al considerar que estos especiales se convierten en documentos de consulta y referencia histórica, se esperaba más sustancia de “Ellas: Mujeres en la música”.

Hay quien dirá que a los productores “millenials” les falta experiencia e información, pero no; eso no es excusa porque cada especial conlleva trabajo de campo, consultas e investigación.

Afortunadamente, en los últimos 20 minutos se salva un poco con pietaje añejo de presentaciones televisivas de Mirta Silva y Ruth Fernández.

Igualmente es atinada la versión de Chamir Bonano y Chabela Rodríguez de la guaracha jíbara “Así es mi tierra” de la puertorriqueña Gloria González.

No obstante, en “Ellas: Mujeres en la Música” no son todas las que están ni están todas las que son. El repertorio es original de Nano Cabrera, El Topo, Rafael Hernández y otros. No es que esté mal (la versión en bomba de “Solina” que canta Nydia Caro es excelente) pero el que busca encuentra y sobran obras de autoras boricuas.

Que no se escuchó nada de Sylvia Rexach, cuyo centenario se conmemora en 2022, seguramente obedece más a las gestiones de licencias fonográficas y de ejecución pública con ACEMLA.

De repente, también extrañamos a Aidita Encarnación, Victoria Sanabria, Cheryl Rivera, Lizbeth Román, Nelly Lebrón, Choco Orta, Michelle Brava y Flora Santiago, alma y corazón de Taoné, que este año pasó inadvertida en la conmemoración de su quincuagésimo aniversario.

Al final se proyectaron imágenes de figuras como Carmita Jiménez y Zoraida Santiago, pero ya la suerte estaba echada.

Se puede entender el esfuerzo, como fuentes, de Maritza Casiano, Belén Martínez Cabello y la actriz Cordelia González, pero quizás pudieron levantar bandera para que el especial no resultara tan superficial.

Nuevamente, en “Ellas: Mujeres en la Música” no son todas las que están ni están todas las que son, aparte de que artística y musicalmente hablando repite fórmulas y esquemas trillados por la propia producción que bien sugieren que es hora de pensar en otras perspectivas musicales.

2 comentarios en “‘Ellas: Mujeres en la música’: no son todas las que están ni están todas las que son…

  1. Concurro.

    Es una inmensa falta de respeto obviar la historia, trayectoria y trascendencia de personas que han colocado a Puerto Rico en lugares muy importantes a nivel internacional.

    Cuando se piensa que solo lo nuevo, los más jóvenes y los que aparentan traer ideas diferentes, deben prevalecer y tener oportunidades como estas, caemos en errores que tendrán consecuencias penosas.

    Sí, creo que es importante abrir paso a las nuevas generaciones. Por supuesto que sí. Pero, es imperdonable que, pensando en las nuevas generaciones, seamos exclusivos, excluyentes, generemos (aunque sea en apariencia) prejuicio por edad, ignoremos la historia, y a quienes han contribuido y contribuyen a la sociedad durante toda su vida.

    Me dio vergüenza ajena… Me dio mucho coraje… Me pareció una falta de respeto…

    Como bien usted manifiesta, se convierten en referentes incompletos, faltos de verdad y de precisión que, lamentablemente, inducirán a error al pensar que “eso era todo”.

    Penoso, vergonzoso y un inmenso desperdicio…

    Le gusta a 1 persona

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