Radiografía del fraude electoral en Puerto Rico

Jaime Torres Torres

Prensa sin censura

No es que trabajes en un pueblo y residas en otro. Es que ejerzas tu derecho al voto en el municipio donde trabajas y no en el de tu domicilio.

A veces te “prestan” una dirección y como se vota cada cuatro años el fraude pasa inadvertido. También pasa por debajo del radar los electores que los alcaldes de un mismo partido se intercambian sí la candidatura de un incumbente se ha debilitado. De ahí que a veces no se entienda porqué algunos alcaldes revaliden cuando su obra no se ve.

Esos son parte de los trucos que perpetúan el bipartidismo PNP y PPD en los 78 ayuntamientos del País y por consiguiente en la legislatura por su influencia en los resultados en distritos y precintos del andamiaje electoral.

Tras un año de las elecciones en que Pedro Pierluisi resulto electo con solo el 32% de los votos, Prensa sin censura entrevistó varios funcionarios y empleados de la Comisión Estatal de Elecciones (CEE) y de las Juntas de Inscripción Permanente (JIP) para conocer detalles de la manipulación de resultados y literalmente del robo de elecciones, como parece que ocurrió en los comicios del 8 de noviembre de 2020, gracias a la reforma electoral y al caos en el escrutinio y la intriga de las maletas desaparecidas en casos como el de Manuel Natal en San Juan y Eva Prados en el Distrito 3.

Las fuentes hablaron con Prensa sin censura con la condición de mantener sus nombres en el anonimato por temor a represalias.

Lo que persigue esta historia, tras un año de las elecciones, es que la gente entienda la futilidad del proceso electoral en Puerto Rico, diseñado por el imperio. La mejor respuesta del boricua informado es lo que en su libro “La Patria Radical” don Juan Antonio Corretjer llama ‘retraimiento electoral’ o boicot a las elecciones mediante la abstención o no participación.

A la premisa inicial de esta nota, una de las fuentes dijo que los empleados municipales que votan en los pueblos donde trabajan y no en los que residen es una práctica común.

“En Río Grande hay empleados que viven en otros pueblos y votan en Río Grande. En Canóvanas también ocurre mucho porque tienen control total sobre sus empleados municipales y hasta bonos les daban por cambiarse a votar al pueblo donde trabajan”.

En la unidad 73 y el voto a domicilio se beneficiaron el PNP y el PPD por tener representación para recoger los votos de ancianos, enfermos encamanados y pacientes de salud mental, inscritos y con tarjeta electoral.

“Cada colegio se constituía por un funcionario de cada partido. En Río Grande todos los votos que se buscaron casi todos tenían un popular o un penepé. Muy pocos tuvieron PIP y no hubo nadie de Proyecto Dignidad ni del Movimiento Victoria Ciudadana. Eso sucedió en otros pueblos. Al no tener representación para buscar esos votos, entre el PNP y el PPD se los reparten porque cuando llegan a las casas a buscar los votos el que marca la papeleta suele ser un familiar o la misma persona que pide ayuda y el funcionario le permite que voten por ellos”.

Un elector, además, puede tener cinco tarjetas electorales. Algunos aparecen con varios domicilios. No es un secreto que un elector podría aparecer votando en varios pueblos.

“Un elector debe aparecer con una dirección activa. El truco está en las unidades de encamados, de confinados, de hospitalizados y votos por correo, como el caso en Luquillo del comisionado penepé que lo sacaron porque murió su tía y apareció votando al igual que otra tía que tuvo en Estados Unidos y aparece que votó. La correspondencia de las papeletas llegó a la dirección del comisionado”.

Igual de escandalosa es la práctica fraudulenta de la venta de tarjetas electorales, como hace unos años ocurrió en Culebra.

“Con el voto a domicilio el fraude es mayor. Supimos de personas que solicitaron el voto a domicilio. Cuando llegaban los funcionarios había cinco personas más que no estaban en la lista de voto a domicilio y hubo funcionarios que permitieron que esas personas votaran y al día siguiente iban al colegio y votaban otra vez. Eso sucedió mucho en las pasadas elecciones de noviembre”.

En las cárceles, el liderato de la población penal sencillamente dice por quiénes votarán los confinados y confinadas.

“Entre populares y penepés se ponen en contra de los otros partidos y entre ellos mismos se reparten los votos. El problema es que los otros partidos no tienen representación en esos procesos. Partido que no tenga representación es partido sin posibilidades”.

La nueva ley electoral, coincidieron los entrevistados, está diseñada para perpetuar en el poder al PNP y al PPD.

“La reforma electoral que se aprobó de la manera en que más ha afectado el sistema electoral es que poco a poco están cerrando las oficinas de la Junta de Inscripción Permanente para dejar solo 12 regionales. Ya comenzaron por San Juan”.

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