Demorará 10 años renovar sistema eléctrico de Puerto Rico, con o sin LUMA

Dr. Sergio Marxuach

Publicado por el Centro para una Nueva Economía

Hemos estado escuchando algunas declaraciones excesivamente optimistas, sobre lo bien que solía funcionar la Autoridad de Energía Eléctrica de Puerto Rico (“AEE”). Sería un error idealizar la antigua AEE. Como demostraremos a continuación, las cosas no funcionaban para nada de manera satisfactoria cuando la AEE estaba a cargo. Los problemas energéticos de Puerto Rico tardaron años en gestarse y son el resultado directo de la mala administración, negligencia y corrupción de la AEE.

Sin embargo, la denuncia de la AEE no es una reivindicación de LUMA. LUMA tuvo alrededor de un año para prepararse para la toma de control de la red eléctrica de Puerto Rico y su desempeño hasta ahora ha sido, en el mejor de los casos, deficiente y, en el peor, pésimo. La gerencia de LUMA hasta ahora no ha cumplido en absoluto sus promesas.

Por lo tanto, es importante tener en cuenta que tanto la AEE como LUMA comparten la responsabilidad por el reciente mal funcionamiento del sistema eléctrico de Puerto Rico. Es en el mejor interés de ambas empresas cambiar su manera de actuar, para su propio beneficio y el bienestar del pueblo puertorriqueño.

Interpretación de las dos últimas ofertas de bonos de la AEE

Los Official Statements de las dos últimas ofertas de bonos de la AEE, con fecha del 12 de abril de 2012 (el «OS de 2012») y el 15 de agosto de 2013 (el «OS de 2013»), respectivamente, contienen una gran cantidad de datos e información sobre el sistema eléctrico de Puerto Rico.

Después de un escrutinio minucioso de los documentos, encontramos que una combinación de (1) baja liquidez; (2) financiamiento del gasto corriente con deuda a largo plazo; y (3) acceso limitado a los mercados de capital debido a mayores niveles de endeudamiento y servicio de la deuda, resultó en una reducción significativa en los gastos de mantenimiento del sistema de $250.6 millones durante el año fiscal 2007 a $213.9 millones durante el año fiscal 2013, una disminución de $36.7 millones, o 14.6% (OS de 2012, p. 71 y OS de 2013, p. 58).Gráfica-Los tres elementos del deterioro del sistema eléctrico de la AEELa falta de mantenimiento, a su vez, afectó el desempeño general del sistema como lo demuestran varias métricas clave.

¿Una serie de eventos desafortunados?

Mientras que la AEE afirmó oficialmente que sufrió una serie de eventos desafortunados causados por un verdadero zoológico de animales pequeños, la verdad es que cuando la AEE se declaró en quiebra en mayo de 2017, el sistema ya estaba completamente frágil, sufriendo de una disminución de la capacidad disponible; un aumento de las tasas de interrupción; y unas reservas disponibles limitadas. Y luego azotó el huracán María, devastando el sistema de transmisión y distribución en septiembre de 2017.

A pesar del esfuerzo enorme que conllevó restablecer el servicio eléctrico luego del huracán María, siempre se supo que no era una solución permanente: era necesaria una renovación completa de la red para llevarla a los estándares del siglo XXI. La AEE estimó que tal remodelación costaría más de $10,000 millones. Siguieron años de negociaciones con FEMA, hasta que se llegó a un acuerdo en diciembre de 2020. Mientras tanto, la red remendada siguió dando problemas. Por el lado de la generación, tampoco sucedió mucho, como lo demuestra el uso continuo de la planta de generación de Palo Seco.

La llegada de LUMA

Tal era el estado descuidado del sistema eléctrico de Puerto Rico — una vieja, poco confiable, flota de generación a base de combustibles fósiles conectada a una red de transmisión y distribución funcional pero frágil e inestable — cuando la AEE y el gobierno de Puerto Rico firmaron un acuerdo a largo plazo para la operación y mantenimiento de la red eléctrica (el “Acuerdo de O&M”) con LUMA, un consorcio canadiense/texano.

En resumen: la AEE es responsable de la operación y el mantenimiento de la flota de generación, mientras que LUMA está a cargo de financiar las operaciones de la AEE mensualmente y despachar carga a la red.

Dado el carácter complicado de esta relación, sospechamos que los recientes apagones continuos son tanto una función de (1) una flota de generación decrépita y una red de transmisión y distribución inestable como de (2) una serie de fallas de coordinación entre la AEE y LUMA.

¿Qué podemos esperar de ahora en adelante y qué podemos hacer nosotros?

Dada la situación, esto es lo que podemos esperar…

Se necesitarán alrededor de 10 años para actualizar el sistema de transmisión y distribución, con o sin LUMA. Esta tarea es sumamente compleja y cara. Y no hay atajos.

La modernización de la flota de generación también llevará varios años, ya sea con capacidad adicional de gas natural, mayor generación a partir de fuentes renovables o una combinación de ambas.

Lo anterior significa que a corto plazo el servicio eléctrico en Puerto Rico seguirá siendo poco confiable y costoso.

El aumento de los precios de los combustibles fósiles (incluido el gas natural), la falta de disponibilidad de varias unidades de generación de bajo costo para proveer la carga base debido a averías imprevistas y la obligación de eventualmente comenzar a pagar el servicio de la deuda reestructurada de la AEE, serán los elementos principales aumentando el costo de la electricidad en Puerto Rico.

… y lo que esperamos que se pueda hacer:

No obstante, se podrían implementar algunas medidas correctivas a corto plazo para estabilizar el sistema de transmisión y distribución y reducir la dependencia del uso de unidades pico de alto costo. Depende tanto de la AEE como de LUMA identificar esas “victorias rápidas” y ejecutarlas.

Además, debe continuar la transición a la generación renovable. La generación de electricidad a partir de fuentes renovables protege tanto al medio ambiente, al reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, como a los consumidores, al estabilizar el precio de la electricidad.

No es cierto que la electricidad procedente de fuentes renovables es siempre más cara que la generada con combustibles tradicionales. La tecnología de generación solar y/o eólica en combinación con el almacenamiento en baterías se ha desarrollado significativamente durante los últimos años, acercándose en algunos casos a los costos de generación de gas natural.

Además, para poder comparar adecuadamente los costos entre un tipo de generación y otro, es necesario sumar el costo de los daños ambientales y de salud causados por la generación de combustibles fósiles. Añadir los costos de estas externalidades negativas casi siempre revela que la generación de fósiles es más costosa de lo que se pensaba inicialmente. La imposición de un impuesto al carbono es una de las varias alternativas de política publica para obligar a los contaminadores a internalizar el costo de estas externalidades negativas que imponen al resto de la sociedad en general.

Finalmente, es imperativo que las agencias gubernamentales encargadas de implementar la política energética en Puerto Rico cuenten con los recursos necesarios para ejecutar sus respectivas misiones: (1) el Negociado de Energía de Puerto Rico para regular tarifas y promover la planificación a largo plazo del sistema; (2) la Autoridad P3 para monitorear de manera efectiva y hacer cumplir el Acuerdo de O&M con LUMA; y (3) la AEE para coordinar adecuadamente la operación diaria del sistema de generación.

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