¿Dónde están Dios… Alá… y el diablo en Afganistán..?

Lcda. Yolanda Rodríguez Torres

Para Prensa sin censura-Opinión

Despiertas a las tres de la mañana, a la misma hora en la que los monjes medievales luchaban contra los demonios y yo, lucho con los míos, que no son muchos, pero que están detenidos en el tiempo para no perturbarme.

Necesariamente, haces el café como rito que te acompaña siempre. Escuchas unas palabras bíblicas que dicen, entre otras cosas, ‘que para Dios nada es imposible’… Y te da un hilo de esperanza en la que es tu vida y la de los demás.

Recorres las redes sociales para ver qué pasa en el Mundo y adviertes que la violencia, la codicia, y el terror se apoderan nuevamente de aquellos territorios de ideologías supremacistas; la paz parece lejana y al Mundo, sí, a alguna parte de éste, no parece importarle el dolor, el miedo y la desesperanza de las víctimas que no tienen un lugar de refugio.


Pero, si para Dios nada es imposible, ¿por qué los pueblos escogidos por Él nunca han conocido la tregua ni el diálogo para poner fin a esas guerras milenarias?


La Historia moderna no es diferente a la del pasado. Los poderosos siempre ganan. Las peregrinaciones de los desposeídos siguen vigentes y cada vez son más los que se suman en busca de refugio. Pareciera que retrocedemos en el tiempo. A veces nuestro silencio tiene un grado de complicidad al darnos la vuelta y no mirar ni tener un grado de empatía de lo que pasa en territorios marcados por la sangre derramada en nombre de dioses convenientes para tomar posesiones de territorios que sólo conocen la violencia como modo de vida.

Desgarran el alma imágenes de gente que prefieren morir a quedar en manos del terror y que saben que serán blanco fácil de los que toman por asalto en complicidad con los gobiernos flagrantemente corruptos, dándole paso y burlando la inteligencia de los países de Occidente, esos que hacen alarde de democracia.

Y hoy, se alejan después de 20 años de intervención militar y de una inversión de un billón de dólares, o quizás más, tratando de implantar un gobierno que no dio resultados pues quizás no advirtieron el crecimiento de los insurgentes y el poder económico con la venta de opio.


¿Qué pasó con los sistemas de inteligencia del País, paradigma de la Democracia? Subestimaron y quizás ellos mismos propiciaron la tragedia que hoy vive Kabul.

Nunca entendieron que las imposiciones militares no resolvieron el problema pues no se puede crear una democracia invadiendo sin conocer la historia de medio oriente.


La suerte está echada. Los derechos de las niñas a acceso a la educación y los derechos de las mujeres a no ser víctimas de la violencia, son mi mayor preocupación.


Biden tomó la decisión más antipática para algunos. Pero está latente la amenaza de nuevos ataques si los insurgentes, al tomar el poder, y en aras de que el territorio les pertenece vuelven a imponer su régimen de terror. El país es lejano a nuestra realidad, pero la amenaza de la violencia es un problema también nuestro.

Quiero creer que necesariamente para ‘Dios nada es imposible’. Comparto mi reflexión contigo, Amiga y Amigo lector. ¡Qué Dios… Alá… o el diablo nos ayuden en este tránsito tan difícil de la vida humana en Afganistán!

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