Otra lectura del asesinato del niño Jeiden Elier

Lcda. Yolanda Rodríguez Torres

Para Prensa sin censura-Noticias

El horrible suceso de la muerte del niño Jeiden Elier Santiago Figueroa, a manos de su padre, nos deja consternado a todos. El suceso por ser uno abominable y por tener ciertas características inusuales le ha dado mayor relevancia en el País.

El hecho de que la juez, lngrid Alvarado, (la misma que atendió el caso de Andrea Ruiz Costas), quien intervino en una de las instancias del caso, al otorgar la custodia provisional del menor a su padre, a solicitud de un funcionario del Departamento de la Familia y expidiera una orden de protección contra la madre, la abuela y su tío, por alegados actos lascivos contra el menor, cobra mayor interés.

Esto, dado el hecho que luego de que el niño fuera removido de la custodia de su madre, muere por alegados actos de su padre.

Este suceso despierta suspicacia pues de los hechos reseñados por la prensa escrita y de televisión fue el padre quien denunció un alegado abuso sexual al niño, hoy muerto, a manos de su tío materno.

De todo lo que he visto y leído sobre este desdichado caso, me llamó la atención al ver un programa de análisis de televisión que buscaba quién o quiénes fallaron en el manejo del caso.
Debo decir que en mis años como juez municipal, sin lugar a equivocarme, lo más difícil en la toma de decisiones, era remover la custodia de un menor de su madre.

Ello por que vivimos en una sociedad patriarcal que, históricamente, la madre es la principal responsable de cuidar y velar por la protección de sus hijos. Pero no necesariamente es así.

Al ver el programa de televisión, antes mencionado, no podía creer lo que veía. Pues era una debate entre la Secretaria de la Familia, el abogado de la familia del menor y el representante de la Judicatura señalándose unos a otros de quién falló en el caso. Creo que buscar un responsable no resuelve el problema de maltrato a menores que permea en la Isla.

Creo que la violencia machista, la pobreza, la desigualdad social, la burocracia institucional, entre otros, inciden en que estos actos barbáricos ocurran.

Los niños tienen derechos y dignidad, pero a veces se olvidan. ¿Tiene el Estado un interés apremiante de velar por la seguridad de los menores?

En 1959, las Naciones Unidas creó la Declaración de Derechos de los Niños, documento en que se declara que los niños tienen derecho a la igualdad, a su protección física y moral, a la comprensión y al amor de sus padres, a la protección de cualquier abuso, sea abandono, explotación y crueldad, entre otros.


Parecen derechos sencillos y claros, pero en nuestra realidad fáctica, no es así. ¿Será que por razón de que los niños no sean votantes, no hay una política más rigurosa para la prevención y protección del maltrato infantil?

¿Quién falló? ¿A quién se le atribuye la responsabilidad de este caso? En mi opinión fallamos todos como sociedad. Esto no devolverá la vida de este niño que se convertirá en una estadística más y perderá su relevancia en los medios por no ser la noticia inmediata y caerá en el profundo olvido colectivo.


Más que atribuir culpas, es necesario una reflexión inmediata y entender que los niños y niñas también tienen Dignidad.

Jeiden Elier Santiago Figueroa.

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