Brutalidad policiaca en Rincón

Jaime Torres Torres

Prensa sin censura-Ambiente (Opinión)

Rincón- Se sabía que, tarde o temprano, la policía iba a acudir a la brutalidad. Y sucedió esta tarde en el campamento de resistencia que se opone a la edificación de una piscina en el condominio Sol y Playa en el sector Almendros del barrio Córcega de este pueblo.

Los ánimos continúan caldeados al cierre de esta nota y la intención de la policía es arrestar ciudadanos como disuasivos de lucha.

Aunque los tribunales decidirán la suerte de la piscina, la resistencia y militancia de la ciudadanía, en su mayor parte jóvenes mujeres, continúa mañana, tarde, noche y madrugada.

Llegamos esta tarde y, en efecto, las manifestaciones siguen con consignas a ritmo de panderos y cencerros.

La verja con que la administración de Sol y Playa se ha apropiado de la zona aledaña al mar, que es bien común, es cubierta con dibujos de la tortuga marina, mensajes de defensa del medio ambiente y críticas contra el secretario del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales, Rafael Machargo, que según una fuente de entero crédito podría renunciar en las próximas semanas, irrespectivo de la decisión de los tribunales porque si fallan a favor de los dueños del complejo de condominios será leña al fuego que intensificará la lucha.

A la llegada a Playa Almendros inmediatamente sorprende y captura la atención el despliegue de agentes de la Policía de Puerto Rico, incluso encubiertos o civiles y de la Unidad de Operaciones Tácticas y de la Fuerza Unida de Rápida Acción (FURA), incluso marítima como aérea.

Esta tarde y a simple vista se podía contar sobre centenar y medio de efectivos policiales, decenas obstruyendo el acceso a lo que queda de la verja de cemento y varillas y manteniendo a raya a los manifestantes.

Una paradoja: porque los manifestantes, como la muchacha agredida esta tarde, no son unos criminales y el exagerado despliegue de recursos humanos, mientras otros sectores del País carecen de vigilancia, es un derroche de dinero pagar a estos oficiales que protegen a quienes realmente violan la ley: los dueños de Sol y Playa, por su obstinación en construir una piscina ilegal a pasos del mar en un área pública que es zona de anidaje del tinglar.

Hubo muchachos y señoras que gritaron improperios a la policía, pero también no faltaron ciudadanos que, con megáfonos en manos, les hablaban de tú a tú como hermanas y hermanos puertorriqueños.

Esta tarde no coincidimos con Eliezer Molina, emblema de esta lucha. Este medio independiente observó decenas de personas que acampan en el lugar como parte de un campamento permanente, donde no falta alimento y agua para sus visitantes.

Las imágenes que compartimos en la Galería de Fotos comunican más que mil palabras.

Galería de Fotos

Foto/suministrada
Fotos/JTT

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