China: la vanguardia de un país asombroso

MARÍA VICTORIA VALDÉS RODDA

Publicado en Bohemia

Para Prensa sin censura-Noticias

Ver tanta gente vestida igual fue una total sorpresa, y para colmo casi nadie caminaba: la inmensa mayoría andaba en bicicleta. Con 12 años supuse que tales personas serían muy aburridas, pero otro asombro me esperaba en la Ópera de Pekín y en el Restaurante del Pato Laqueado, escenarios ambos de acentuada perfección. Incluso en 1973 China lo hacía todo exquisitamente. A 40 años de esa experiencia sigue igual de magnifica, y mejor, dejando boquiabiertos a quien la conoce

En un nuevo cumpleaños del Partido Comunista de la República Popular China, y no uno cualquiera, Bohemia contactó en exclusiva a un referente habitual cuando se trata del gigante asiático: Eduardo Regalado, especialista del Centro de Investigaciones de Política Internacional (CIPI), en La Habana. Desde sus primeras palabras corroboró mis viejas sensaciones: “El asombro nunca me ha dejado de acompañar en mis viajes a China. La primera vez que fui nunca había visto tantas grúas en una ciudad, levantando tantos edificios. Nunca antes había tenido una visión tan cercana y palpable de lo que era el crecimiento y el desarrollo. Las ciudades chinas crecen e incorporan la modernidad, sin renunciar a lo tradicional. Y desde el punto de vista social he visto en otros partes mucho más vagabundos que en la China de hoy. Las ciudades son organizadas, disciplinadas. Además, en la República Popular China (RPCH) sobresale la amabilidad. Por otra parte, cuando visité a Shanghái presencié el mundo del futuro. Retando los principios de la arquitectura, hay allí construcciones de vanguardia, que en la noche se transforman brillando con luces extraordinarias. He viajado con académicos extranjeros, visitantes habituales de las grandes capitales del mundo, y en China no sacan el dedo del disparador de sus cámaras para captar todo lo que les impresiona. En el conjunto del pueblo se nota que se alimenta, se viste y transporta mucho mejor que en etapas anteriores. También vive en una tranquilidad asombrosa, nada que ver con las represiones que atiborran las noticias de la prensa occidental”.

Entonces las preguntas se imponían ante un aniversario tan singular de los comunistas chinos; en ellos nos centramos:

–¿Hay desgaste en 100 años para una definición ideológica?

-–Cien años es un tiempo considerable para cualquier organismo vivo, social, cultural o político. Y ya el Partido Comunista de China (PCCH) cumplió su primer centenario. Desde su fundación, en julio de 1921, se armó del pensamiento más progresista de la humanidad, el marxismo; se forjó con una convicción de que el capitalismo era defectuoso, no viable para el país y que el socialismo estaba destinado a sustituirlo; y ha contado con la gran fortaleza de representar los intereses fundamentales de la mayoría de la población. A pesar de los reajustes y transformaciones necesarios, su actuar ha demostrado que sus principios y virtudes fundacionales se mantienen intactos.

–¿De haber habido desgaste, ¿cómo lo resolvió el PCCH?

–El Partido en su largo transitar ha pasado por diferentes etapas y coyunturas. Su desarrollo no ha sido lineal, sino de un andar zigzagueante, con procesos de autocrítica, rectificación, en los que siempre ha estado abierto a aprender de la experiencia. El “Gran salto adelante” fue una etapa de retroceso, donde se desconocieron las leyes objetivas del desarrollo social, con un gran voluntarismo, que causó una hambruna gigantesca. Otra etapa adversa fue la “Revolución Cultural”, con una extrema agitación social, sumamente nefasta para la esfera social y cultural. Sin embargo, el PCCH nunca abandonó su posición de timonel de la construcción del socialismo, y rescató la nave en un mar en plena tormenta. Lo hizo a través de un ejercicio de análisis, autocrítica, proponiéndose pasar a una etapa superior. Nada de retroceso, de abandono del socialismo, sino que convocó a dejar atrás todo lo negativo y avanzar hacia una gran renovación económica, social y política. Ha enfrentado la realidad con valentía: con transformaciones necesarias guiadas por los principios del socialismo.

–Hay quienes dicen que son dogmáticos, ¿usted qué opina?

–Es un gran error asociar al Partido Comunista chino con el dogmatismo, pues ha dado lecciones muy convincentes en la historia de cómo ha sido capaz de asumir actitudes súper flexibles y dialécticas. En la etapa inicial de la lucha revolucionaria, con pleno reconocimiento de las particularidades propias, se alejó de la postura clásica que predominaba dentro del movimiento comunista internacional de aquel entonces, que veía solo la exclusividad del proletariado al frente del proceso de la revolución social. Exaltó el papel del campesinado, lo que posibilitó establecer una estrategia de lucha de cerco a las ciudades, y eso le dio el triunfo. Los comunistas chinos defendieron sus criterios en la práctica, la que les concedió la razón. También, después que el Partido sale de etapas tan convulsas como fueron el “Gran Salto Adelante” y la “Revolución Cultural”, hizo un análisis de su realidad, de las condiciones del escenario global, y rompió con el modelo que se estaba utilizando en la práctica de la construcción socialista. Comienza así un proceso de descentralización económica, utilización de las relaciones monetario-mercantiles, inclusión en la economía de los diferentes sectores económicos, incluyendo el privado nacional y el capital extranjero, y con una gran apertura al exterior. De tal modo, puso en ejecución un nuevo modelo económico de manera sumamente antidogmática. Y es entonces cuando comienza todo el proceso de reforma económica y de apertura, sin abandonar los principios fundamentales del socialismo. En los últimos 40 años, China ha demostrado la viabilidad y los éxitos de su modelo de desarrollo económico, de su carácter innovador, de reconocimiento de sus particularidades con apego a los preceptos de esa obra, que no es otra que una sociedad nueva, más humana y de justicia social.

–¿Marxismo-leninismo, maoísmo o dengxiaopismo?

–El Partido Comunista chino aplica el marxismo, el legado de Lenin, pues su reforma económica tiene mucho que ver con el espíritu de la experiencia leninista de la Nueva Política Económica [en ruso, Nóvaya Ekonomícheskaya Polítika], la NEP, que intentó aplicar pero que la vida no le dio tiempo a desarrollar. Considero igualmente que ha tomado lo mejor de Mao Tse Tung, a la vez que existe un alto contenido de las ideas renovadoras de Deng Xiaoping sobre el socialismo con peculiaridades nacionales. Ningún elemento se contrapone al otro. Tienen sus valores: emancipación de las clases más oprimidas, solidaridad con los países en desarrollo y los socialistas, así como los cinco principios de la coexistencia pacífica. Actualmente, China propone una iniciativa de mejora global, La Franja y la Ruta, como alternativa de desarrollo internacional. Convoca a una comunidad de destino compartido: todos los países ganarán en sus intentos de progreso y satisfacción, con un carácter inclusivo de bienestar común.

–¿Por qué China es tan cuestionada?

–Hablar de China se hace un ejercicio muy complejo, por cuestionamientos de tirios y troyanos. Todo parte de la concepción e intereses ideológicos y políticos con que se evalúe al país. Los dogmáticos no aceptan a la China con sus peculiaridades y carácter innovador, siempre les ronda la suspicacia de que existe una desviación hacia el capitalismo. Para los occidentales, es un Estado dictatorial y autocrático, violador del debido orden. También abundan en los medios a su servicio el concepto de “imperialismo, colonialismo o la amenaza” de China. Hablar con un sentido objetivo y equilibrado de ella es un ejercicio complejo que exige conocimiento de causas, distante de la superficialidad y los prejuicios. Estamos refiriéndonos a un país que inició su transformación económica con una gigantesca población, alrededor de un cuarto de la mundial, y con significativo atraso. Para sus propósitos de desarrollo económico e incremento del nivel de vida nacional, ha tenido que abrirse paso en el comercio y las finanzas internacionales, en la entrada de capitales, incorporación de tecnología. Sin embargo, en menos de 40 años se ha convertido en la segunda economía del orbe, en uno de los principales motores de crecimiento de la economía mundial y en generador de tecnología. Pero ha tenido que avanzar a contracorriente, es decir, con las leyes injustas y excluyentes del orden capitalista global. Los resultados (impulsados por los comunistas) han sido tales, que hace poco una empresa estadounidense realizó a nivel internacional una encuesta sobre los diferentes Partidos gobernantes y el PCCh obtuvo la más alta calificación, con un 95 por ciento de aprobación.

–¿Hacia dónde va China con su Partido al frente?

–La República Popular China va encaminada hacia una nación que satisfaga las necesidades populares de manera cada vez más plena. Ya en 2021 erradicó la pobreza extrema. En estos momentos se encuentra dando pasos para ir cerrando la brecha entre los menos y los más favorecidos. En este siglo XXI va impulsando sus mecanismos de participación, de opinión, de una democracia participativa, de acuerdo con su concepción de democracia y que en nada se asemeja -–y tampoco cede– a la exigencia de una supuestamente superior venida de Occidente, que le quieren imponer. También va dando pasos significativos hacia una relación más amigable con el medio ambiente, dentro de una concepción integral de progreso. Y paulatinamente va transformando las reglas de la economía mundial. Cuando se profundiza en que consiste la Franja y la Ruta de la Seda, vemos que es un paso importante para poder cambiar el actual orden imperante. China se presenta ante cada país consultando cuáles son sus necesidades, cuáles son sus aportes y qué puede hacer en favor de crear una sinergia para el desarrollo de ambas partes. Esas son nuevas formas de interactuar. Asimismo, China está emplazando a una (otra) gobernanza en sustitución de lo actualmente establecido: injusto y avasallador. Mientras, aboga por una Comunidad de destino compartido, donde todos ganen. Me parece que es hacia allí donde se mueve el Partido Comunista de China. Meta opuesta a la propaganda de la prensa occidental, que, desde un tremendo aparato bien orquestado, constantemente lo difama y ataca.

Eduardo Regalado y esta reportera coinciden en que esa perversa actuación no impedirá el lucimiento chino, ni el perene asombro de todos nosotros. China tiene desde hace un siglo una vanguardia que no solo la defiende, también le ha dado digno realce.

Eduardo Regalado.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s