La ilegitimidad de Pierluisi y sus nefastas consecuencias

Lcdo. Luis Toro Goyco

Para Prensa sin censura-Opinión

El sistema político de Puerto Rico (PR) atraviesa por una aguda crisis democrática estructural, tan vieja como la propia nación puertorriqueña. La Constitución dispone en la Sec. 1 de su Artículo I expresamente que:

“Se constituye el Estado Libre Asociado de Puerto Rico. Su poder político emana del pueblo y se ejercerá con arreglo a su voluntad, dentro de los términos del convenio acordado entre el pueblo de Puerto Rico y los Estados Unidos de América.” (Énfasis suplido.)

Pero en junio de 2016, el Tribunal Supremo de los Estados Unidos resolvió que la soberanía sobre el pueblo de Puerto Rico radica en el Congreso de dicho país. Al día siguiente dicho Congreso aprobó la ley conocida por sus siglas en inglés como PROMESA y el Presidente de los Estados Unidos (EU) nombró una Junta para supervisar y finalmente determinar el presupuesto de Puerto Rico como parte de un mecanismo para obligar a nuestro pueblo a pagar a los acreedores de nuestro gobierno una deuda ascendente a alrededor de setenta y dos mil millones de dólares. Esas acciones de las tres ramas del gobierno de los EU confirmaron la prédica del independentismo puertorriqueño desde 1950 en la que sostuvo que la aprobación por el Congreso de la Ley 600 mediante la cual autorizó a nuestro pueblo a redactar y aprobar una constitución sujeta a su aprobación no constituyó la concesión de la soberanía a nuestro pueblo.

En el marco de esa realidad colonial, antidemocrática, nuestro pueblo celebró sus elecciones generales de 2016. Resultó electo gobernador Ricardo Rosselló y el Partido Nuevo Progresista (PNP) obtuvo la mayoría en los cuerpos legislativos. El PNP intentó adelantar su agenda estadista mediante una ofensiva, que incluyó la radicación de un proyecto de admisión, el nombramiento de una comisión de cabilderos compuesta por tres ex gobernadores estadistas y un miembro del salón de la fama del béisbol en Estados Unidos, entre otros, y la celebración de un plebiscito amañado sin reconocimiento federal en junio de 2017, pero se tropezó con un pueblo en el que las acciones tomadas por el gobierno de Estados Unidos, antes descritas, comenzaban a surtir efecto en su idiosincrasia y se resistió a que continuaran tomándole el pelo. Menos de una cuarta parte de los electores inscritos participó en el mismo.

La ofensiva del PNP no se limitó a tratar de atosigarnos la estadidad, atacaron inmisericordemente a los trabajadores imponiéndole una contra reforma laboral despojándoles de muchas conquistas que costaron muchas décadas de lucha, privaciones de la libertad y vidas y el cierre acelerado de múltiples escuelas. En septiembre de 2017 dos terribles huracanes azotaron nuestro país dejando al desnudo la fragilidad de la sociedad en que vivimos y los serios problemas que confrontamos, especialmente la ineptitud del gobierno colonial y el desprecio con que nos trata la metrópoli. Ello nos costó más de cuatro mil vidas, profundos sufrimientos, múltiples carencias y gran desasosiego. Pero el valor, la fuerza y la solidaridad de nuestro pueblo y nuestra diáspora nos permitió salir de aquel atolladero sin la ayuda de burócratas coloniales y el desprecio del imperio.

Esas experiencias nos permitieron comprender la fuerza con que contamos y quienes son nuestros aliados y amigos. Investidos de las mismas y comprobada la ineptitud del grupo de incompetentes electos en el 2016 y sus acólitos para dirigir los destinos de nuestro país exigimos desde la calle su salida y removimos a algunos de sus puestos.

La transformación ideológica de nuestro pueblo en ese momento trascendía por mucho el reclamo de que Ricky y sus secuaces se fueran. Junto a la consigna de: “Ricky vete y llévate a la Junta”, brotó espontáneamente de lo más profundo del alma del pueblo: “Somos más y no tenemos miedo.” También, se oían reclamos sobre una segunda vuelta en la elección para la gobernación, un referéndum revocatorio para tramitar legalmente lo que estábamos haciendo desde la calle, representación proporcional en el gobierno y otras. Sin embargo, las viejas estructuras no estaban preparadas para responder a los reclamos de la transformación ideológica del pueblo.

Dudamos mucho que la señora a la que la gobernación le cayó en la falda pudiera entender la transformación que se estaba produciendo en la idiosincrasia de nuestro pueblo. Pero nos parece que, aunque la hubiera entendido su fanatismo partidista, sus intereses personales y las presiones de sus allegados no le hubieran permitido obrar de conformidad. El führer del senado parece ser que la comprendió claramente y anticipando las consecuencias de lo que ocurría forzó la aprobación de una nueva ley electoral diseñada, especialmente para sus intereses de su partido, y la aprobación de las leyes 165 y 167 de 2020, autorizando al gobernador a convocar a otro referéndum si o no y la elección de los cabilderos, respectivamente.

En las elecciones del 2020, nuestro pueblo reiteró con sus actos la transformación de su idiosincrasia golpeando duramente al bipartidismo y diversificando la legislatura. Rechazó todos los candidatos a la gobernación, pero una legislación anacrónica, ejemplo de la crisis democrática que sufrimos, le permitió al peor de ellos ser declarado electo con el rechazo de un 67% y el respaldo de solo un 33% de los que participaron en esa elección.

Pierluisi es un gobernador ilegítimo. Nunca contó ni cuenta con el apoyo del pueblo. Pero obstruye la acción legítima de la legislatura con consecuencias nefastas para el pueblo. Vetó la ley para derogar la ley 167 de 2020. Sin la autorización de nadie despilfarró 1.2 millones dólares para la elección de los cabilderos. Vetó la ley para derogar la ley 165. Vetó la legislación para extender el comienzo del contrato de LUMA. Insiste en mantener el contrato de LUMA, que destruye a la UTIER y deja en la incertidumbre a más de cuatro mil trabajadores. Deja en manos de una empresa privada los más de catorce mil millones de dólares de fondos federales asignados para la reconstrucción de nuestro sistema eléctrico.

Tenemos que aprobar la legislación necesaria para adecuar nuestras instituciones a las exigencias del pueblo. Y si Pierluisi intenta vetarla, hay que sacar a Pierluisi. Si lo hicimos con Ricky podemos con Pierluisi.

Pedro Pierluisi.

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