El esperpento de LUMA Energy

Fátima Seda Barletta

Periodista

Según va acercándose la entrada en funciones del esperpento llamado Luma, esperpento porque ni los que lo respaldan a brazo partido, como el gobernador de turno, saben lo que es, aumenta nuestra preocupación.

Los defectos del esperpento persiguen y manchan a los que lo imponen. Esta mañana informaba el representante del pueblo en la AEE, que no hay ni idea de quién atenderá las más de mil querellas contra la AEE que se quedan en el aire. Ni hay un reglamento para atenderlas de aquí en adelante, ni Luma tiene la menor intención de hacerlo. Van tres: Luma no quiere responsabilidad por los daños que cause su ya clara inhabilidad e inexperiencia para administrar los restos de la AEE; Luma no asume responsabilidad por las querellas, todas muy válidas, contra la AEE; Luma se está comiendo millones de dólares diariamente por no hacer lo que los empleados unionados y sin unionar hacían. Perdón, que eran cuatro: Luma nos está aumentando el costo de la electricidad sin justificación alguna, a la brava.

Lo fascinante de todo esto es nuestra pasividad, nuestra apatía. Sé de muchas -recalco muchas- personas que se quedarán sin los servicios de agua y luz tan pronto comiencen a cobrar los atrasos o suban el pago, o ambas cosas. Una lo nota, porque al transitar por las calles las casas están apagadas, o solo encienden la luz de un cuarto. ¿Y el gobernador de turno? Como no le importamos, permite que se envíen a los empleados de la AEE, que tanto ha costado entrenar, a labores de limpieza o de oficina, en otras agencias. Lo único que le importa es desmontar la UTIER. ¿No se habrá enterado que una unión puede ampliarse, seccionarse y representar a los empleados de otras agencias? Es como tratar de eliminar el comejen barriéndolo, en lugar de recogiéndolo o matándolo.

A las 8:00 AM de hoy, el gobernador Pierluisi insiste en que el esperpento, tras la evaluación del comité constituido por los que llevaron la AEE a la quiebra, funciona perfectamente, que las críticas en su contra son “un disparate”.

Recuerdos me trae de María Antonieta. La reina de los franceses, interrogada sobre lo que pensaba hacer su marido, don Luis XVI, para aliviar el hambre que sufría su pueblo por la falta de pan, respondió: “Si no tienen pan, ¡que coman tortas!”. Poco después los guillotinaban.

Aquí no guillotinamos. Pero los que aprendieron su fuerza, su poder, en 2019, podrían repetir el menú, sin postre.

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