Los casos de violencia de género y la necesidad de los medios de decir ‘algo’

Lcda. Yolanda Rodríguez Torres

Para Prensa sin censura

Luego de leer y ver lo que ha acontecido en Puerto Rico en el fin de semana sobre la noticia de dos mujeres que fueron asesinadas, una de ellas, aparentemente por su pareja, no queda más que reflexionar sobre el manejo de las autoridades y los medios sobre los mismos.

En el caso de Keishla Rodríguez Ortiz es terrible que por tratarse de una figura pública que está involucrada en los hechos, se haya dado esa dramática cobertura de los medios de comunicación, en especial la prensa televisiva.

Escuchar a reporteros de televisión sobre cómo cubrían la noticia, dándole espacio a los familiares de la joven, en aquel momento desaparecida, era patético, porque nunca ví ese espacio, las cámaras siempre estuvieron encima de ellos, hasta en los momentos más críticos.
Y qué decir de los politólogos, haciendo análisis de las causas de la violencia doméstica. Lo importante era decir “algo” para extender la cobertura.

La utilización de más de diez horas en la televisión de una noticia en desarrollo no sé si beneficia a las víctimas, pero sí sé que fue una guerra sin cuartel de dos canales de televisión de quien informaba primero sin importar a qué costo.

Por otro lado, no es menos doloroso el caso de Andrea Ruiz, mujer que decidió utilizar los mecanismos de la justicia para defenderse del maltrato de su pareja. Ésta no consiguió la justicia solicitada y terminó asesinada.


Mucho se ha especulado y denunciado sobre el trato de la juez que atendió el caso de esta pobre mujer.

Sin embargo, el deseo de decir “algo”, obligó a la Hon. Maité Oronoz, juez Presidenta del Tribunal Supremo de PR, a expresarse públicamente e indicar que el caso se va a investigar: “rendiremos cuentas al País y haremos todo lo que corresponda”.

Pero ¿qué va a investigar? El examen mental que tuvo la juez en su discreción judicial, de no determinar causa probable y no expedir la correspondiente orden de protección. Eso se llama independencia judicial.


No tengo los elementos de juicio para saber qué elementos tomó en consideración esa juez para tomar tal acción.

En estos dos últimos días he escuchado de todo sobre este mal de la violencia doméstica hoy, llamado violencia de género.

Creo que la violencia doméstica es un problema social, cultural y es resultado de cómo hemos construido nuestra familia y qué valores hemos inculcado a nuestros hijos sobre la vida humana.

La violencia doméstica es un problema complejo. No hay un determinado factor, son muchos los que inciden en esta conducta reprobable, pero que está arraigada en una cultura machista y casi primitiva.

En mis años como juez vi y procesé muchos casos en que las mujeres y hombres buscaban una solución a sus problemas de violencia, a través de los tribunales. Y es que criminalizar ese tipo de conducta, no es fácil pues involucra llevar ante la justicia a tu pareja, al padre de tus hijos, al hombre que decidiste amar hasta la muerte.

En ese sentido, probablemente fallamos todos al promover canciones de corte sexista y machista, al endiosar novelas enlatadas de culturas muy ajenas a la nuestra, entre otros. En fin, no hay una vara mágica de la resolución o la prevención de la violencia doméstica.

Lo que es inaceptable es que se comercialice con este tema por la simple simple y única razón de ese imperioso deseo de los seres humanos de “ decir algo”.

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