Venciendo el miedo

Jaime Torres Torres, NC PNL

Prensa sin censura-Neurocoaching

El miedo es definido por la Real Academia Española como la sensación de angustia provocada por la presencia de un peligro real o imaginario.

Hay quien le tiene miedo a subirse a un avión; entrar a un ascensor o simplemente le causa pavor pensar en una araña, un alacrán, una serpiente o un perro rabioso.

Te invito a una breve, pero sincera introspección sobre el miedo. ¿A qué le temes? ¿Cómo describes tus miedos? ¿Cómo te limitan? ¿Crees que te sentirías mejor sin miedos? ¿Qué harías para neutralizar tus miedos?

Confieso que temía a los perros bravos. El miedo, superado después de adulto mediante una nueva programación neurolingüística, lo comprendí desde experiencias traumáticas en mi niñez, cuando fui mordido por alrededor de siete canes, con el correspondiente traslado a una sala de emergencias para el antídoto antirrabia.

He aprendido, cuando me sorprende un perro bravo, enfrentarlo y hasta jugar con él hasta que se canse de ladrar. Antes me erizaba de pies a cabeza y me petrificaba, experimentando una sensación de calambre frío desde la punta del pie hasta la coronilla.

Así, en conformidad con las experiencias -más o menos adversas o regulares- incluso traumáticas o de fuerte impacto, se albergan miedos, temores, aprehensiones, ansiedades y hasta ataques de pánico que se pueden neutralizar identificando las experiencias que los anclaron en nuestro consciente y sobre todo en el subconsciente, además de la información alambrada mediante los filtros sociales a los que estamos expuestos desde el nacimiento: la herencia genética, el vientre materno, el entorno familiar, el vecindario, la escuela, la iglesia, el ordenamiento jurídico, la cultura y los medios de comunicación.

En estos tiempos hay miedos comunes como contagiarse con el Covid-19; ser sacudidos por un terremoto; perder el empleo  y la casa; la pérdida de un ser querido y la propia vida.

No faltan fronteras de estrés tales como hablar en público; asumir responsabilidades como aprender un nuevo oficio; barreras de idioma; viajar en avión y experiencias extremas como  saltar en paracaídas o lanzarse al río desde un lugar elevado.

Cuando los miedos no se manejan adecuadamente, experimentamos voz entrecortada,  ansiedad, respiración aguda, sudoración, temblores, nerviosismo, insomnio, tristeza, falta de apetito o compulsividad al comer, uso de licor, tabaco y drogas, depresión y suicidio.

Y es que cuerpo y mente se afectan mutuamente. De ahí, que si la persona no puede neutralizar sus miedos con herramientas como sesiones de Neurocoaching, meditación, yoga, introspección y ejercicios, lo recomendable es considerar ayuda profesional mucho más profunda, sin descartar someterse a un proceso de hipnosis o a una sesión de regresión.

El miedo en la mujer

Además, no pocas de nuestras mujeres temen ser víctimas de violencia doméstica en la presente ola de feminicidios que azota a Puerto Rico.

Enfoquemos la situación que enfrenta la mujer: continuas violaciones a las órdenes de protección al amparo de la Ley 54 mantienen en una situación de alarma a las mujeres víctimas de violencia doméstica.

En 2020, 60 mujeres fueron asesinadas en Puerto Rico. La noticia fue reseñada por medios internacionales como la BBC Mundo y el New York Times.   

No pocas mujeres, con órdenes de protección, se preguntan si realmente están seguras. Las estadísticas sugieren que no. Aunque el gobernador Pedro Pierluisi decretó un estado de emergencia, nuestras mujeres se sienten inseguras.

Desde el Neurocoaching y la Programación Neurolingüística, es menester enumerar una serie de preguntas que podrían empoderar a la mujer en situaciones de violencia doméstica de alto riesgo.

¿Qué impide notificar a la policía ante el primer indicio de una transgresión a la Ley 54? ¿Qué limita cambiar cerraduras para evitar el acceso del cónyuge maltratante a su casa? ¿Cómo ve el cambio de número telefónico y el cierre temporero de las redes sociales? ¿Considera necesario notificar a vecinos, familiares, amigos y compañeros de trabajo de su protección al amparo de la Ley 54? ¿Cómo ve la utilidad de desarrollar estrategias para canalizar el miedo y la ansiedad? ¿Qué le parece involucrar a la comunidad en la creación de una red de apoyo y protección común?

A las preguntas formuladas, atemperadas a la emergencia de feminicidios y casos de violencia doméstica que enfrenta Puerto Rico, podemos añadir otras para el empoderamiento respecto de nuestros miedos.

¿Cómo describe sus actitudes ante el miedo? ¿Qué estrategia utilizará para neutralizar tus miedos? ¿Qué harás diferente la próxima vez que te encuentres en una situación detonadora de temor, pavor y pánico? ¿Cómo te motivan las personas que conoces que superaron sus miedos?

Las respuestas suponen una introspección honesta que puede hacer la diferencia la próxima vez que se active un ataque de miedos y ansiedad. En algún momento, todos sentimos o pudiéramos sentir miedo. El reto es cómo lo enfrentamos y neutralizamos. El primer paso es recordar que si para otros fue posible, también lo es para ti.

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