365 días después seguimos en las mismas respecto al Covid

Milagros Rivera Watterson 

Trabajadora Social 

Para Prensa sin censura/Opinión

Ya se cumplió un año de estar conviviendo con el COVID-19 y desde todos los puntos de vista las repercusiones y las secuelas de esta pandemia siguen causando grandes estragos . No cabe duda que por más positivos que seamos esta pandemia nos ha hecho la vida cuadritos. Quien iba a pensar cuando oímos las primeras noticias del surgimiento en China que este virus se iba a expandir por todo el mundo causando millones de muertes y una crisis económica mundial .

Ni con el surgimiento de las vacunas se ha plasmado en nuestras mentes la visión de un futuro cercano sin que impere el pánico en muchas personas de perder un ser querido ante el avance del virus. Por eso más que nunca tenemos que aprender a fortalecernos anímica y emocionalmente para seguir enfrentando lo que nos falta y poder no sólo imaginar sino crear un futuro mejor. No me cabe duda que lo podremos hacer porque soy una mujer de fe, pero no es fácil . 

Las secuelas emocionales que nos han dejado las pérdidas de la vida de nuestros parientes, de amigos, de vecinos, de compañeros de trabajo, son graves y múltiples. El temor a ser los próximos o a perder más personas significativas es el pan nuestro de cada día para muchas personas. Combatir ese temor no es fácil, pero tenemos que aprender a rehacer nuestra vida, a sacar fuerzas internas, a fortalecernos, y darnos cuenta que aún en los momentos más difíciles, en las circunstancias más crueles. hay posibilidades de cambio, hay luz al final del túnel .

Luego de un año, donde seguimos viviendo los efectos de estar limitados en todos nuestros movimientos, ya que de 12:00 de la medianoche hasta las 5:00 am tenemos que estar en nuestros hogares debido al toque de queda, el uso de restaurantes y cines sigue restringido, y muchas otras normas siguen afectando la convivencia social.

Las normas del uso de mascarillas, el distanciamiento social y el lavado o uso de medidas de higienizacion siguen siendo, no solo obligatorias, sino indispensables.

La limitación para hacer reuniones familiares o de amigos, el no poder abrazar a nuestros seres queridos sigue siendo nuestra realidad .

Si bien es cierto que estamos en pleno proceso de vacunación todavía falta mucho para alcanzar el efecto de rebaño y los más optimistas consideran que quizás lo lograremos para fines de verano y otros lo extienden hasta septiembre. Por eso no podemos sentirnos fuera de la crisis, aún fallecen personas por la enfermedad, y los contagios  continúan. Al ser así, no podemos bajar la guardia.

Estamos observando que en la medida que más personas se sienten seguras porque se vacunaron o porque baja el número de personas hospitalizadas,  más laxos estos se convierten al ejercer medidas de prevención y protección personal,  arriesgándose por ejemplo, a estar reunidos en grupos y sin mascarillas. El hecho de que en estos días se le esté dando publicidad a cómo los turistas violan las normas más básicas para evitar el contagio no quiere decir que nosotros no lo estemos haciendo. Estamos mencionando la soga en casa del ahorcado porque con solo usted darse una vueltita fuera de su casa puede observar personas en negocios donde no se siguen las normas. Pronto vienen los días libres de Semana Santa y surge el temor de que echemos para atrás lo logrado. Así , a mi juicio tenemos una situación complicada por una falsa seguridad.

A esto usted puede unirle la situaciones relacionadas con el regreso a la escuela, el retorno a los trabajos y los temores que esto conlleva. Por eso, aunque no nos guste, no estamos cerca de lograr lo que algunos le llaman la “nueva normalidad” y tenemos que seguir fortaleciéndonos física y emocionalmente para prepararnos. Les invito a hacerlo desde ahora. Por eso recomendamos:

• Siga las medidas de seguridad recomendadas para evitar el contagio.

• Manténgase informado y no haga caso a rumores.

• Póngase la vacuna y aunque lo haga, siga las normas de seguridad.

• No vaya donde existan aglomeraciones de personas o no sigan las normas de seguridad.

• Aliméntese adecuadamente y fortalezca su sistema inmune.

• Si le ha dado el virus siga protegiéndose, observe cualquier secuela y busque ayuda médica.

• Siga fortaleciéndose emocionalmente, si se siente triste o decaído busque ayuda profesional.

• Haga algún tipo de ejercicio.

• Trate de mantener contacto con la naturaleza.

• Si ha desarrollado un pasatiempo durante  la pandemia siga cultivándolo.

• Si todavía no ha regresado al trabajo siga su rutina diaria, pero vaya haciendo cambios para irse adaptando en caso de que tenga que regresar.

• Siga dedicándole tiempo a sus seres queridos mediante los medios alternos de comunicación.

• Comuníquese con sus vecinos y ayude a otras personas que necesiten de usted.

Si después de 365 días siente que seguimos en las mismas, no pierda la esperanza, su actitud proactiva y positiva lo ayudará a enfrentar tanto el presente como el futuro y a recuperar su ruta.

Le invitamos a hacerlo.

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