Salud
Comunicado para Prensa Sin Censura
(18 de octubre de 2026) – En los últimos años, el fentanilo se ha convertido en uno de los principales protagonistas de la crisis de sobredosis de opioides.
Sin embargo, el mercado ilícito de drogas sigue cambiando y nuevas sustancias sintéticas aparecen rápidamente.
Una de ellas es la ciclorfina (cychlorphine), un opioide sintético emergente que ya ha generado alertas internacionales y que recientemente fue incluido en la lista de sustancias nuevas del Departamento de Salud de Puerto Rico.

¿Qué es y por qué preocupa?
La ciclorfina pertenece al grupo de los opioides conocidos como análogos de orfina o benzimidazolonas. Es químicamente distinto del fentanilo y de los nitazenos, aunque comparte con ellos la capacidad de producir potentes efectos opioides.
Su acción incluye la activación de los receptores opioides μ (mu), implicados en la percepción del dolor y en la regulación de funciones vitales. Una activación excesiva puede inhibir los mecanismos que regulan la respiración, lo que provoca una disminución peligrosa del suministro de oxígeno al cerebro y a otros órganos. Estudios recientes indican que la ciclorfina puede producir efectos opioides muy potentes, incluso superiores a los del fentanilo. Esta elevada potencia puede afectar gravemente la respiración y aumentar el riesgo de sobredosis.
El mayor peligro: Consumirla sin saberlo
Uno de los aspectos más preocupantes es que una persona puede desconocer que está expuesta a la ciclorfina. Esta sustancia ha sido identificada junto con fentanilo, heroína, cocaína, medetomidina y otras drogas, así como en tabletas falsificadas que aparentaban ser medicamentos.
Además, las tiras convencionales para detectar fentanilo o nitazenos no necesariamente detectan estos análogos de orfina.S
Su expansión no es solo una posibilidad teórica. Para mayo de 2026, el Sistema de Alerta Temprana de las Naciones Unidas había recibido reportes de ciclorfina en varios países, incluidos hallazgos en incautaciones y casos de sobredosis fatales.1
¿Cómo se detecta la ciclorfina?
Desde el punto de vista químico, la detección de ciclorfina representa un reto, ya que las pruebas de rutina y las bibliotecas espectrales convencionales pueden no reconocer adecuadamente un opioide sintético emergente.
Por ello, los laboratorios forenses y toxicológicos recurren a técnicas instrumentales de alta sensibilidad y selectividad, como la cromatografía líquida acoplada a espectrometría de masas de alta resolución (LC-HRMS) y la cromatografía líquida acoplada a espectrometría de masas en tándem (LC-MS/MS), que permiten separar el compuesto e identificarlo mediante su masa y patrón de fragmentación característicos.
La confirmación puede fortalecerse mediante la comparación con estándares de referencia y, cuando sea necesario caracterizar inequívocamente la estructura molecular, mediante la resonancia magnética nuclear (RMN).
Estas herramientas son especialmente importantes porque las tiras diseñadas para detectar fentanilo o nitazenos no detectan necesariamente los análogos de orfina, familia química a la que pertenece la ciclorfina.
¿Cómo reconocer una posible sobredosis?
No es posible identificar a simple vista qué opioide consumió una persona. Lo importante es reconocer signos como dificultad para despertar, pérdida del conocimiento, respiración muy lenta o ausente, sonidos de ahogo, pupilas muy pequeñas y cambios de coloración, que están asociados a la falta de oxígeno.
Una persona en estas condiciones no está simplemente “dormida”. Está ante una emergencia médica.
La naloxona sigue siendo una herramienta fundamental para revertir los efectos de una sobredosis de opioides. En exposiciones a opioides sintéticos muy potentes, pueden requerirse dosis adicionales; por lo tanto, ante una sospecha, se debe administrar naloxona si está disponible y llamar inmediatamente al 911.
La aparición de la ciclorfina no debe provocar pánico, sino aumentar nuestra preparación. Puerto Rico necesita continuar fortaleciendo la educación, la prevención, la vigilancia epidemiológica, la capacidad de análisis químico y el acceso oportuno al tratamiento ante una posible sobredosis.
La química nos permite comprender y detectar estas nuevas sustancias, pero la educación nos permite actuar. Frente a esta nueva generación de opioides sintéticos, estar informados, reconocer una sobredosis y responder rápidamente puede significar la diferencia entre la vida y la muerte.
Autor: Dr. David J. Sanabria Ríos
Presidente del Colegio de Químicos de Puerto Rico

