Opinión
Por Roberto Torres Collazo
Para Prensa Sin Censura
En una conversación con una pariente ella definía felicidad como aquellos momentos en que disfrutamos juntos una comida con toda la familia extendida, cuando celebramos la boda de una amiga, cuando vamos de pasadía con la novia, el nacimiento de una hija, cuando celebramos la graduación de un hijo de la universidad…
Me pregunté, ¿qué ocurre cuando no tenemos esos momentos de felicidad? Porque es obvio que es imposible que todos los días tengamos esos momentos de felicidad. Es lo que llamamos estar feliz, no necesariamente ser feliz.
Estar feliz, es positivo, pero es pasajera. Por ejemplo, todos sabemos de influenciadores o influenciadoras que eran una maravilla sonriendo y mostrando en las redes “sociales” sus vidas de lujo, de viajes a lugares paradisíacos, estadías en hoteles de cinco estrellas y exhibiendo sus lujosos carros. Después nos enteramos de que su vida en su hogar era un infierno. Violencia doméstica, drogas y a veces con vínculos con el crimen organizado.
Esos influenciadores vivían una felicidad situacional. Estaban felices mientras hacían sus presentaciones, pero no eran felices en el diario vivir.
En una fiesta, también, todo el mundo sonríe, se hacen bromas, se baila, se comparte, se come, se bebe, una vez se termina cada cual regresa a sus casas. Algunos de esas personas regresarán a la realidad cotidiana sintiéndose por dentro existencialmente vacías y mirándose en el espejo tal vez se sintiéndose tristes. Sienten que le falta algo. Que llevan un gran peso en el pecho. Rara vez sonríen o se sienten en feliz en la vida cotidiana. Su felicidad fue durante el momento de la fiesta.
Por otro lado, tenemos lo que llamamos ser feliz. El ser feliz generalmente se caracteriza por estar con paz con uno mismo y tener relaciones humanas saludables. Tiende a estar alegre gran parte del tiempo, es independiente y responsable. Usualmente muestra serenidad frente a la pérdida de un ser querido. El ser feliz se inclina por ser compasivo con los indefensos, excluidos, la naturaleza y animales. Suele sentirse en armonía con el universo. Tiene una gran capacidad de perdonar. Domina sus impulsos sexuales. Intolerante hacia el racismo, la homofobia, la xenofobia, la misoginia, la aporofobia. El ser feliz y esto es importante, nutre su dimensión espiritual, afectiva, intelectual. Ser feliz no es ser perfecto, sino a aspirar a ser mejor ser humano en el camino hacia la felicidad, porque la felicidad es un camino, no es una meta. Si tenemos o cultivamos muchas de esas cualidades vamos por buen camino.
Nos preguntamos, ¿se puede ser feliz en medio de la pobreza, las desigualdades…? Se puede. El problema es que las condiciones socioeconómicas adversas pueden obstaculizar el pleno desarrollo del ser feliz y estar feliz.
Es imposible ser feliz las 24 horas, sin embargo, se puede ser feliz. Ser feliz y estar feliz son diferentes, pero ambas se necesitan. Una puede ser más permanente que la temporera que depende solo de los gratos momentos.

