La despedida del laico Don Pedro Figueroa, un gigante de la evangelización

In Memoriam

JAIME TORRES TORRES

Prensa Sin Censura

Fue un gigante de la evangelización.

Un laico comprometido.

Un seglar comprometido con la salvación de la familia.

Un hombre feliz de su catolicismo.

Un combativo defensor de su fe.

Un cristiano despierto y militante.

En 1983 hice Decisión y me impactó la gallardía con que, a pesar de la incomprensión de sectores del clero y la jerarquía, durante el pergamino Puerto Rico de hoy se desplegaba la Monoestrellada en el altar, con un mensaje contundente y poderoso: con Jesús es posible salvar a Borinquen.

Desde el movimiento apostólico Decisión, don Pedro Figueroa Figueroa, su esposa Jenny, su hijo Pedro Juan y todo el equipo salvaron centenares de familias en la región Este de Puerto Rico.

Transcurrieron los años y un sábado de octubre de 2005, de camino a un retiro que ofreceríamos a cerca de 200 jóvenes en una parroquia de Rexville, Bayamón, Don Pedro me pidió que primero lo acompañase al Cementerio Nacional.

Caminamos entre tumbas y llegamos a la de su amada Jenny Cartagena, su esposa y compañera de toda la vida.

–       Jenny, ¿Cómo estás? Soy yo, Pedro. He llegado a saludarte y recordarte que algún día estaremos juntos ante la presencia del Señor…

Enmudecí y me dije a mí mismo: “¡Wao, ¡qué Fe la de este hombre!”

Desde entonces supe que don Pedro Figueroa Figueroa vivía lo que predicaba sobre los sacramentos como fuentes de gracia. Estaba muy clara la identidad de su militancia en la Iglesia de las tres IA: Eucaristía, María y jerarquía, como solía decir sin necesariamente hacerlo desde el balcón de la santidad, como también solía repetir.

Lo visité un par de veces a la Casa del Veterano en Juana Díaz y a sus 91 años intercambiábamos mensajes por WhatsApp.

Dos semanas atrás invitó a sus familiares, amigos y hermanos de la fe católica a un almuerzo en el hogar de uno de sus hijos en Colinas del Yunque. 

No viene al caso la enfermedad que se le diagnosticó, sino su resolución de enfrentarla con arrojo con toda su confianza depositada en el Divino Creador.

Realmente, conversando con mi familia, comprendí que el encuentro del sábado 12 de septiembre fue su despedida. 

Me le acerqué y le hablé de la bendición de mi primera nieta. Me dijo que Dios me bendecía con la oportunidad de mejorar lo menos bueno de la educación que ofrecí a mis hijos.

Los restos mortales de don Pedro estarán expuestos este jueves 1 de octubre de 11am a 9pm en la Funeraria Buxeda de Hato Rey, donde a las 6:30pm se celebrará la Santa Misa por el eterno descanso de su alma. El sepelio se verificará el viernes 2 de octubre.

De repente, comenzó la actividad y sus familiares y amigos le dirigieron unas palabras, matizadas por el agradecimiento.

Mirándolo fijamente le dije que, gracias a su celo apostólico, descubrí la historia de la Iglesia y la gracia de los sacramentos. También le agradecí porque aprendí a amar la Patria desde mi experiencia de Fe en Decisión porque el colonialismo es una esclavitud y desde la Cruz Cristo nos liberó de ese y otros yugos.

De una misión en Toa Alta nunca olvidamos la lección de fe y perseverancia de un hermano que bajó de su auto con su sillón de ruedas y arrastrándose luego subió las escaleras del salón parroquial para participar del retiro.

Asimismo recibimos la gracia actual de compartir la mesa con la esposa e hijas de Paquito, un confinado del Campamento Zarzal que regresó a la libre comunidad.

Podría escribir una nota exequial mucho más extensa de mis experiencias con Don Pedro, pero prefiero detenerme aquí para agradecerle a Dios la gracia de conocerlo y ser su compañero de evangelización en las cárceles, la radio, en la promoción de los retiros para matrimonios Génesis y en el recorrido por la Isla llevando el mensaje a Rincón, Corozal, Bayamón, Toa Alta y otros pueblos.

A los 93 años don Pedro Figueroa Figueroa falleció el pasado miércoles 23 de septiembre, Día del Grito de Lares, en el Hospital de Veteranos.

¡Gracias don Pedro!

Dale Señor el descanso eterno y alúmbrale con tu Luz perpetua. ¡Amén!

Don Pedro Figueroa Figueroa. Foto/Jaime Torres Torres

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