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Comunicado del Instituto Puertorriqueño de Relaciones Internacionales
El Instituto Puertorriqueño de Relaciones Internacionales se une a las decenas de países que alzan su voz ante la Asamblea General de las Naciones Unidas para exigir el cese del bloqueo estadounidense a nuestra hermana Cuba.
Cuba es un país solidario que se ha dicho presente para combatir pandemias, para eliminar el analfabetismo, para devolver la visión y la salud a millones de personas y para combatir el imperialismo y el colonialismo.
Cuba representa un ejemplo insoslayable de los máximos valores de solidaridad mundial, sobre todo con los excluidos de aquellos países y lugares remotos a donde nadie más va, como cumplir con los objetivos de la agenda 2030 obstaculizando el desarrollo del campeón del humanismo en tiempos oscuros.
Cuba es alto punto de referencia de principios de los(as) revolucionarios(as) incluyendo: soberanía, independencia, resistencia, solidaridad, organización social.
¡Nuestro entendimiento de estos principios no sería igual si no fuera por la Revolución!
Resulta moralmente inaceptable sostener una política destinada a quebrantar psicológica y materialmente a una nación entera, con consecuencias que alcanzan incluso a los niños y enfermos más vulnerables, (contradicción de los defensores “pro-vida»), y pretender doblegar la voluntad de todo un pueblo mediante la privación, la incertidumbre y el castigo que repercute en la salud y la vida de sus sectores más vulnerables, más allá de la ideología política de cada uno de sus habitantes.
Es fundamental e inexorable que los pueblos del mundo nos unamos en una sola voz militante y valiente para tomar acciones constantes de denuncia y lucha contra las políticas genocidas del imperio estadounidense hacia la República de Cuba. Esta lucha esta arraigada en la clara meta del respeto a la dignidad humana, a los derechos humanos del pueblo cubano y al derecho inalienable de una nación de construir su propio destino.
Asimismo, estas acciones fortalecen los propios procesos de resistencia contra la injusticia, la opresión y la violencia colonial-imperial en el Caribe en general y en Borikén en específico.
Por ello, desde el amor revolucionario y la solidaridad internacionalista, denunciamos la política de guerra estadounidense, exigimos el fin de las agresiones y demandamos el respeto a la soberanía política de Cuba. Le advertimos a esa nación supremacista que se atenga a las consecuencias, porque desde la unidad colectiva acabaremos con su violencia y su régimen tiránico.
¡Viva Cuba, hasta la victoria siempre!

