Borinquen no es una donación y hoy se pierde en el MAPR

Cultura

Nota del Editor: Carta que el pasado 19 de agosto de 2026 Verónica Viso, Presidenta de la Junta de Síndicos del Museo de Arte de Puerto Rico, y la Dra. María C. Gaztambide, directora ejecutiva, dirigieron a los Artistas del MAPR.

Reciba un cordial saludo desde el Museo de Arte de Puerto Rico (MAPR). Acusamos recibo de su carta fechada 2 de abril de 2026, recibida en julio de 2026, expresando su interés en que se reconsidere, nuevamente, la donación y colocación de la escultura Borinquen del fenecido maestro puertorriqueño Rafael López del Campo (1936-2009) en el zaguán de entrada del Museo.

Agradecemos sinceramente el interés que manifiesta por esta obra. Primeramente, quisiéramos reiterar su incuestionable valor estético e histórico: Borinquen data de los años sesenta del pasado siglo, casi cuatro décadas antes de la apertura del MAPR, en julio de 2000. La pieza fue premiada en noviembre de 1964 con la Medaglia d’argento, el primer premio en escultura de la XV Fiera d’Arte Dia Margutta de Roma. Años más tarde se realizó otra fundición de Borinquen que es precisamente la pieza que nos ocupa.

En el MAPR siempre hemos valorado a Borinquen y desde el primer momento se ha expresado el interés de que forme parte de nuestra colección. En 2000, antes de que abriera el Museo, la Junta de Síndicos determinó que la obra se integraría al Jardín Escultórico como parte de un conjunto de esculturas de excepcional factura de otros artistas puertorriqueños. Más recientemente, en 2022-23, el Comité de Exhibiciones y Adquisiciones de la Junta de Síndicos volvió a considerarla y reafirmó, unánimemente, la aceptación de Borinquen como donación siempre que no mediara condición respecto a la misma.

El MAPR es una institución viva y en constante transformación. Desde ese primer discurso curatorial del Museo, al cual su carta hace referencia, se han experimentado innumerables cambios y rotaciones. Por ejemplo, en nuestros veintiséis años de historia, hemos presentado cuatro recuelgues de nuestra colección permanente, generando nuevas lecturas y relaciones entre las obras. Actualmente trabajamos en una nueva presentación de la colección que renovará progresivamente nuestras galerías y ofrecerá nuevas maneras de acercarse al arte puertorriqueño.

Por lo tanto, cualquier presentación de Borinquen en el Museo debe responder a los procesos curatoriales, museográficos y de conservación que rigen nuestras colecciones, así como con las necesidades de la institución y de sus públicos. La ausencia de una condición de cualquier tipo permite que estos criterios puedan aplicarse a través del tiempo, a medida que el Museo evoluciona.

Nuevamente afirmamos nuestro genuino interés en que Borinquen forme parte de nuestra colección y seguimos en la mejor disposición de continuar el diálogo. Otra vez quisiéremos agradecer su interés hacia la escultura y hacia el legado de López del Campo. Para el MAPR, que nuestra comunidad se interese, dialogue y participe en torno a nuestro patrimonio artístico es también parte esencial de nuestro quehacer.

La reacción de All About Art y los Artistas

El museo insiste en tratar la escultura como si fuera una donación cuando en realidad es parte de un proyecto De Arte, comisionado que se hizo para el museo antes de su inauguración.

Lo que sucedió es que los fondos se terminaron antes de qué se pudiera hacer la escultura en Francia, por lo que los arquitectos decidieron financiar la pieza de su bolsillo para que la visión del proyecto De Arte comisionado pudiera estar completa, quiere decir que esta obra es parte de ese proyecto y no técnicamente una donación.

Las obras que forman parte de ese proyecto todas están ubicadas en un lugar específico del museo y ninguna es sujeta a cambios durante un recuelgue del museo, lo que quiere decir que puede cambiar la narrativa de la curaduría del museo, pero esas obras pertenecientes al programa De Arte comisionado nunca cambian de lugar, es como si tú fueras al reina Sofía y te cambiaran el Guernica de sitio porque cambió la narrativa del museo. ¡Eso es imposible!. Borinquen debe estar siempre en el zaguán. Esa es la primera obra que recibe al visitante en el museo y es la obra que entabla la conversación curatorial para el resto de la colección.

Foto/suministrada

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